DE CARA A LA CONFERENCIA DEL CLIMA DE COPENHAGUE
DE CARA A LA CONFERENCIA DEL CLIMA DE COPENHAGUE
La tonelada de dióxido de carbono tendrá otro costo
Christian Spillmann
AFP
Con su reciente plan de lucha contra el cambio climático como credencial, los europeos presionan ahora a Estados Unidos y a los países emergentes proponiendo objetivos cifrados y acciones concretas, de cara a la conferencia del clima de Copenhague en diciembre.
La Comisión Europea se dispone a presentar tales propuestas en un documento de veinte páginas, en el que recomienda un aumento gradual de las inversiones en todo el mundo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, con un objetivo ambicioso que deberá ser alcanzado gradualmente: 175.000 millones de euros por año en 2020, de los cuales 30.000 estarían destinados a los países pobres.
“Más de la mitad de estas nuevas inversiones —unos 95.000 millones de euros— deberá ser hecha por los países en desarrollo”, propone la Comisión Europea.
Para que la conferencia de la ONU en Copenhague, en diciembre de 2009, sobre la protección del clima sea un éxito, “habrá que tener con nosotros a los estadounidenses y a las grandes economías emergentes como China, India y Brasil”, aseguró el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.
Desde la semana próxima, varios colaboradores de Barroso viajarán a Washington para hablar del clima con los colaboradores del presidente estadounidense Barack Obama.
Entre las fuentes de financiación imaginadas por la Comisión para costear las inversiones necesarias en todo el mundo, figura la introducción de un pago por cada tonelada de dióxido de carbono (CO2) emitida.
“Al precio de 1 euro por tonelada, avanzando hasta 3 euros la tonelada, el mecanismo aplicado a los principales países desarrollados podría generar unos 13.000 millones de euros en 2013 y 28.000 millones en 2020”, destaca el documento.
EVITAR GASES
Al mismo tiempo, la Comisión avalará un informe que propone 200 acciones, consideradas poco onerosas, para reducir las emisiones de CO2, el principal gas de efecto invernadero.
El estudio estima que la aplicación de esas acciones, cuyo coste varía entre 4 y 10 euros la tonelada de C02, permitiría evitar de aquí a 2030 la emisión a la atmósfera de unos 39.000 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Los europeos aparecen ahora en posición de fuerza. Aunque los defensores del medio ambiente consideran que la UE sacrificó sus ambiciones iniciales, los 27 se comprometieron el pasado diciembre, con medidas vinculantes para los países y las industrias, a reducir en 2020 sus emisiones en un 20 % con respecto a los niveles de 1990.
La UE, con 4.000 millones de toneladas de C02, genera el 14 % de los 27.000 millones de toneladas de dióxido de carbono emitidos a la atmósfera cada año. Los otros grandes contaminadores son China (6.200 millones de toneladas) y Estados Unidos (5.800 millones de toneladas).
“La UE ha mostrado que está dispuesta a comprometerse y ha adoptado una legislación muy vinculante. Pero los demás países del planeta están a años luz y, aunque la nueva administración estadounidense de Barack Obama se muestre muy bien dispuesta, tomará como mucho un compromiso político”, comentó.
China emite 6.200 millones de toneladas de dióxido de carbono por año. Foto:ARCHIVO EL LITORAL