Edición del Viernes 30 de enero de 2009

Edición completa del día

Valorización de la arquitectura moderna en nuestra ciudad - Edición Impresa - Área Metropolitana Área Metropolitana

Edificio del Correo Central (1954)

Valorización de la arquitectura moderna en nuestra ciudad

 

Arq. María Laura Bertuzzi

Arq. Cecilia Parera

El edificio de la Administración de Correos y Telecomunicaciones de Santa Fe (conocido como Correo Central), diseñado a principios de la década de 1950 por los arquitectos J. M. Spencer y W. Finkbeiner (Dirección de Arquitectura, Ministerio de Comunicaciones de la Nación) se encuentra ubicado en un emplazamiento estratégico: sobre Av. 27 de Febrero, corredor urbano, regional e internacional; frente al puerto, actualmente en proceso de refuncionalización; y de “espaldas” a la plazoleta Blandengues, a escasos metros del microcentro santafesino. Esta yuxtaposición de escalas es atendida en su partido arquitectónico: un basamento de 2 niveles hacia el este del predio aloja tareas de atención al público, una placa de 8 niveles se alinea con la avenida y concentra las actividades administrativas, mientras que un volumen de planta única (a excepción de la esquina suroeste) concentra los trabajos ejecutivos en la mitad oeste. En la relación figura / fondo, esta configuración volumétrica le permite destacarse de las demás edificaciones bajas y del arbolado de los espacios públicos próximos.

Su excepcionalidad se fundamenta, por un lado, en la cuidada adopción de preceptos funcionalistas, con claras citas a la arquitectura corbuseriana, manifiestas en su partido arquitectónico, planta libre, aventanamientos corridos, parasoles, marquesinas, terrazas con volúmenes libres, decoración mural, entre otras características. La influencia de obras como el Pabellón Suizo para la Ciudad Universitaria de París (1930), el Ministerio de Educación Nacional y Salud Pública de Río de Janeiro (1936), e incluso la Unidad Habitacional de Marsella (1947) es innegable, poniendo de manifiesto la voluntad de la citada oficina técnica estatal de insertarse en las corrientes disciplinares más vanguardistas en el ámbito internacional. A su vez, el cuidado estudio de su resolución se verifica en la nobleza de sus materiales: casetonado de hormigón revestido en veneciano para la fachada oeste, carpintería metálica continua hacia el este, y mármol botticino en las caras ciegas. Más allá de su calidad, que hizo posible que el edificio subsistiera sin mayores deterioros a pesar de la falta de mantenimiento, estas soluciones (al igual que otras tecnologías incorporadas) denotan la voluntad de concretar esta obra emblemática con los mejores materiales disponibles.

Exponente único

Cabe destacar dos cuestiones. Por un lado, y en relación al patrimonio edilicio santafesino, son numerosos los trabajos de investigación que reivindican a la arquitectura moderna como producción de gran valor e incidencia. Por otro lado, si bien esta pieza arquitectónica constituye un exponente único para la ciudad, adquiere un significado adicional al ser comprendida en el marco de un plan de construcción de edificios para telecomunicaciones encarado por el gobierno nacional; plan que destaca el desempeño del Estado como agente estructural de la modernización, en el que la arquitectura colaboraba en la representación pública, y donde específicamente la arquitectura moderna se transformaba en el código más adecuado para ello. En funciones asociadas con la eficiencia y el progreso, las opciones pintoresquistas / historicistas que predominaban en el repertorio oficial del momento para la construcción de escuelas, hoteles y edificios administrativos no resultaban las alternativas más adecuadas.

Es así que tanto como expresión destacada de una serie, y como obra madura de la arquitectura moderna local, el Correo Central urge a una necesaria restauración y puesta en valor.

Una intervención sobre este edificio histórico precisa de procedimientos ya consagrados. En una primera fase se requiere el estudio de fuentes documentales que atestigüen sobre su estado original, sistemas constructivos y materiales empleados, patrimonio mueble y elementos ornamentales. En una segunda fase debe realizarse un análisis físico de las condiciones del suelo y el estado de fundaciones, elementos portantes y sustentados, instalaciones, patologías presentes, así como sus capacidades funcionales. Una tercera etapa incluiría un análisis urbanístico, abordando condiciones de implantación, normativa vigente, significado, propuestas de protección del entorno, entre otros factores. Además, y en virtud de eventuales modificaciones (las que deberían evidenciar que fueron realizadas en otro momento histórico y con tecnologías diferentes a las originales, evitando intervenciones filológicas forzadas), sería fundamental contar con un espacio accesible y público que guarde la memoria del mismo y permita interpretar el edificio.

Una opción abierta

El convenio recientemente firmado entre el Correo Argentino y la Municipalidad de Santa Fe para recuperar el Correo Central abre un dejo de esperanza a aquellos que, como quienes escriben, perciben con preocupación el progresivo deterioro de una de las piezas arquitectónicas de mayor valor en la ciudad. Su objetivo es aprovechar parte de la significativa superficie que este edificio, en gran parte en desuso, dispone en un área privilegiada, y así concentrar funciones municipales actualmente desperdigadas. A su vez, la participación, como asesora, de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Universidad Nacional del Litoral) aportará una mirada disciplinar, colaborando con peritajes sobre las patologías que comprometen constructivamente al edificio, propuestas de refuncionalización y la determinación de criterios de intervención y valoración.

Es una oportunidad única. A nivel municipal, el único instrumento normativo de protección existente es la ordenanza Nº 10.115 de Preservación del Patrimonio Arquitectónico, pero en el caso analizado no se aplica, ya que la antigüedad del edificio es menor a 80 años. Está en nuestras manos no abandonarlo a los intrincados vaivenes de la burocracia, la especulación, o aún peor, la apatía ciudadana. La reciente demolición de la Casa Bello (1925) atestigua el riesgo en que se encuentra el patrimonio cultural local.

2.jpg

Palacio del Ministerio de Educación Nacional y Salud Pública de Río de Janeiro (Lucio Costa, Oscar Niemeyer, Alfonso Reidy, Carlos Leao, Jorge Moreira, Ernani Vasconcelos, 1936).

Bibliografía y fuentes

AA.VV. Inventario. 200 obras del patrimonio arquitectónico de Santa Fe. FADU/UNL, CAPDSF y otros, Santa Fe, 1993.

Bertuzzi, L. “El Correo Central. Arquitectura moderna en Santa Fe”. Polis Nº 2, 1998.

Parera, C. “El Estado y la representación de lo moderno”. Dos casos de arquitectura pública en Santa Fe (Argentina), primera mitad del siglo XX”. Palapa Nº 2, vol. II, 2007. “Obra para el Correo”. Nuestra Arquitectura Nº 366, mayo 1960.

 
Valorización de la arquitectura  moderna en nuestra ciudad

Edificio del Correo Central de Santa Fe (José María Spencer y Walter Finkbeiner, 1954).

 

3.jpg

Pabellón Suizo para la Ciudad Universitaria de París (Le Corbusier, 1930).

 

Fotos: Gentileza Arqs. Bertuzzi-Parera

 



Compartir:
Imprimir Compartir por e-mail
  
Necrológicas Anteriores