Edición del Viernes 30 de enero de 2009

Edición completa del día

Detrás de la máscara - Edición Impresa - Opinión Opinión

Al margen de la crónica

Detrás de la máscara

Desde hace un tiempo, para el cine de Hollywood, la “fábrica de sueños”, los superhéroes están de moda nuevamente: el punto más álgido es la última película de Batman, “The Dark Knight”, que toma su nombre de “The Return of the Dark Knight”, la reinvención del “detective de la noche” realizada por el gran Frank Miller.

En ese contexto, se anuncia para el 5 de marzo el estreno de la transposición al cine de “Watchmen”, la novela gráfica craneada por el legendario guionista Alan Moore y llevada al trazo por Dave Gibbons. El filme, esperado con curiosidad por los fanáticos, dirigida por Zack Snyder (quien ya adaptó 300, de Frank Miller: sí, es la de los espartanos).

En esta obra (que ganó el Premio Hugo, el más importante de las letras en fantasía y ciencia ficción; y fue elegida en 2005 por la revista Time entre las cien mejores obras literarias escritas en lengua inglesa del siglo XX) Moore se metió ya en una época temprana (1986, aún en los albores de la denominada “edad moderna” de los cómics de superhéroes) con el lado oscuro de los enmascarados. Los personajes se mueven entre su vocación de servicio, el oportunismo, el servicio a la patria, sus opciones sexuales y otras cuestiones poco habituales en aquellos coloridos encapuchados que hicieron las delicias de generaciones. Y por si fuera poco, en el presente de la narración están prohibidos, ante la desconfianza de una sociedad que les teme.

Si Stan Lee (con todos sus personajes, pero quizás especialmente con sus entrañables X-Men) renovó la idea de los “superhéroes con problemas”, Moore rompe todo romanticismo posible en esta cuestión. Y da para pensar: ¿no pasaría todo esto en caso de que algunos vigilantes se calzaran el antifaz y comenzaran a hacer justicia según su propio entendimiento?

Mientras tanto, Rorschach, el Dr. Manhattan y los demás antihéroes cobrarán vida en la pantalla, cuestionando el optimismo de sus “primos” más famosos.



Compartir:
Imprimir Compartir por e-mail
  
Necrológicas Anteriores