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El arte de Andrea Palladio

El arte de Andrea Palladio

Pintura de la iglesia de San Giorgio Maggiore construida por Andrea Palladio en Venecia. Obra de Giovanni Antonio Canal, más conocido como “Canaletto”, que forma parte de la exposición.

Foto: Agencia EFE

Joaquín Rábago

EFE

Acaso ningún arquitecto del Renacimiento ha tenido la influencia que el italiano Andrea Palladio (1508-1580), el famoso autor de “Los Cuatro Libros de la Arquitectura” (1570), y fuera de su patria tal vez sea precisamente Gran Bretaña el país donde más se dejó notar su impacto en siglos posteriores.

De ahí que sea más que apropiado que albergue la exposición la Royal Academy of Arts, una institución cuya sede ocupa una antigua mansión palladiana que perteneció en su día a Richard Boyle, tercer conde de Burlington, el mayor impulsor del movimiento palladiano británico después de Iñigo Jones, quien fue su primer introductor en este país.

Arquitecto él mismo, aquel aristócrata fue además el más importante mecenas de William Kent, arquitecto, paisajista, pintor y decorador y otro gran admirador del italiano que vivió en la primera mitad del siglo XVIII, cuando floreció el palladianismo en Gran Bretaña.

Otro de los discípulos a distancia de Palladio fue uno de los padres fundadores de Estados Unidos, su tercer presidente Thomas Jefferson, arquitecto aficionado que se inspiró en “Los Cuatro Libros...” para construir, entre otras cosas en el estilo neoclásico su residencia de Monticello (Virginia).

Palladio estudió con enorme aprovechamiento las grandes construcciones romanas como el Panteón, o las termas de Caracalla, y supo capturar la disposición del espacio volumétrico de los edificios originales y aplicarla a escala más modesta en sus propias construcciones.

Su obra más conocida e imitada, la famosa Villa Rotonda, cerca de Vicenza, presenta cuatro lados idénticos, cada uno de ellos dotado de un frontón de templo romano, agrupados en torno a un salón central dominado por una cúpula y que recuerda el Panteón romano.

El historiador del arte Ernst Gombrich escribió a propósito de esa construcción que no era un edifico donde a uno le gustaría vivir y agregó que la búsqueda de “novedad y efectos” se interfería en ella con el objetivo común de la arquitectura: hacer un espacio lo más habitable posible.

Edificio admirado

No importa: la Villa Capra o La Rotonda (1566-1570) fue el edificio más admirado por los palladianos británicos que durante el siglo XVIII viajaron a Italia para el llamado “Grand Tour”, como lo demuestra el hecho de que fuese la construcción más destacada por Colen Campbell en su “Vitruvius Britannicus” (1715), obra que marcó el tono del palladianismo en estas islas.

Campbell realizó su propia versión de Villa Rotonda en el castillo de Mereworth, en el condado de Kent, en 1723-25, y le siguieron el citado lord Burlington con Chiswick House, en Londres, y muchos otros imitadores.

Como ha señalado algún crítico, el propio Palladio fue el menos palladiano de los arquitectos ya que en muchos de sus edificios, entre ellos el palazzo Thiene, en Vicenza, la Villa Barbaro, en Maser, o la maravillosa iglesia de San Giorgio Maggiore, en Venecia, violó genialmente muchas de sus propias reglas.

La exposición de la Royal Academy, que sigue la carrera del arquitecto desde sus primeras construcciones en Vicenza, la Basílica y sus innovadoras soluciones aplicadas a edificios construidos en el campo hasta sus grandes iglesias venecianas, reúne tanto dibujos originales, muchos de ellos de colecciones británicas, como numerosas maquetas, planos y alzados de sus edificios más famosos.

También figuran antiguos ejemplares de sus libros “Las Antigüedades de Roma: Breve Compendio de los Autores Antiguos y Modernos” y por supuesto “Los Cuatro Libros de la Arquitectura”, uno de ellos en una edición rusa, pues su influencia llegó hasta la corte de Catalina la Grande.

Completan la exposición, situándola en su contexto espacio temporal, varias pinturas de grandes maestros de la escuela veneciana como Tiziano, el Veronés y también de El Greco, de quien se exhibe el que se considera un retrato de Palladio.

A ellos hay que añadir una vista excelente de la iglesia de San Giorgio Maggiore de Canaletto y un capricho del mismo pintor en el que se combina el proyecto nunca realizado de Palladio para el puente de Rialto, en Venecia, con edificios que construyó en Vicenza como la Basílica o el Palazzo Chiericati.

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“Retrato de Andrea Palladio”, realizado por El Greco.

Foto: Agencia EFE



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