El costo de la energía (Nota II)

La tarifa social de la EPE llega a un mayor número de familias

La Empresa Provincial de la Energía está desarrollando diferentes modalidades de tarifas para grupos de carecientes y de indigentes. La importancia de un abordaje superador de lo económico en sí.

Teresa Pandolfo

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En el universo de usuarios de una empresa de energía, aparecen aquellas familias denominadas electrodependientes, en razón de carecer de otros sustitutos energéticos, como el gas natural. Además, porque también necesitan el servicio eléctrico para las bombas de agua.

Mucho se habla de “los enganchados” pero las soluciones desde un punto de vista social no son sencillas de encontrar si sólo se admite, en el análisis a desarrollar, una lectura económica de lo que significan estos consumos.

El presidente de la Empresa Provincial de la Energía, Daniel Cantalejo, sostuvo que es motivo de atención permanente la situación de aquellas familias que dependen más que otras de la energía eléctrica, porque no cuenta con los demás servicios.

“Tenemos unos 100.000 hogares, entre familias carenciadas e indigentes. Estamos hablando de un 10% de la población al que se debe garantizar el derecho a la energía y cuando empezamos a caracterizar a este tipo de familias, debemos tener presente que para ellas se trata de una prestación esencial, como el agua potable”, dice el funcionario.

Agrega que muchos de sus usos están ligados con la salud y pone como ejemplo que se calienta agua para el aseo personal o de los niños, o para la cocción de alimentos.

Para Cantalejo, el problema de la indigencia “no es sólo de la EPE sino de toda la sociedad y debe dársele un abordaje integral”.

La empresa busca “crear conciencia” en el sentido de que cuando se está ante un barrio nuevo, en la medida de lo posible, si pasa el gas natural por la zona debe tratarse de que las viviendas sean entregadas con la red de gas ya conectada, porque luego es más difícil de concretar. “Eso evitaría el pico de consumo del invierno y el servicio se podría prestar normalmente. Si no, sucede que la cantidad de estufas de cuarzo que están destinadas a la calefacción, supera la capacidad de prestación eléctrica y se producen cortes de energía por la falta de sustitutos”, refiere Cantalejo.

Inclusión

Cantalejo aborda un segundo aspecto que interesa a la empresa: la inclusión de estas familias como clientes.

“Nos preocupa también llegar con un nivel de tarifas que nos permita incorporarlos como clientes potenciales de la EPE. Que tengan una factura eléctrica: ello dignifica a la familia porque, entre otros motivos, contribuye a que accedan a un crédito para la compra de un electrodoméstico. La factura identifica el lugar donde se vive”, precisa.

El funcionario explica que dentro de la estructura de tarifa social de la empresa “se encontró alguna debilidad”. “Por ejemplo, nuestra factura para los clientes con categoría de carenciados, a los 300 kWh, automáticamente dejaba de ser una tarifa social para ellos y se pasaba a pagar la normal, de un cliente residencial”.

“Si bien la empresa hacía un esfuerzo muy grande por incluir a este segmento de hogares, cuando se superaba los 300 kWh quedaban otra vez excluidos de la tarifa social, y con el grado de electrodependencia que acabamos de mencionar, nos preguntamos si estaba bien ese límite y vimos que había que repensar esa modalidad”, indicó Cantalejo.

La EPE cuenta con el auxilio de 10 asistentes sociales para analizar la condición de una familia. Toma como referencia su ingreso, el lugar donde vive, la composición del núcleo y, después del acuerdo al informe especializado, se accede a la tarifa social.

Cantalejo aclara que se toman otros parámetros de evaluación, pero que se ha establecido que una familia careciente tipo es aquella cuyos ingresos totales llegan a los 1.000 pesos por mes, en tanto que para la familia indigente, ese ingreso debe ser de 400 pesos.

Entonces, en 2008 se ensayó a modo de prueba, una tarifa para carenciados que cuando superan los 300 kWh por bimestre, pasan a estar en un segmento de clientes que se ubica dentro de la empresa, en valores similares al 50% de la tarifa residencial normal, “por lo cual es una tarifa inclusiva”, aclara el funcionario.

Cantalejo califica como muy positivo lo realizado el año pasado porque permitió incorporar a más de 4.000 clientes en esta tarifa social, que tiene un nivel de cobranza más alto.

A esta altura de la entrevista, el funcionario muestra un mapa de la ciudad donde están marcados los barrios y sectores en donde la EPE está trabajando con cierta intensidad en tarifa social. (Ver adjunto).

La otra tarifa nueva que se está utilizando en forma experimental es la destinada a las familias consideradas indigentes. Se caracteriza por tener un limitador de corriente y si se pasa de determinado consumo, automáticamente, se corta el suministro. Tiene un precio fijo de factura de 27 pesos mensuales.

Cantalejo pone énfasis en destacar el trabajo realizado en este plano social por la Empresa Provincial de la Energía que, en el caso de la ciudad de Santa Fe, como se observa en el mapa, sumará a más barrios en forma progresiva.

EPE plan.pdf

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EL DATO

Para el futuro

Se interrogó al Ing. Cantalejo acerca de aquellas familias que sin ser carecientes son electrodependientes porque su zona de residencia no cuenta con sustitutos energéticos. Por ejemplo, barrios como Colastiné Norte y Colastiné Sur, que no poseen gas natural u otros que deben usar bombas para extraer agua y subirla a la red.

El funcionario respondió que para ellos no había una tarifa especial “pero -dijo- un enfoque tarifario dinámico no puede quedarse en estructuras rígidas”, con lo cual no descartó estudiar el tema para el futuro.

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ADEMÁS

Otras realidades

El presidente de la EPE sostiene que la empresa es una de las pocas distribuidoras del país que cuenta con valores tarifarios que contemplan realidades distintas. Por ejemplo, una tarifa estacional que permite a actividades específicas como la arrocera contar con un tratamiento diferencial que baja sustancialmente el costo de la energía.

Otro caso es la tarifa para jubilados, con 80.000 clientes, una de las más económicas del país; en tanto también las hay destinadas a tamberos y para las cooperativas eléctricas.

“Hay un universo de tarifas que, por nuestra condición de empresa estatal, puede atender distintos tipo de realidades y habrá otras nuevas que podemos llegar a estudiar”.