Y sabe de lo que habla
Roberto Saviano advierte que la mafia ya es un problema europeo
La obra de Saviano fue llevada al cine por el director Mateo Garrone. Desde que el libro se conoció, su autor debe vivir escondido y protegido, porque la mafia prometió darle muerte.
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El escritor y periodista italiano Roberto Saviano, amenazado por la mafia desde que publicó “Gomorra”, dijo en Barcelona que el crimen organizado no es sólo un problema italiano, sino que ya es “un problema europeo y también de España”.
Saviano participa estos días en el Encuentro de Novela Negra de Barcelona (BCNegra’09), ciudad en la que presenta su nuevo libro de relatos, “Lo contrario de la muerte”, y en la que recibirá el premio Vázquez Montalbán de Periodismo.
En la conferencia de prensa, antes de la cual los periodistas fueron sometidos a un control comparable al de algunos aeropuertos, Saviano aseguró que “en la actual época de crisis financiera, se debe estar vigilante ante los movimientos de capitales que están entrando en el sistema bancario”.
En general, añadió, “los españoles no tienen percepción de estar bajo riesgo”, y eso que “Cataluña y el sur de España son utilizadas por las organizaciones criminales como bases de apoyo por la denominada Cosa Nostra”.
El periodista advirtió que a pesar de las últimas detenciones, “todavía no se sabe en dónde invierten (estas organizaciones) el dinero que hacen aquí (en España) y el movimiento de capitales es el problema”.
Saviano expresó su esperanza de que “el gobierno español ayude a que la Unión Europea priorice la batalla contra los capitales criminales, como ya hace a nivel policial”.
También dijo que no siente que su vida este en peligro en Barcelona “porque -añadió- las organizaciones criminales son inteligentes y no hacen sangre donde quieren hacer negocios”.
Según el escritor, los mafiosos entran en España casi siempre por mar o tierra, nunca por los aeropuertos, y operan en el país desde los años 80.
De hecho, agrega el periodista, el jefe de la Camorra acusado de ordenar en 1994 el asesinato del sacerdote Giuseppe Diana, Nunzio di Falco, vivía en Granada, “ciudad en la que tuvo lugar una reunión previa a la muerte de Don Peppino”, como era conocido el cura.
El hecho de que muchos de los mafiosos italianos detenidos en España se encontraran en restaurantes, tiendas, casinos o habitaciones privadas “denota que no sienten peligro aquí”.
La “masacre” de Duisburgo (Alemania) de agosto de 2007, en la que murieron seis jóvenes italianos en un ajuste de cuentas, “la mitad de ellos de la mafia calabresa N’drangheta”, demuestra, añadió Saviano, que “Alemania se dio cuenta tarde de que la mafia había extendido sus tentáculos más allá de Italia”.
Saviano ofrece más datos de aquel suceso cuando recuerda que “uno de los jóvenes asesinados tenía consigo una estampa religiosa quemada, un símbolo de afiliación a la N’drangueta, un ritual que siempre se realiza en el territorio mafioso, por tanto, quiere decir que la mafia contaba Alemania ya como territorio propio”.
La sombra de la mafia también se extiende a la antigua Europa del Este: “el clan de los Casalesi ha adquirido títulos públicos en Polonia, comprado empresas farmacéuticas en Hungría e incluso intentaron comprar el equipo de fútbol del Lazio”, dijo.
Sensibles a la comunicación
Saviano atribuye las amenazas personales recibidas “no al miedo que ofrezcan mis palabras, sino al hecho de tener muchos lectores, lo que demuestra que las organizaciones criminales son sensibles a la comunicación”.
Quizá por esa razón, subraya, “la mafia desembarcó y controla la comunicación local”, un vértice necesario porque los periodistas nacionales se apoyan habitualmente en la prensa de Campaña, Sicilia o Calabria.
Esa misma prensa local fue la que “difamó” contra el cura Don Peppino Diana, asesinado por la mafia por su escrito “Por amor a mi pueblo yo no callaré”, que nunca fue reeditado y que recibió un homenaje “diez años después de su asesinato”.
El autor de “Gomorra”afirmó que las viejas filas del crimen organizado ya han dejado los estrechos límites de Italia, para extenderse en todas direcciones.
McMafia
Durante tres años, Misha Glenny, un experimentado y reconocido periodista de la BBC de Londres, recorrió el mundo y se internó en los bajos fondos del crimen organizado, ahora también globalizado.
Cuando regresó, escribió un libro que se llama “McMafia: el crimen sin fronteras”. Emma Thompson dijo de esa obra: “Quien quiera entender el siglo XXI debe leer este libro iluminador y esencial”. Y es cierto, si se piensa el 20 por ciento de los negocios mundiales se realizan en la sombra de la ilegalidad.
A lo largo de su arriesgada investigación, el reputado periodista habló con innumerables gángsteres, policías y víctimas, al tiempo que exploraba la inagotable demanda de drogas, mujeres, armas y trabajo ilegal en los cinco continentes. Su libro reúne y conecta historias de pistoleros de Ucrania, blanqueadores de dinero de Dubai, estafadores de Nigeria, miembros del sindicato de las drogas de Colombia y Canadá, cibercriminales de Brasil o traficantes de personas de China (con ramificaciones en España). Al tiempo que devela esta realidad, “McMafia...” plantea una profunda reflexión sobre los abismos de la globalización, en los que las líneas que separan lo legal de lo ilegal son cada vez más difusas.
Y sus conclusiones no difieren demasiado de las de Saviano.