Después de muchos cabildeos
El plan de rescate de Obama tiene el respaldo del Senado
En presencia de algunos de sus integrantes, el presidente Barack Obama firma el decreto de constitución del Consejo para la Recuperación Económica. Está compuesto por representantes de gran prestigio en el mundo de los negocios, académicos y dirigentes sindicales.
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La norma, que inusualmente sería votada mañana domingo, autorizaría a destinar 780.000 millones de dólares a la recuperación de la economía norteamericana, que enfrenta una crisis como nunca en su historia. Los republicanos están renuentes pero acompañarían la medida.
María Peña
Agencia EFE
Los líderes del Senado de EE.UU. lograron hoy un acuerdo sobre un plan de estímulo de 780.000 millones de dólares para conjurar una catástrofe económica y que podría ser votado, durante una inusitada sesión, esta misma tarde o mañana.
El acuerdo, logrado tras una semana de disputas ideológicas y recriminaciones, redujo el monto de la versión original de la Cámara Alta, que había superado ya los 900.000 millones de dólares.
El grupo negociador de 20 senadores, liderado por el demócrata Ben Nelson y la republicana Susan Collins, acordó el nuevo monto del plan de estímulo ante presiones políticas para reducir el gasto fiscal. El plan sería sometido a votación mañana mismo.
Según Nelson, los senadores “peinaron” el proyecto de ley, “renglón por renglón y dólar por dólar” para llegar al monto actual, que refleja la eliminación o reducción de algunos programas y recortes tributarios.
Nelson destacó la urgencia de aprobar el plan ante la ansiedad nacional por la pérdida de empleos y la incertidumbre sobre el futuro.
Sin embargo, no está claro que los demócratas reúnan los 60 votos necesarios para su aprobación. El líder de la minoría republicana, Mitch McConnell, dijo que se opone al plan aún con los cambios, porque no cree que reactivará a la economía.
Consciente del escepticismo de los republicanos, que tienen 41 representantes en la Cámara Alta, Collins dijo: “El pueblo estadounidense quiere que trabajemos juntos. No quieren vernos divididos en torno de la crisis más grave que afronta nuestro país”.
El republicano George Voinovich se retiró de las conversaciones porque cree que el acuerdo no es “oportuno”, carece de enfoque y contiene demasiados gastos fiscales. “No podemos rescatar el presente si hipotecamos el futuro”, argumentó.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo que ha sido un proceso abierto pero difícil, y expresó su confianza en que pronto sea aprobado.
“Estamos tratando de hacerle la vida más fácil a la clase media, que está atrapada entre el aumento de los precios y la desaparición de los ingresos”, afirmó Reid.
Confianza en la Casa Blanca
La Casa Blanca se mostró complacida con los avances logrados hasta ahora en el Senado. “Estamos complacidos de que este proceso marche hacia adelante y estamos más cerca de darle a los estadounidenses un plan que crea millones de empleos y pone a trabajar a la gente”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs en un comunicado.
Si bien en el Senado hay consenso sobre la gravedad de la crisis, que ha producido la pérdida de 3,6 millones de empleos desde que comenzó la recesión en 2007, surgieron agrias disputas desde el lunes pasado sobre cómo y dónde reducir parte del componente fiscal del plan.
Desde su investidura, el pasado 20 de enero, el presidente Barack Obama ha invertido casi todo su capital político en la aprobación del paquete de estímulo, ingeniado para insuflar vida a la economía mediante la creación o preservación de entre tres y cuatro millones de empleos e inversiones públicas en los próximos dos años.
Pese a sus ansias de cooperación bipartidista, ninguno de los 77 republicanos de la Cámara Baja votó a favor del plan la semana pasada.
Obama, que ha mantenido contacto con Reid, dijo que cualquier demora adicional en el plan sería “injustificable e irresponsable”.
Su jefe de Gabinete, Rahm Emanuel, se sumó a las negociaciones entre bambalinas, consciente de que los demócratas, que sumaron 58 -incluyendo a los independientes que suelen votar con ellos- necesitan apoyo republicano para alcanzar los 60 votos.
A lo largo de la noche, los senadores continuaron votando sobre al menos once enmiendas para pulir el texto definitivo que salga del Senado, y que tendrá que ser armonizado en sesión bicameral con la versión de 819.000 millones de dólares que aprobó la Cámara de Representantes la semana pasada. La meta es aprobar y enviar el texto final a Obama a más tardar el próximo 13 de febrero.
La Bolsa de Nueva York, sacudida por una ráfaga de optimismo, interrumpió ayer una serie de repliegues semanales consecutivos y espera ahora las medidas del gobierno de Obama para reactivar la economía y consolidar el sector financiero.
“Hay mucho optimismo en el mercado, sobre un fondo de medidas gubernamentales y de gastos públicos que pueden estimular la economía”, afirmó Lindsay Piegza, de FTN Financial. En cambio, listo para una decepción, advierte Gregori Volokhine, de Meeschaert New York, recordando que el viejo adagio bursátil -”comprar en el rumor y vender en la noticia”- puede estar nuevamente detrás del alza. “El plan debe ser transformador, extremadamente fuerte. Estados Unidos debe asumir el liderazgo” en la salida de la crisis, estima el analista.
Para Lindsay Piegza, el mercado está esperando a partir de ahora los detalles de las medidas gubernamentales, esperando medidas que puedan reactivar los gastos de consumo y la inversión.
Este lunes, los inversionistas pondrán toda su atención en el secretario del Tesoro, Timothy Geitner, quien presentará su plan de apoyo a los bancos. La eventual creación de una estructura encargada de adquirir los activos tóxicos de los bancos ha alimentado las conversaciones de toda la semana.