///
PUBLICACIONES
///
PUBLICACIONES
“El día de la lechuza”
De la saga de “El Padrino” a la actual “Gomorra” -esta semana estrenada en Cine Club Santa Fe, que se interna en las pestilencias de la mafia napolitana- son deudoras de una novela que creó lo que podría llamarse un subgénero literario, con éxito trasladado al teatro y al cine, y centrado en analizar y denunciar la mafia italiana, su exportación internacional y su derivaciones en todos los ámbitos de la sociedad. Esa novela es “El día de la lechuza”, y su autor uno de los más importantes escritores italianos del siglo XX, Leonardo Sciascia (1921-1989).
Escrita en 1960, Sciascia declara en un apéndice de esta novela, que acaba de reproponer Tusquets en una nueva traducción: “Entonces el gobierno no sólo se desinteresaba del fenómeno de la mafia, sino que explícitamente lo negaba”. Y, en efecto, fue gracias a la novela, que pocos años después se creara por primera vez una comisión parlamentaria de investigación sobre la mafia.
Suele hacerse hincapié en que la mafia es la manifestación de una visión de la vida, de una regla de comportamiento, de un modo de realizar la justicia y de administrarla fuera de la ley de los órganos del Estado. Pero como bien señala Sciascia: “La mafia era, y es, otra cosa: un “sistema’ que en Sicilia contiene y mueve los intereses económicos y de poder de una clase que, de modo aproximado, podemos llamar burguesa; y que no surge y se desarrolla en el “vacío’ del Estado (o sea cuando el Estado, con sus leyes y funciones, es débil o falta) sino “dentro’ del Estado. La mafia, en suma, no es sino una burguesía parasitaria, una burguesía que no emprende sino que solamente explota”.
Y “El día de la lechuza” es una representación, una clara parábola de esa idea, la de la mafia -que vista bajo esa perspectiva también es adaptable a tantas lacras similares, como las que a menudo ha sufrido nuestro país, sobre todo en esos ámbitos que llamamos “feudales”- como sistema de poder de “una burguesía que no emprende sino que solamente explota”.
Dada la importancia histórica, social y política que adquirió esta novela, es inevitable acentuar sus valores extraliterarios. Pero “El día de la lechuza” es sobre todo un magnífico relato, de ritmo sostenido y apasionante.