Atienden a heridos de armas de fuego, que los amenazan
Atienden a heridos de armas de fuego, que los amenazan
Grandes logros y serios reclamos de Traumatología del Cullen
El servicio cuenta con el equipamiento y la complejidad necesarios para realizar intervenciones quirúrgicas de avanzada, pero sus profesionales padecen graves problemas de inseguridad.
Mariana Rivera
El Servicio de Traumatología del hospital Cullen volvió a ser noticia en las últimas semanas. Su nombre resonó en los medios pero, en este caso, no por haber atendido a personas accidentadas de tránsito, ni a los heridos de arma de fuego que a diario llegan a este hospital de urgencias y emergencias.
En esta ocasión, el equipo de médicos de planta y los residentes realizaron con éxito, dos novedosas intervenciones quirúrgicas de avanzada: una que permitió tratar un cáncer que comprometía la columna vertebral de un paciente y otra que posibilitó restituir la mano, a un hombre que se la había cortado con una sierra circular.
Estos logros se consiguieron -según explicaron- gracias a que cuentan con un plantel de casi 30 profesionales que trabajan en la especialidad, aunque advirtieron que su tarea no se realiza en las mejores condiciones: son frecuentes las amenazas -hasta de muerte- que reciben por parte de familiares de pacientes, en particular de aquellos que llegan por hechos que posteriormente debe resolver la Justicia.
No cuentan con una guardia policial en el servicio, a pesar de elevar este reclamo permanentemente a las autoridades hospitalarias y ministeriales, y pueden sobrellevar esa temible cotidianidad, gracias a satisfacciones como las conseguidas recientemente. Pero eso no basta y demandan ser escuchados porque no son las únicas necesidades.
“Acá hay muchos inconvenientes pero, a pesar de ello, tenemos espíritu de trabajo y responsabilidad. Tenemos gente joven, con ganas de trabajar, que son quienes llevan adelante el servicio”, admitieron los Dres. Carlos Moya, Pablo Fretes y Federico Bacigalupo, jefe de ese servicio, instructor de residentes y jefe de residentes, respectivamente.
Y continuaron explicando: “Es necesario que se organice la Traumatología en el Iturraspe porque acá nos llega todo y la guardia, los residentes y los médicos de guardia, están al pie del cañón para dar respuesta. Somos el servicio con más camas (en total 50, aunque alberga a pacientes de otros servicios, y los propios están internados en Ginecología, Cardiología o Terapia Intensiva, según el caso) y con más cirugías del hospital”.
Accidentados y peligrosos
Los médicos de este servicio -de referencia, en el noreste del país- aseguraron que “la accidentología está a la orden del día, sobre todo para los accidentes con moto, en donde tratamos fracturas de piernas, de platillos, fracturas expuestas”, pero también mencionaron que atienden a los heridos de armas de fuego, un tema conflictivo.
“Tenemos problemas (con estos pacientes) porque estamos atendiendo gente peligrosa y por orden judicial tendría que estar en la sala policial, pero no nos la dan porque algunos pacientes no están procesados. Otros que atendemos tienen captura recomendada y llegan, se los atiende y se los llevan”, plantearon.
Y agregaron: “El servicio vive amenazado de muerte, sin seguridad, sin un policía en el lugar. Esto es todo una aventura. Entrar a controlar un paciente en su evolución clínica es muy difícil porque nos amenazan, no sólo a nosotros sino también a nuestras familias. Tenemos que encarar esta tarea de manera de salvar nuestro trabajo, nuestra integridad física y seguir adelante. Hemos tenido varias amenazas, incluso dos médicas fueron (literalmente) manoseadas. No pasó más nada, pero sucedió”.
Tras admitir que no reciben una “digna remuneración” por la responsabilidad de la tarea que encaran durante su tarea diaria -a lo que se suma el riesgo de que el hospital no les paga un seguro de mala praxis, y las amenazas que reciben de los pacientes que llegan por hechos policiales-, los médicos admitieron que “tratamos de ser cada vez mejor servicio para nosotros, para el paciente, para el hospital y para la comunidad”.
El servicio vive amenazado de muerte, sin seguridad, sin un policía en el lugar.
LA CLAVE
Mayor consumo quirúrgico
Junto con el de Cirugía General, el Servicio de Traumatología del Cullen es el que mayor consumo quirúrgico tiene en el hospital, según explicaba a El Litoral, en diciembre último, su director, el Dr. Carlos Castarataro: “Sólo para Traumatología estamos invirtiendo más de $ 2 millones y medio por año. En el año, hacemos entre 1.100 y 1.500 cirugías de esta especialidad, es decir, 5 diarias, incluyendo urgencias y programadas (el 30%). Es el tercer servicio que tiene más camas ocupadas, y tenemos idea de bajar el promedio de internación, acelerando los trámites para conseguir las prótesis, de manera que el paciente tenga que permanecer menos tiempo de estadía, para ser costo-efectivos”.
ADEMÁS
Demanda insatisfecha
Otra cuestión que preocupa a los integrantes de este servicio es la demanda insatisfecha, de pacientes que esperan ser intervenidos quirúrgicamente por patologías ortopédicas y crónicas. Según explicaron, “la urgencia por la accidentología y los heridos de armas de fuego, que es lo que cubre las cirugías, hace que tengamos que dejar de lado muchas veces la patología ortopédica y crónica, con cirugías programadas. La gente tiene que entender que en un mes, una fractura se pega, o que una artroscopía de rodilla (hay cinco casos nuevos por semana) o una cirugía de artrosis de cadera, que son patologías frecuentes, pueden esperar, pero una urgencia, no”.
La demanda insatisfecha en ortopedia no sucede por falta de profesionales en el servicio, sino por falta de quirófanos, con anestesistas e instrumentadores disponibles para cubrir las demandas, ya que cuentan -como se demostró- con la infraestructura y los materiales necesarios para realizar diferentes tipos de intervenciones quirúrgicas.
EL DATO
Comités específicos
El Servicio de Traumatología del Cullen está integrado por alrededor de 30 especialistas, entre médicos de planta, de guardia, concurrentes y residentes. Está dividido en varios comités: de cirugía espinal, de artroscopía, de cirugía de mano, de pelvis, de fractura de miembros, de ortopedia y de osteosíntesis, entre otros.