Apuntes de política provincial
¿Quién agarra el guante lanzado por Reutemann?
Teresa Pandolfo
El miércoles pasado, Roxana Latorre y Carlos Reutemann dejaron el oficialista bloque Frente para la Victoria, del Senado, y comunicaron la formación de uno propio: Santa Fe Federal. Fue una jugada que volvió a fortalecer al senador y con final abierto por ahora respecto de sus efectos en otros planos.
Por distintas circunstancias, Reutemann no es cualquier senador. Cuando la agencia española EFE reflejó la ruptura con la bancada que conduce Miguel Pichetto, lo calificó como “el influyente senador”.
Viene de un notable protagonismo, primero en el deporte, luego en la política, terreno en el que ganó todas las elecciones que lo tuvieron como candidato: dos a gobernador y dos a senador nacional, donde nunca hubo ley de lemas. El año pasado, el campo lo tuvo como un referente firme, a partir de la presentación de un proyecto alternativo al mensaje presidencial que ratificaba la resolución Nº 125 de retenciones móviles. En aquella oportunidad, como en ésta, sabía a lo que se exponía enfrentando a Néstor Kirchner.
Lo caracteriza ser dueño de sus silencios (conducta que defiende a rajatablas), pero el miércoles todo fue diferente. En la conferencia de prensa en el Instituto Cardiológico Rosario (ICR) respondió todas las preguntas que durante 40 minutos se le hicieron. Pero, además, manejó con ironía y humor las respuestas y los gestos. El espacio comunicacional de la jornada lo tuvo como protagonista e inusualmente se prestó a ello.
Posición sin retorno
Su mensaje fue claro: se fue del bloque junto con Latorre porque no comparte las políticas de la Casa Rosada, que sistemáticamente vienen perjudicando a la provincia de Santa Fe. Fue más que un punto de inflexión en una relación con el matrimonio Kirchner, al que no agravia, pero con el que nunca fue lineal. Con Néstor Kirchner y con su esposa, por años, ha compartido espacios de poder, pero no podría afirmarse que exista una amistad.
Por eso, en la opinión de “Apuntes...”, lo ocurrido se asemeja a una ruptura con un estilo de gobierno y un conjunto de decisiones que se vienen tomando desde el año pasado en el país, y que el senador no comparte. Reutemann es un hombre de convicciones; su mirada sobre las cosas es diferente de la de otros políticos y, cuando se expresa, es después de rumiarlo mucho.
Pero, en esa misma jornada, el senador se califica como “peronista”, por lo que nada indica que, si en el futuro resolviera su candidatura a senador, lo haría por fuera del Partido Justicialista. ¿Lo hartaron las presiones para que aceptara una lista de unidad con Agustín Rossi? Es posible que ese ingrediente se diera, pero el núcleo del alejamiento es una visión diferente de cómo se está tratando a la provincia de Santa Fe.
Cuando dice que nunca ha hablado mal del diputado nacional, no lo necesita hacer. Simplemente plantea cómo el Frente para la Victoria perdió en 2007 las elecciones en la provincia. Y cómo en las ciudades principales ganó la oposición. En las próximas, no tendría tampoco el voto del campo si no hay un viraje en la política.
¿Prefiere Kirchner que vuelva a ganar la oposición en Santa Fe? ¿Prefiere menos legisladores pero leales, a que el justicialismo concrete una mejor elección? Es una lógica difícil de comprender, pero que no se podría dejar fuera de un análisis.
En la conferencia de prensa del ICR, Reutemann derivó las decisiones al partido en la provincia y esperará qué caminos se deciden. Lo dijo claramente: “Si no hay 2009, habrá 2011”. Las responsabilidades del senador Ricardo Spinozzi no son menores en el tiempo que se viene.
Fernández con Binner
Seguramente, también de ahora en más, la presidenta Cristina Fernández buscará estar cerca de Hermes Binner; tener esa foto que no permitió hacer cuando la semana pasada el gobernador y dos de sus ministros fueron a llevarle una conjunto de propuestas para aliviar al campo y de las industrias y/o sectores vinculados.
En el marco de la gravedad de la situación que se presenta en la provincia y otros grandes sectores del país, la salida tan fuerte de Reutemann al ruedo, se constituyó en una esperanza para las elecciones legislativas que podrían hacer cambiar la política. El gobierno de Binner ha demostrado que son escasas las herramientas pensadas para hacer frente a la retracción económica que pesa sobre el territorio. La reunión en Las Rosas fue paradigmática en ese sentido y, en consecuencia, no puede quedar fuera del discurso de Reutemann.
En Las Rosas, los reclamos desde el sector gremial se parecieron a gemidos por lo que se ve venir, pero desde la provincia no se expusieron ideas. El documento llevado a la presidenta estuvo referido a medidas que dependían de la Nación y que cosecharon la negativa presidencial.
Para una situación de inactividad tan extendida, los márgenes de acción propios de Santa Fe son escasos, pero algunas ideas para la reactivación ya deberían haber aparecido. No favorece tampoco la descalificación permanente de Binner hacia Reutemann, porque los mantiene divididos. Quizás ese juego le guste a Kirchner porque irrita al senador, y Binner crea que con ello logrará favores del matrimonio K. Pero le molesta a la gente, que espera otras actitudes de la dirigencia política en este momento.
Sería saludable, aunque resulta utópico plantearlo, que por debajo de ellos, el Frente Progresista y el justicialismo de la provincia pudieran avanzar en el diseño de un plan de emergencia con medidas de ese carácter. Más de 10.000 puestos de trabajo están en juego y ello impactará enormemente en la economía lugareña.





