Una mente ofuscada

Nada anunciaba la tragedia de Recreo

Un dilema insoluble en la vida de Gloria Romero precipitó la tragedia que convirtió a sus hijitas en involuntarias protagonistas.

Redacción de El Litoral

Fuentes confiables dijeron hoy que sin lugar a dudas Gloria Romero de Pressacco murió por mano propia después de atentar contra la vida de sus dos pequeñas hijas, eliminando a la menor de 8 años y dejando en estado desesperante a la mayor, de 12.

La mujer, de 39 años de edad, habría disparado con un revólver 32 contra las niñas que dormían en la cama matrimonial acertando con dos proyectiles en brazo y rostro de Martina, la menor de 8 años y en la nuca de Lara, la mayor de 12, luego se habría dirigido al comedor donde recargó el arma, se cortó las muñecas y por último se disparó un tiro en la boca.

De tal modo las dudas que ayer se insinuaron respecto de la posible intervención de terceros en el papel de instigadores o protagonistas principalísimos de la horrenda tragedia familiar quedaron desechadas y la primera impresión recogida por los investigadores en la escena de los hechos se afirmó definitivamente: Gloria Romero disparó contra sus hijas y luego se mató.

Al parecer nada de anormal en el comportamiento de la mujer permitió imaginar cuál sería el final que encontraría al drama interior que estaba viviendo, excepto el mensaje de texto que envió a su hermana María, a modo de despedida, no habría dado otra señal.

Como madre y ama de casa Gloria hacía una vida normal y al parecer nunca había requerido de asistencia médica como consecuencia de alteraciones síquicas, sí se sabe ahora que poco tiempo atrás debió adoptar una decisión que en plano sentimental habría de sumirla en el estado de ofuscación que pudo impulsar la acción criminal del sábado a la madrugada.

En tanto, como consecuencia del rapto demencial que acometió a Gloria en su casa de Recreo una de sus hijitas fue arrastrada a la muerte y la otra se debate todavía, con un hálito de vida, en el hospital Alassia de nuestra ciudad. El estado de Lara, lejos de haber mejorado, empeoró en las últimas horas, dijo una de las fuentes consultadas.

La certezas con las que estarían contando los investigadores para afirmar la hipótesis de suicidio surgirían de los peritajes practicados y también de los testimonios recogidos entre los propios familiares y allegados a Gloria Romero, quienes dijeron estar en conocimiento del dilema que ella afrontaba.

La policía, a instancias de las órdenes impartidas por el juez Instructor, el Dr. Darío Sanchez, habría explorado todas las vías investigativas y eso dio lugar a que se plantearan algunos interrogantes, tales como si era posible que la mujer accionara el revólver después de cortarse ambas muñecas, por ejemplo. Pero ahora está claro que esa y otras dudas encontraron respuestas razonables tanto en la escena de los hechos, como en otros puntos de Recreo donde los pesquisas obtuvieron valiosa información.

Como se recordará, en la mañana del sábado una comisión policial de Recreo Sur se constituyó la casa de calle Cervantes al 100, alrededor de las once de la mañana. Allí encontraron los uniformados a Daniel Pressacco, esposo de Gloria y padre de las niñas, en compañía de su cuñada María y del hijo de ésta, Mariano Taranto, de 22 años de edad.

Entonces María Romero explicó a los agentes que poco antes de las seis de la mañana había recibido un mensaje de telefonía celular mediante el cual su hermana Gloria le decía que adentro de una prenda que hallaría en el ropero le dejaba el dinero que “ella sabía” y otras palabras que insinuaban una despedida, palabras como “sabés que te quiero mucho y suerte para todos”.

En esa hora temprana las palabras de Gloria habrían inquietado a María quien pidió a su hijo que la acompañara hasta la casa de su hermana. Fue así que el primero en ingresar a la vivienda, -pero no a la escena del crimen-, fue Mariano Taranto, quien para ello saltó un tapial, pero retrocedió al ver sangre a través de las aberturas.

Ante ello María Romero se comunicó telefónicamente con Daniel, el esposo de Gloria. Pressacco dijo entonces que estaba en Recreo, en la empresa para la cual trabaja como transportista porque, agregó, recién llegaba de viaje.

De tal modo Pressacco -en compañía de los familiares de Gloria- sería el primero en tropezar con el horrendo cuadro. Su esposa yacía muerta, tendida en el piso del comedor con las venas cortadas y una herida de bala en la cabeza, mientras que en la cama matrimonial encontraban a las niñas, ambas con heridas de bala, una muerta y otra malherida.