Fernando Quiroz no se arrepiente de lo que dijo después de perder con Los Andes, pero...

Teté ya no piensa que si pierde con Platense se va

El entrenador tatengue, más frío, bajó un poco los decibeles y ya no fue tan tajante en afirmar (y firmar) su salida si Unión pierde con Platense el sábado. Fontana por Alessandria y Guerra por De La Fuente serían las variantes para enfrentar al “Calamar”.

Alberto Sánchez

[email protected]

“Si no le gano a Platense, me voy”, había dicho Fernando Quiroz después de la derrota ante Los Andes el lunes, Pero luego del entrenamiento efectuado por el plantel profesional de Unión en las instalaciones del 15 de Abril ayer por la tarde, “Teté” mantuvo un extenso diálogo con la prensa, durante el cual se manifestó más tranquilo, señalando: “Me eché toda la culpa porque no quiero que se la agarren con los jugadores. Aparte, si hay un responsable en lo deportivo soy yo. No me arrepiento ni me retracto de lo que dije, estoy para exponerme y por eso me hice responsable únicamente yo; no quiero que mis jugadores estén expuestos para nada”.

—¿Fue una declaración en caliente?

—No, yo no me caliento tanto, o mejor dicho, me caliento pero pienso las cosas. Acá hay un claro tema deportivo, estamos haciendo la campaña que queremos y punto. Después hay que pensar en otras cosas, como acompañar en la parte humana a los jugadores, con la esperanza de conseguir la mayor cantidad de puntos y seguir hasta donde más se pueda. Además, ¿cómo les explico a los jugadores que pedí, si cuando los llamé les dije que vinieran que acá estábamos bien, que estábamos al día, por lo menos hasta ese momento? Ellos vinieron con toda la ilusión, así que por eso no hay que ser tan drástico, hay que analizar todo detalladamente.

—¿En qué se equivocaron para perder contra Los Andes?

—El error más grande que cometimos es el de no haber salido a jugar una final, como sí lo hizo Los Andes, nada más. Pero eso es responsabilidad de todos, por ahí uno no entiende a un jugador, o la manera en que el técnico transmite las cosas. Uno tiene una confianza inconsciente en los jugadores, en el grupo, pero una vez que empieza el partido y no están encaminados para donde querés, por ahí te cuesta un montón darlo vuelta desde lo futbolístico. Pero, como cabeza de grupo y por la relación que tengo con ellos, el responsable soy yo.

—Y los jugadores, ¿cómo están?

—Ayer (por el martes), mal, pero hoy (por ayer) ya están mucho mejor. Los jóvenes no tienen muchos problemas porque hacen las cosas más por placer que por otra cosa, todavía no toman conciencia real de la situación. Los más grandes estaban más golpeados, pero ya están bien. Estamos enchufados otra vez como para obtener un buen resultado el sábado.

—¿Analizaste este presente?

—Sí, veníamos bien y tuvimos un muy mal partido, nada más, pero por un mal partido no voy a cambiar mis convicciones. Se los dije a los jugadores, confío plenamente en lo que tenemos. Sólo debemos reaccionar y ganarle a Platense, para después irnos acomodando deportivamente.

De-presiones

—¿Cambiarías algo de lo que hiciste desde que estás en Unión?

—No, obviamente que hay aprendizajes, pero a las cosas siempre las hicimos con convicción y, principalmente, con honestidad. A nivel de volumen de trabajo y de exigencia, no tengo nada que reprocharme. En lo que sí me pude haber equivocado es en haber metido tanta presión de entrada, en ganar y ganar para pelear el campeonato. Eso lo hubiera debido manejar de otra manera. Yo estoy acostumbrado a la presión y hasta siento placer por tenerla, pero no todos sentimos de la misma forma. Transmitiría un poco más de tranquilidad en ese sentido, haciendo las cosas con paciencia, pero nada más.

El entrenador se refirió a lo que siente la hinchada en este difícil momento: “Esto es sencillo, si el equipo juega bien diez minutos, corre, presiona, ataca, mete un par de tiros en el palo y convierte un gol, ya está. Después de ganarle a Olimpo nos fuimos todos supertranquilos, bien, contentos, con la posibilidad de acercarnos en la fecha siguiente y hoy estamos diciendo que somos un desastre; no es tan así tampoco. La gente se maneja desde el punto de vista de la pasión, pero nosotros somos profesionales y tenemos que hacer las cosas lo mejor posible, por nosotros, por el club y por la gente misma, por eso tenemos que estar más fríos porque nos pagan para esto. Los que vienen a la tribuna y muestran su disconformismo se dedican a otra cosa; nosotros vivimos de esto, así que lo tenemos que hacer de la mejor manera”.

—¿Se siente demasiado la presión?

—La presión está instalada por lo que quiere Unión, que es un club grande, con historia, ese puede ser uno de los motivos, aunque no creo que sea totalmente así; es como para analizarlo. Pero ahora estamos bien, con ganas otra vez... Mejor dicho, a las ganas las tuvimos siempre pero estamos más tranquilos, por eso pensamos que, con una buena actuación, la semana que viene vamos a estar de otra manera, esto es fútbol y todo cambia periódicamente. Hay que esperar el partido y no anticiparse a las cosas, vamos a ver qué pasa. Uno analiza otras situaciones, el entorno, los jugadores que uno trajo, los que estaban y les dijimos que se quedasen, como es el caso de Pereyra, a quien lo convencimos para que no se fuera del club.

—¿Los dirigentes te tranquilizaron después de lo que dijiste?

—No hace falta que me nadie me tranquilice, lo puedo hacer yo solo. Soy consciente de lo que hago y de cómo me manejo, no hace falta que nadie se me acerque a tranquilizarme ni que me apoye ni nada; yo sé muy bien donde estoy parado y las decisiones que tengo que tomar en cada momento. Lo que hice después de perder contra Los Andes fue hablar desde lo deportivo, pero después me di cuenta de que no se centraliza sólo en lo deportivo, se empieza a hablar de otros temas y entonces uno va analizando otro tipo de situación. Cuando se empieza a mezclar todo, a mí ya no me gusta mucho, pero estoy tranquilo porque sé que tengo un equipo que va a dejar todo en la cancha y va a hacer lo mejor posible... Y, si jugamos a un 70 por ciento de nuestras posibilidades, vamos a ganar.

“No me vuelvo loco”

—La situación económica de Unión, ¿influye en lo deportivo?

—No sé hasta qué punto, hoy sonaría como excusa, pero no queremos poner esa excusa. No creo que lo del otro día haya pasado por eso, ocurrió por un contagio general. Me parece que lo económico no es determinante para eso... Por supuesto que quisiéramos estar de otra forma, con los jugadores al día, pero cuando entran a la cancha, por experiencia propia, se olvidan de esas cosas. Si bien la situación económica no es la ideal, tampoco es determinante.

—¿Y analizaste el presente deportivo de Unión?

—Esta etapa no es tan mala, ganamos los partidos que debíamos ganar de local y perdimos el del otro día, cuando no lo teníamos que haber perdido. Si lo hubiésemos ganado, hoy estaríamos a tres puntos de la promoción y con un solo equipo en el medio, que es Atlético Tucumán. Entonces, por un partido no puedo decir que lo hecho es bueno o malo. La primera parte del campeonato fue mala, pero ésta, no. Además, van sólo cinco fechas, no se puede analizar si es buena o mala. Si hubiésemos ganado, estaríamos hablando de otra cosa por un partido, no por diez, así que no me vuelvo loco por eso.

Teté ya no piensa que si pierde con Platense se va

Vuelve el “Tucu”. La presencia como titular de Fernando Fontana está prácticamente asegurada para el encuentro del sábado a las 20.

Foto: Pablo Aguirre

Teté ya no piensa que si pierde con Platense se va

///

ADEMÁS

Quiroz lo dijo

* “La divisiones dentro del plantel no existen. Hay mucha gente que habla sin saber nada, pero el fútbol es un juego que arrastra pasiones, todo el mundo opina. A mí no me molesta pero no es la realidad, ahora no discuto del tema, antes -a lo mejor- sí. Es lo mismo que si yo hablase de agricultura y de ganadería, si nací en plena Capital, no sé nada, entonces no hablo, pero de fútbol todo el mundo sabe y opina”.

* “En lo deportivo sigo pensando lo mismo, si no le pudimos ganar a Los Andes y no le ganamos a Platense, no sé. Un entrenador tiene que tener autocrítica y tiene que dar la posibilidad que los dirigentes del club elijan. Pero en este momento, en lo único que estoy pensando es en ellos, los jugadores, nada más, no me importa lo que me digan, lo que escucho, nada. Pienso en el partido del sábado y que estemos alegres en el vestuario, nada más”.

* “Si me voy, puede ser que mucha gente se sienta desamparada, estoy hablando de plantel, el resto del cuerpo técnico, médicos, kinesiólogos, utileros, en este momento pienso en ellos más que nada, por eso ahora que estoy más frío, aunque siga sintiéndome responsable en lo deportivo, no diría lo mismo que dije el otro día. Hablaré con los jugadores para que estén tranquilos, que yo los voy a acompañar hasta donde podamos”.

///

la clave

No hubo reunión.

La dirigencia de Unión canceló la reunión de mesa directiva programada para ayer, pero sí estuvieron Ponce, Donna y Zucchiatti reunidos con el técnico, Fernando Quiroz. El encuentro de la totalidad de los dirigentes, en reunión de comisión directiva, quedó confirmado para el lunes que viene. Hoy llegaba a Santa Fe el vicepresidente Augusto Borlle, quien, además, ocupa el rol principal al cargo del fútbol profesional. La idea de la dirigencia ha sido, desde siempre, la de respaldar a Teté Quiroz. Se dice que la semana que viene habría novedades de pago al plantel.

///

análisis

A verlo ganar

Enrique Cruz (h)

Puede resultar duro para muchos. Y de hecho lo es. Ocurre que uno nota tanta decepción en el ambiente popular que, luego de lo que dijo Quiroz después del partido del lunes —ratificado y rectificado en posteriores declaraciones—, muchos hinchas de Unión estarán pensando: “Es bueno que perdamos para que Quiroz se vaya”. Por eso digo que, para muchos, puede resultar duro esto, ya que, se supone, el hincha siempre quiere ver ganar a su equipo. Pero, a veces, los intereses personales o las opiniones propias no condicen con el interés colectivo y necesitan, como en este caso, de un resultado negativo para precipitar una decisión, que, según creen, debe tomarse.

Por lo tanto, el clima que se propició en torno a este partido no es bueno. Y se sabe lo que pasa en fútbol cuando un equipo está obligado a ganar: a los 20 minutos, cuando el partido está 0 a 0, o cuando el rival mete un gol, arrecian los silbidos, los cuestionamientos, las reprobaciones, los pedidos de “que se vayan todos”, etcétera. Y no es esto, precisamente, lo que Unión necesita.

Cuando empezó a jugarse la segunda rueda del campeonato, dijimos que Unión no iba a negociar la entrega. De la Fuente y Guerra, con sus actos de indisciplina, obligaron a la toma de decisiones contundentes por parte de Quiroz. Ahí estuvo bien el técnico. Y no tengo dudas de que se habrá mordido los labios de la bronca cuando dejó afuera del plantel que viajó a Buenos Aires para jugar contra Los Andes a Guerra. Pero “Teté” no tuvo esa misma claridad para leer el partido. Los Andes, con todo respeto, no es Chacarita, ni Atlético Tucumán, ni Belgrano para ir a su cancha a jugar con un solo delantero. Muchos volantes desubicados e inexpresivos, confusión total a la hora de manejar la pelota, falta de presencia en la zona gravitante y una fórmula ofensiva absolutamente desnaturalizada. Todo al revés, todo mal. De estas cosas tiene la culpa el técnico. Pero convengamos que, en la impresentable imagen que Unión dejó ante la vista de todos, el lunes, hay una gran responsabilidad de los jugadores. Ellos no pueden hacer la “vista gorda” ni esquivar responsabilidades. Porque, así como el técnico es culpable, también hay que decir que Quiroz tuvo una brutal demostración de honestidad intelectual cuando señaló esta semana: “Tengo fe en este plantel que se armó para ascender y, si no consigo meterlo entre los cuatro primeros, será un fracaso”.

Como se dijo mil veces, Unión está por encima de los dirigentes, los jugadores y los técnicos. A esto, la gente, el hincha, lo saben mejor que nadie. Su veredicto, el sábado, será indiscutible. Mientras tanto, hay 90 minutos en los que Unión necesita, una vez más, del apoyo. Y, después, que se haga responsable el que deba hacerse responsable.