Panorama agropecuario

El reparto deja afuera al campo

La mayoría de los planteos agrícolas bajo arrendamiento tendrán quebrantos con la soja en la actual campaña, lo que compromete la economía en las provincias productoras.

Carlos Petroli

CMI Contenidos

Una brasa caliente, envuelta en una coparticipación acotada de las retenciones a la soja, saltó ayer desde Olivos hacia las provincias productoras que, como en el caso de Córdoba, esperaban otra cosa: una reducción de los derechos de exportación para sortear la crisis política (escenificada en el conflicto con el agro), tranquilizar la agitación social, cerrar el camino a una recesión económica y abonar con mejor ventura la perspectiva del venidero ejercicio agrícola.

De la chequera nacional saldrían del “fondo federal solidario” como lo denominó la Presidenta unos 150 millones de dólares como una masa plus coparticipada a la Provincia y sus municipios. Si por retenciones agropecuarias salen de Córdoba 1.200 millones de dólares, se estaría convalidando una suma bastante exigua, sin salir al cruce del problema de fondo, el que afecta a productores, proveedores de insumos, maquinarias y al entramado laboral y del consumo en general.

Proyecto ambicioso

Con un nivel de retenciones menores a las actuales de 35 por ciento, los números que se hacen tranqueras adentro para la actual cosecha se tiñen de rojo cuando se trata de campos alquilados, modalidad que cubre la mayor parte del área agrícola nacional.

Después de haber cruzado datos referidos a precios, rendimientos, costos de arrendamiento y gastos de estructura, la regional centro de Aapresid (Asociación de Productores en Siembra Directa), con base en Monte Cristo en el norte de Córdoba trazó un panorama nada alentador en los resultados económicos en campos con tecnología que representan la media de la región. Y esa aldea pinta lo que pasa en el mundo agropecuario; de allí el grado de tensión y de presión que imprimen los productores por un cambio en el esquema actual de los derechos de exportación.

Con este libreto estuvieron en el Congreso más de un centenar de diputados de los bloques de la oposición, en busca de quórum para debatir el recorte de las retenciones que pesan sobre los distintos productos de la canasta. El proyecto es aún más ambicioso: propone sustituir el artículo 754 del Código Aduanero (ley 22.415 y modificatoria) con el propósito de que en el futuro la fijación de las retenciones sólo sean facultad del Congreso.

Ya no gana nadie

Pero, volviendo a los números tranqueras adentro: según el trabajo de Aapresid, con un rinde de 25 quintales y retenciones al 27,5 por ciento (las que rigieron hasta fines de 2007), la producción de soja arrojaría hoy un margen negativo de 138 dólares por hectárea. Esto, considerando un arrendamiento de 17 quintales por hectárea y un valor de 220 dólares por tonelada.

“Con los niveles de precios anteriores zafaban los productores grandes en tamaño y escala, dado que el costo unitario de estructura era muy bajo. Ahora, el impacto de menores precios y elevadas retenciones, determinan que también las grandes superficies estén perdiendo plata”, razonan los técnicos.

Un margen positivo (de apenas seis dólares por hectárea) calcula el mismo trabajo, con los parámetros ya apuntados, para el caso de un rendimiento de 33 quintales, seis por encima del promedio provincial.

Si el arrendamiento se tomó a 10 quintales, el número final sigue siendo negativo. En el caso del maíz, la situación es que se necesitan cosechar 90 quintales por hectárea como rendimientos de indiferencia si se pagó un arrendamiento de 300 dólares por hectárea.

A tres meses de las elecciones, los productores advierten la jugada oficial de politizar el reclamo económico y asociar a provincias y municipios en el reparto de los recursos del agro, ahora más estrechos. Para algunos, una declaración de guerra que busca nuevos aliados.

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EN RELACIÓN

Números gruesos

Si la cosecha nacional de soja llega a 44 millones de toneladas (previsión optimista), el Gobierno embolsaría por retenciones una suma teórica de 4.600 millones de dólares (unos 16.560 millones de pesos). En números gruesos, la Nación propone repartir alrededor del 38 por ciento de esa suma con las provincias. El esquema de bajar las retenciones al 20 por ciento a los productores, que ayer llegó al Congreso es algo más modesto: el derrame sería de unos 2.500 millones de pesos.

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La situación vuelve a complicarse. A lo largo de las rutas del país, los productores agropecuarios vuelven a expresar su impotencia.

foto: dyn

A tres meses de las elecciones, los productores advierten la jugada oficial de politizar el reclamo económico.