Ganados y carnes

Llenos de incógnitas para 2010 y 2011

A esta altura, está claro que en los próximos dos años habrá dos millones de cabezas menos (novillos y vaquillonas) que en años anteriores.

Ignacio Iriarte

El pronóstico sombrío, sin embargo, es sólo para ese período. Se supone que con una parición normal en 2010, las faenas posteriores se recuperarán.

Esta caída de la faena, ¿es circunstancial o es estructural?. Primera hipótesis: La liquidación continúa durante este año y el año que viene. La faena de equilibrio estaría hoy en el orden de los 13,5 millones de cabezas, más un millón de liquidación o consumición del stock, totaliza 14,5 millones de cabezas. En el año 2011 (el año 2010 será de transición), se reflejaría en la faena de equilibrio la caída en los nacimientos del 2009 (2 millones de terneros), lo que determinará una matanza de equilibrio de 11,5 millones, que sumándole un millón de cabezas de liquidación, totalizaría las 12,5 millones de cabezas faenadas (2,68 millones de toneladas de carne).

Bajo este supuesto, los efectos negativos de un menor stock, y además de una mala parición, se “moderarán” en el 2010-2011 porque seguirá la liquidación y nos seguiríamos comiendo el stock.

Segunda hipótesis

La liquidación cesa en el segundo semestre de este año, porque se debilita la hostilidad oficial y porque volvemos a un ciclo climático normal. La faena del 2011 refleja la caída acumulada del stock (3 a 4 millones de cabezas) y el defecto en la parición 2009. Matamos sólo 11,5 millones de cabezas (2,47 millones de toneladas). O sea, ni liquidamos ni retenemos, faenamos sólo una generación menguada.

Tercera hipótesis. Igual que la anterior, pero con un Gobierno debilitado, un stock ganadero reducido, una oferta ganadera pobre, precios muy mejorados y buenas perspectivas, comienza una recomposición (retención) en los rodeos.

La faena de equilibrio de 2011 entonces podría ser de 11,5 millones, afectada por los pobres nacimientos de los años anteriores, y porque el stock es menor. Pero como acumulamos un millón de cabezas en el campo (como en los años 2001-2006), la faena se reduce a 10,5 millones de cabezas y la producción a sólo 2,26 millones de toneladas.

Menos para contar

Luce apocalíptico, pero ya a esta altura está claro que entre 2010 y 2011 entrará en escena una camada de novillos y vaquillonas de dos millones de cabezas inferior a la de años anteriores. Si seguimos liquidando, a razón de un millón de cabezas por año (menos que el ritmo actual) ese faltante se moderará, pero los efectos derivados de un stock cada vez menor se irán acumulando para los años siguientes.

Conclusión: La producción de carne que tuvimos en 2007, o sea 3,2 millones de toneladas, será irrepetible por muchos años. Hoy la producción de equilibrio ya es de 2,90 millones de toneladas, pero en el 2010-2011, por los bajos nacimientos del 2009, será sólo de 2,45 millones de toneladas. Este volumen se puede aumentar a 2,68 millones de toneladas si, para entonces, se sigue liquidando. O también puede caer a 2,26 millones de toneladas, si el faltante se agudiza, porque la ganadería, después de varios años de liquidación (cinco-seis años), entra en una fase de recomposición y crecimiento.

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Más allá de cualquier hipótesis, está claro que faltarán 2 millones de cabezas.

Foto:Archivo

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Pronósticos

Estos pronósticos sombríos son sólo para el 2010/2011, porque se supone que con una parición normal en 2010 las faenas del 2012/2013 se recuperarían mucho. Debe recordarse que en 1998 se faenaron 11,3 millones de cabezas, un registro que se repitió en el 2001. En el período 1998-2003 la faena promedió 11,9 millones; entre la política K y la seca, podríamos perder todo lo ganado en materia de stock y de producción de carne en el período 2002-2006, para volver al punto de partida. O sea los años finales de la convertibilidad.