Mercados y tendencias
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Maíz: el precio a cosecha, menor que a la siembra
Los productores planificaron la campaña con valores de entre 150 y 170 dólares.Ahora ingresan a la cosecha con niveles apenas superiores a los 110 dólares la tonelada.
Flavia Rossi.
La cosecha de maíz en Argentina ya comenzó y, hasta la semana pasada, alcanzaba hasta 13 por ciento del área cosechable. En términos absolutos eso significa algo menos de 300 mil hectáreas y de 1,4 millón de toneladas de maíz nuevo en el circuito, mayormente de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y norte de Buenos Aires.
No sólo se redujo fuertemente el área sembrada en 2008, sino que el abandono de lotes será inusualmente alto. De una pérdida promedio de 20 por ciento de las hectáreas sembradas, este año se resignaría casi el 30 por ciento. Todo esto, sumado a la gran caída que se anticipa en los rindes, arrojaría una producción de poco más de 13 millones de toneladas, 40 por ciento menos de lo obtenido en el ciclo pasado.
La generalización de la cosecha invita a la exportación al circuito, ya que en un contexto normal sería el momento de mayores negocios. Claro que este año dista de ser normal.
Recién a mitad de febrero se abrió el registro de exportaciones de maíz de la nueva campaña, cuando se autorizó la venta de seis millones de toneladas. En pocos días se asignó el 75 por ciento de los ROE de esa cuota, algo más de 4,5 millones de toneladas a un promedio de 162 dólares FOB.
Interrogantes
La nueva campaña comercial está empezando con muy poca información respecto a la comercialización interna. Debido a la suspensión de la publicación de datos oficiales, sólo se puedan hacer estimaciones parciales respecto a cuánto se lleva vendido internamente, lo que dificulta la toma de decisiones.
Algo es seguro: hasta ahora se cubrió muy poco maíz de la campaña 2008/09. Eso fue por diversos motivos. Por un lado, los productores prefirieron evitar vender lo que no cosecharían. Por otro lado, los exportadores no tenían la necesidad de comprar lo que no habían vendido afuera; ni les resultaba atractivo ponerle precio a la compra de un producto que día tras día se hacía más barato. Es más, como la mayoría de esos ROE corresponden al período extendido de 180 días para embarcar, no tuvieron que demostrar la tenencia previa de esa mercadería, por lo que tampoco se puede asumir que tengan la totalidad de toneladas comprometidas.
Pérdidas por incertidumbre
Todos estos motivos le provocaron un pérdida neta a los productores, que planificaron la campaña con los costos correspondientes a un maíz entre 150 y 170 dólares la tonelada entre julio y setiembre, y entran a la cosecha con valores apenas superiores a 110 dólares la tonelada. Dicho de otro modo, ese maíz que el productor podría haber fijado por encima de 170 dólares, en julio pasado en el Término, se terminó exportando a 160 dólares FOB, lo que fundamenta el derrape de los precios internos de cosecha. Además de la baja absoluta de los precios, los valores internos volvieron a quedar debajo de las paridades de compra de la exportación, luego de haber estado a la par mientras se otorgaban los ROE. Esto cobra sentido al considerar que el parate en las asignaciones de exportaciones reduce la necesidad de competir entre los distintos actores, justo cuando entra la cosecha y acrecienta el riesgo de la espera de los próximos permisos.
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Oportunidades en puerta
Durante los próximos días se generalizará el arribo de buques, lo que puede provocar que los compradores estén más activos. Si el ingreso de mercadería al circuito se demora, podrán producirse mejoras en las condiciones de compra.
Todavía quedan por asignar ROE por 1,4 millón de toneladas y con eso probablemente se agotará el saldo de toda la campaña