Voces para una democracia joven
La consigna fue reflexionar sobre los 25 años en democracia y respondieron cientos de jóvenes. Para este año se anuncia la publicación de los trabajos ganadores.TEXTOS. NANCY BALZA. FOTOS. DI SALVATORE Y EL LITORAL.

Voces para una democracia joven
La consigna fue reflexionar sobre los 25 años en democracia y respondieron cientos de jóvenes. Para este año se anuncia la publicación de los trabajos ganadores.TEXTOS. NANCY BALZA. FOTOS. DI SALVATORE Y EL LITORAL.
sociedad
¿Qué opinan de la democracia aquellos que nacieron y vivieron toda su vida en este sistema de gobierno? Esa fue, básicamente, la pregunta que motivó la convocatoria lanzada por la Cámara de Diputados el año pasado, justo cuando se cumplieron en el país 25 años ininterrumpidos de democracia. Para ello se convocó a estudiantes de escuelas secundarias y universidades de la provincia, con la convicción de que responderían chicos y chicas nacidos después de 1983. Salvo muy pocas excepciones, esa fue la respuesta que se tuvo de cientos de jóvenes que aportaron sus opiniones desde distintas perspectivas.
El 30 de octubre, cuando se cumplió un cuarto de siglo de las elecciones en las que ganó Raúl Alfonsín, se entregaron los reconocimientos, en tanto que para este año se anuncia la publicación de los trabajos que obtuvieron primero y segundo premio, y las menciones especiales.
“Intuíamos que la mirada que se iba a proponer no sería nostálgica porque la mayoría de los que iban a participar del concurso habían transitado toda su vida en un marco de sistema democrático”, señaló el diputado provincial Marcelo Gastaldi, impulsor de la propuesta. “Suponíamos que, ceñir la convocatoria a estudiantes universitarios y secundarios se iba a traducir en una respuesta de chicos y chicas de entre 16 y 25 años”. Y así ocurrió, con muy pocas excepciones. El resultado fue “una observación nada ingenua del fenómeno democrático, y una crítica no tanto del pasado sino de los fenómenos al interior de la vida democrática y a la dirigencia”. Y así se desprende también de las opiniones recopiladas por Nosotros entre los referentes de los trabajos ganadores.
UN PUNTO DE PARTIDA
En el nivel universitario, el primer premio fue para Emilio Lo Valvo y Laureano Martínez de la carrera de Ciencias Políticas de la UNR. Laureano ya es licenciado y Emilio estaba, a fines de 2008, a punto de recibirse. Como dato adicional, ambos fueron admitidos en el Conicet para ser becarios de investigación hasta 2012.
“El enfoque que le dimos fue el de una análisis histórico político”, cuentan a Nosotros desde su ciudad. “En particular, desde la dictadura hasta el fin de mandato de Néstor Kirchner, intentamos poner en diálogo los acontecimientos (políticos, económicos, sociales) con las producciones teórico políticas que se elaboraron a lo largo del período”.
En la conclusión “que en realidad es la intuición que abona todo el trabajo, tratamos de mostrar cómo la “democracia” que supimos conseguir debe pensarse junto a las vicisitudes políticas, sociales y culturales de la historia de nuestro país. En este sentido, creemos que lejos de ser “un lugar de llegada” (idea tras la cual podría entreverse cierto quietismo) la pregunta por la democracia es sólo concebible si se plantea de manera abierta. Por eso la idea de “hacer un balance” y ver que hay en el “debe” y que en el “haber”, implica para nosotros una perspectiva histórico política que permita actualizar los temas y debates de nuestra corta vida democrática”.
Ambos coincidieron en que “la mayoría de los jóvenes no ha vivido la dictadura y por tanto, la justificación habitual de la democracia frente al horror de la última dictadura debe acompañarse de una apuesta/propuesta mucho más material. Seguir sosteniendo el régimen democrático sobre los fundamentos del miedo al autoritarismo es un discurso de llegada relativa a los jóvenes. Por otro lado, y en relación con lo ya dicho, creemos necesario introducir nuevos paradigmas para pensar lo democrático que, sin desconocer la importancia de las instituciones, retrabajen y modulen de otra manera las problemáticas, dándole más importancia a la inclusión social”.
movimiento UNIVERSITARIo
Con 19 y 20 años respectivamente, Agostina Albornoz y Anahí Acebal nacieron en democracia. Ambas cursaban el 2º año de Ciencias Políticas de la UNL el año pasado, cuando decidieron participar de la convocatoria y obtuvieron el segundo premio en el nivel universitario. Lo hicieron con un abordaje original: “El movimiento estudiantil de la democracia joven”. Ese fue el título del trabajo que se ancló particularmente en la Universidad del Litoral y permitió abrir interrogantes sobre cómo es la participación política de los estudiantes, los principios y proyectos que asumen, las luchas que emprenden, sus aportes a la democracia y su relación con la sociedad. “Veíamos que muchas prácticas que se daban en el gobierno nacional en cuanto a la democracia se reflejaban en ese ámbito”, contó Agostina a Nosotros, y así lo corroboraron a lo largo de los distintos gobiernos.
Para ambas la participación existe, “la gente está comprometida y no se limita sólo a cuestiones universitarias. Va más allá y se plantea un compromiso por el país”.
“No nos damos cuenta de lo que significan estos años de democracia”, reflexiona Anahí. “Al haber nacido con este sistema de gobierno quizá no lo valoramos tanto. La libertad de expresión es un hecho cotidiano y no era así entonces. Creo que la democracia podría estar mejor, que hay un montón de fallas, que hay una mayoría excluida y que no es parte de nada, y que no se deben hacer políticas de gobierno sino de Estado que incluyan más a la gente”. “Creo que hay que concientizarse de que son 25 años y no cien -apunta Agostina- y que hace falta crecer mucho y a nosotros, como generación, nos toca parte de ese trabajo”.
PARA QUE NO SE REPITA
Simón Ingaramo y Cindi Beltramone recibieron el segundo premio de nivel secundario en representación de todo el 5º año de la Escuela Mariano Moreno, de la localidad de Santa Clara de Buena Vista. “Jóvenes: el reflejo de la memoria en la república del nunca más” fue el título del trabajo que se elaboró en el marco del espacio de Formación Ética y Ciudadana y cuyo objetivo fue “establecer los distanciamientos y aproximaciones entre la ideología de los jóvenes de la época de la última dictadura militar y los adolescentes actuales”.
Para ello se hizo hincapié en los jóvenes de la década del “70, “sus actitudes, situaciones y desconcierto con el orden establecido”, luego se observó qué piensan los adultos acerca de las generaciones actuales además de sumar un punto de vista propio sobre el tema. En tercer lugar “se pensó la noción de recuerdo, de lo importante que es transmitir de generación en generación las ideas democráticas y mantener presente parte de nuestro pasado para que “nunca más’ vuelva a suceder”. Y por último se planteó una reflexión acerca de las posibilidades, como jóvenes del siglo XXI, de cambiar “la situación que heredamos y nos trunca para ser verdaderos ciudadanos, activos políticamente”.
La presentación se completó con una interesante galería de fotos en la que los propios alumnos se involucraron y personificaron como jóvenes de aquella época. “La experiencia permitió hacer una monografía que demandó una investigación con clases abiertas de los docentes, entrevistas a quienes vivieron el período de la dictadura, videos, libros”, relató Raquel Ingaramo, directora del establecimiento. “Fue notable cómo los chicos lograron involucrarse en la temática”.
Uno de los alumnos, Simón Ingaramo, opinó que realizar este trabajo requirió informarse “a fondo” sobre el tema. “El objetivo no pasaba por ganar sino por nutrirnos con este trabajo”. Con 18 años no vivió aquella etapa pero “la veo como algo que no tendría que volver a pasar”. Y lo dice después de varios meses de intenso trabajo en el que la participación de sus compañeros y compañeras, y el apoyo de los docentes fue fundamental.
PARTICIPACIÓN
“En cuanto al jurado, para su composición se enviaron notas a instituciones de prestigio social, se convocó a la Universidad Nacional del Litoral y a la Universidad Nacional de Rosario y “respondieron con una calidad profesional que sumó un plus a la convocatoria”. Fueron cuatro docentes de la UNL, cuatro de la UNR, un evaluador de la Junta Histórica, uno más del Museo Etnográfico y dos representantes del Ministerio de Educación de la provincia, todo coordinado por María Celia Costa, docente y ex diputada provincial.
Fueron 141 los trabajos presentados de los cuales, luego de sucesivas selecciones, quedaron 26 y más tarde los que resultaron ganadores, además de las menciones especiales para Marianela Spalletti de San José Adoratrices de nuestra ciudad, y para Pablo Ghiano y Conrado Reynoso de la escuela media 445 de
Sunchales.
El objetivo es que todo el proyecto termine en una publicación conjunta entre la Universidad Nacional del Litoral y la Universidad Nacional de Rosario, además de la Cámara de Diputados que preside Eduardo Di Pollina.
Pero más allá de los premios y reconocimientos, todas las voces consultadas destacaron la importancia de que se abran espacios de participación a los jóvenes, para que puedan opinar sobre aquellos temas que los involucran de manera directa, no como simples espectadores sino como verdaderos protagonistas que quieren ser... si los dejan.
“Intuíamos que la mirada no sería nostálgica porque la mayoría de los que iban a participar del concurso habían transitado su vida en un marco democrático”.
Marcelo Gastaldi,
diputado provincial.
ENTRELÍNEAS

ELBA VILLANUEVA RECIBIÓ EL 1º PREMIO DE NIVEL SECUNDARIA DE MANOS DEL PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS, EDUARDO DI POLLINA.
“Creemos necesario introducir nuevos paradigmas para pensar lo democrático que retrabajen y modulen de otra manera las problemáticas, dándole más importancia a la inclusión social”.

AGOSTINA ALBORNOZ Y ANAHÍ ACEBAL, 2º PREMIO UNIVERSITARIO.
UNA REALIDAD BIEN CERCANA
Elba Villanueva es una de las excepciones. Participó del concurso con casi 40 años y ganó el primer premio de nivel secundario como estudiante de la escuela 507 de Santa Rosa de Lima. Como tema de estudio eligió las “Representaciones en torno a la calidad democrática” y lo desarrolló en su propio barrio. Allí se planteó indagar sobre lo que piensan hombres y mujeres de Santa Fe de la democracia, qué tipo de democracia construyen, cómo participan, qué implica sostener que “tenemos una democracia’ o “estamos construyendo una democracia”.
Con la ayuda del docente de Historia Luis Quintana, realizó encuestas con distinta suerte: “algunos atendían, otros cerraban la puerta”, pero el balance es positivo. Como resultado de la encuesta, “hubo quienes opinaron -sobre todo aquellos que suman varias décadas- que ahora estamos igual que antes; la diferencia es que no te roban a los pibes; pero no se cumplen las promesas”. Es más: “me decían que los gobernantes prometen, dan azúcar y yerba para que la gente los vote, pero después no cumplen y la gente está cansada”.
Y hubo chicos de 18 años que decían que “esperaban más de la democracia y que votaron para que todo esté mejor”.
Nació en el mismo barrio en que vive, estudia, crió a sus 13 hijos y realizó su trabajo para el concurso. “Pienso que dentro de la democracia estamos mejor, pero la situación tampoco cambió... Las cosas siguen aumentando, los sueldos están ahí (completa con un gesto que indica que no alcanzan para mucho), hay desocupación, los planes son de 150 pesos que, para la gente, no son nada. Me gustaría que la gente estudie, que no haya vergüenza para nada, que pueda trabajar y que le paguen bien”.

El 10 de diciembre de 1983, el flamante presidente Raúl Alfonsín saluda a los argentinos recorriendo las calles de la Capital Federal.