Edición del Sábado 21 de marzo de 2009

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Estancias ovejeras santafesinas - Edición Impresa - Revista Nosotros Nosotros

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Estancias ovejeras santafesinas

Vista General del Casco de Santa Margarita. Fotografía: gentileza Agr. Julio Widmer.

Estancias ovejeras santafesinas

En esta tercera entrega de la serie Arquitectura Rural, historia, patrimonio, turismo, la autora refleja un caso particular: las estancias ovejeras que se multiplicaron en el sur de la provincia.TEXTOS. ARQ. CRISTINA S. GALETTI.

Durante la década de 1870, algunos estancieros-empresarios procuraron establecer colonias en sus inconmensurables propiedades de tierra rural. En esta línea podemos citar a Diego de Alvear, propietario de unas 300.000 hectáreas en el sur santafesino en los actuales departamentos de Rosario, Villa Constitución y General López; Bernardo de Irigoyen, las hijas de Tomás Armstrong y Guillermo Lehmann entre otros.

Sin embargo, en la provincia de Santa Fe, se presenta una experiencia singular a partir de la acción emprendida por un personaje paradigmático de la generación del 80: Eduardo Casey, un pionero nacido en Argentina, en el seno de la comunidad irlandesa.

Su padre, Lorenzo, casado con Mary O’Neill, había llegado al país en 1830, y poco tiempo después había conseguido una considerable fortuna que le permitió comprar su estancia en la provincia de Buenos Aires.

Eduardo, nacido en 1847 en la estancia “El Durazno”, establecimiento propiedad de sus padres, ubicada en el partido de Lobos; comenzó, en su juventud, a desarrollar todas las actividades que ocupaban a los estancieros bonaerenses de la época: la cría de ovejas, la comercialización de los productos de la tierra y las carreras de caballo “a la inglesa”. El éxito alcanzado, tanto en sus actividades rurales como comerciales, le permitió acceder a la compra de tierras en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y en el actual territorio de la provincia de La Pampa, tierras recién “ganadas” al indio.

En Santa Fe, en 1880, Casey, adquiere al gobierno provincial, con apoyo de capitales ingleses, 270.000 hectáreas en los distritos de Venado Tuerto y el Loreto (actual zona de Maggiolo y donde estuviera emplazado el Fortín que dio nombre a la zona). El proyecto de Casey para estas tierras, era el de establecer una colonia ovejera con destino a criadores de origen irlandés. Según el Dr.Roberto Landaburu, en 1876, el santafesino Carlos Aldao había tenido la intención de comprarlas pero, luego, desistió de la operación, probablemente desanimado por la invasión ranquelina de 1877.

El Banco Provincial de Santa Fe, que presidía Carlos Casado del Alisal, tenía a su cargo la venta, operación que concretó Casey en sociedad con R. Inglis Runciman, un escocés que representaba a William Rodger Gilmour, financista de Londres, al que, con posterioridad, el irlandés le compra su parte, quedando como único propietario.

En 1882, le compró a Javier Arrufó las 100 leguas, lindantes con las del Venado Tuerto, ubicadas al oeste, zona que sería conocida como “Campos del Loreto”

Para lograr materializar su idea de establecer una colonia ovejera irlandesa, Casey, solicitó, y logró, el apoyo de los capellanes de la comunidad, de la misma nacionalidad, que atendían a los paisanos en la campaña bonaerense y conocían a la perfección la situación económica y financiera de cada uno de ellos.

Así fue que, poco tiempo después de la compra de las tierras, comienza a venderlas a los criadores irlandeses, realizando una amplia propaganda desde las páginas de The Southern Cross, periódico de la comunidad hiberno-argentina, fundado en 1875 por el Dean Patricio Dillon. Desde allí busca convencer a los ovejeros irlandeses, ya fueran estos propietarios o puesteros con cierto capital, acerca de las ventajas de comprar campos a bajo precio, en estas tierras “de afuera” o, lo que es lo mismo, territorios de frontera recién incorporados al mapa provincial.

Nueva generación

El primer remate de tierras, las 72 leguas de los pagos del Venado Tuerto, obtuvo una importante aceptación, situación que se reforzó, luego, con el remate de las 100 leguas de los pagos del Loreto. Fue así que un gran número de irlandeses y argentinos, que hasta hacía poco tiempo, en muchos casos, eran puesteros de las estancias bonaerenses de sus paisanos, accedieron a tierras de gran calidad, conformando una nueva generación de estancieros.

Durante el proceso de remate de los campos del sur santafesino, Casey, mostró a sus potenciales clientes y amigos el resultado de un experimento desarrollado por su amigo James “Santiago” Turner, quien tomó a su cargo un cuarto de legua en Venado Tuerto, en un campo que llamó “La Victoria”: una espectacular pastura obtenida en un muy corto tiempo, y la tierra perfectamente refinada. Esto ponía fin a las dudas acerca de los pastos duros existentes en esta “zona de frontera”.

Luego de las operaciones inmobiliarias en el “Venado Tuerto”, se procedió a la venta de los pagos de Loreto, remate que se efectuó en 1883, donde no solo se vendieron tierras a propietarios importantes, sino que, también, se entregaron títulos de propiedad a personas relativamente pobres que se unían entre si para comprar algunas hectáreas para la cría de ovejas, naciendo, así, una nueva generación de estancieros.

Según Ezequiel Gallo, “Las tierras de Venado Tuerto se convirtieron así en uno de los pocos esquemas de colonización ovina de aquella época. En 1885 estos parajes antes desérticos se habían transformado en los “famosos campos de Venado Tuerto’.

Estancia Santa Margarita La Chispa

Hacia 1886, llega desde Arrecifes, Juan José Cavanagh, de 27 años y familia irlandesa, para poblar las tierras (17.000 has.) que su padre, Edward, había comprado a Casey en “los campos del Venado Tuerto”, en el paraje conocido como “El Quirquincho”, al norte de la actual localidad de La Chispa. Toma posesión del lugar acompañado por varios acompañantes, una majada de ovejas y chatas cargadas con materiales.

Pronto se pone en marcha la actividad, se construye un amplio pero precario rancho, y el pozo para obtener agua, mientras que las ovejas y los caballos abrevaban en las aguadas cercanas.

Pocos meses después se construye una vivienda más confortable, a la que Cavanagh denomina “Santa Margarita”, en honor de su madre, Margaret Gaynor, a la par continúa levantando otras instalaciones. Un año después, en 1887, ya se habían alambrado gran parte de los campos, y se había forestado convenientemente, a la vez que aumentaba la cantidad de ovejas y caballos, y se incorporaba, también, ganado vacuno.

Hacia fines de la década, Santa Margarita cuenta con modernas norias para sacar agua para los potreros, ya alambrados, nuevas pasturas y con el alambrado perimetral casi terminado. Paralelamente, la llegada del ferrocarril, en 1890, a Venado Tuerto, favorecerá el crecimiento, no solo de éste, sino de todos los establecimientos de la zona.

A principios de 1891 llegan, para colaborar con su hermano, Santiago Cavanagh, de 18 años y un tiempo después, su primo, Ricardo. Con este apoyo familiar, en poco tiempo, había logrado materializar un establecimiento con excelentes alfalfares, una bella vivienda, y toda la infraestructura adecuada: galpones, herrería, carpintería, etc.

Cabe señalar que, en los alrededores de Santa Margarita, se habían establecido numerosas colonias, como Cafferata, Godeken, Siete Árboles y el pueblo San Francisco de Santa Fe, entre otros.

Juan José participó, activamente, de la vida social de la zona, siendo uno de los primeros socios del Venado Tuerto Polo & Athetic Club, y promovió la construcción de la cancha de golf, en la que se jugó la Copa Santa Margarita, que él donara. Su esposa, Luisa Mc Keon, fue madrina de la nueva iglesia de Venado Tuerto, inaugurada en 1899. Con el tiempo, ingresa a la administración de la estancia, su hijo Juan Luis. Al fallecer su padre, se resolvió dividir las tierras entre sus herederos, quedando el casco original, unas 50 ha en condominio de sus sucesores, permaneciendo hasta la actualidad en las condiciones originales.

Juan Luis se ocupó de la dirección y mantenimiento del complejo, para el uso de familiares y visitantes, ofreciendo servicios de turismo rural, hasta su fallecimiento. Había formado parte, además de una época fabulosa para el polo argentino, siendo 7 veces campeón argentino y representando al país con éxito en el Petit Mundial de los EE. UU., en abril, y en Buenos Aires, en octubre, en 1949; en la IV Copa de las Américas en 1950 ante EE. UU., y campeón Panamericano en 1951.

Bibliografía:

- Sáenz Quesada, Ma. Los Estancieros. Bs. As., Sudamericana, 1991.

- Gallo, Ezequiel. La pampa gringa. Bs. As., Sudamericana, 1984.

-Korol, J.C. y Sábato, H. Cómo fue la inmigración irlandesa en Argentina. Bs. As., Plus Ultra, 1981..

- Landaburu, Roberto: * Gringos. Venado Tuerto, Fondo Editor Mutual Venado Tuerto, 1991.

* Irlandeses, Eduardo Casey, vida y obra. Venado Tuerto, Fondo Editor Mutual Venado Tuerto, 1995.

* Irlandeses en la Pampa Gringa, Curas y Ovejeros. Bs. As., Corregidor, 2006.

- Huhn, Eduardo. Reseña de Venado Tuerto. Bs. As., Amorrortu, 1933.

- Wallace, José Brendan: * 1884-1924 Venado Tuerto Vida y costumbres de principios de siglo. Extractos

De “Work and Play in the Argentine” de John Macnie, editado por Fox, Jones & Co., Kemp Hall Press, Oxford, England, 1924 (aprox.). Traducción libre autorizada.

* http://wayasadas.blog.co.uk/

- Ortigüela, Raúl. Raíces Celtas. Córdoba, Alejandro Graciani Industrias Gráficas, 1998.

- Murray, Edmundo. From Kilrane to the Irish Pampas The Story of John James Murphy. http://www.irlandeses.org/murphy.htm.

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Casco de la Estancia “La Victoria” construido con posterioridad por Alejandro Estrugamou en los campos que utilizara Turner para el ensayo de fertilidad de las tierras Actualmente propiedad de la Orden Salesiana.

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Estancia Santa Elena, fundada por el Dr. Patricio Walsh y su esposa Elena Cavanagh, en la parcela que recibiera como herencia de su padre, Edward. Foto: Gentileza Arquitectas Liliana Alou, María Beatriz Garnier y Susana Beatriz Grieco.

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Estancia San Juan, de John J. Murphy. Foto: Gentileza Arquitectas Liliana Alou, María Beatriz Garnier y Susana Beatriz Grieco.

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Eduardo Casey

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Parte del afiche promocionando el remate de los “campos del Venado Tuerto”

Estancia San Juan, en Murphy

John J. Murphy nació en 1822 en Hayesland, Kilrane, Condado de Wexford, hijo de Nicholas Murphy y Katherine Sinnott. A los 22 años con sus primos y unos amigos emigraron a la Argentina.

El grupo llegó a Buenos Aires el 4 de julio de 1844, y Murphy traía como único capital una libra esterlina, además de su firme voluntad de triunfar en esta “tierra de libertad”. Enseguida partió hacia el campo, al Partido de Chascomús. Con sus ahorros, adquiridos con la fuerza de sus brazos, arrendó un campo en el Partido de Salto, que por estar más adentro de la frontera era más fácil conseguirlo, a riesgo de ser arrasado por un malón. En pleno desierto y castigado la soledad del desierto y las carencias mínimas para vivir, contrajo viruela. Gracias a la generosidad de un criollo que vivía en las inmediaciones y que le proveyó agua y alimentos, salvó su vida. En 1859 también estuvo a punto de morir junto a sus ovejas, pero nuevamente gracias a su férrea voluntad y su fortaleza, logró sobrevivir a la grave sequía que asoló el distrito.

En 1855, ya era un “estanciero” en Rojas y Salto. On 27 May 1867, John got married to Ellen Roche . El 27 de mayo de 1867, John se casó con Ellen Roche.

Al primer campo que compró lo llamó “La Flor del Uncalito”, y cuando se realizó el primer censo nacional en 1869, su nombre figuró entre los grandes estancieros de Salto. También fue propietario de la estancia “La Caldera” y el primero en alambrar los campos en el norte de Buenos Aires.

En 1878 volvió a Irlanda con su familia donde permaneció tres años. Allí murieron dos de sus hijos. Regresó a la Argentina en 1882 y se incorporó a la empresa colonizadora de Don Eduardo Casey. Compró ocho leguas de campo y pobló la estancia “San Juan”, dedicada a la agricultura y la ganadería. Fue un gran impulsor de la empresa y alentó a muchos de sus compatriotas a comprar tierras en Venado Tuerto. Más tarde donó terrenos para que se edificara la estación ferroviaria, a cuyo alrededor surgió la localidad de Murphy, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Venado Tuerto, sobre ruta nacional 33.

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Estancia Loreto, próxima a la localidad de Maggiolo, fundada por Eduardo Cavanagh (h).

Foto: Liliana Mira, gentileza de Tomás Gandini.

Estancia Loreto, en Maggiolo

Hemos visto parte de la historia familiar de los Cavanagh, al referirnos a Santa Margarita y cómo parte de los descendientes de Edward Cavanagh trabajaron para lograr un establecimiento modelo en su época. Sin embargo, otros hijos de Edward habían permanecido junto a su padre en la estancia de Arrecifes, Pilar del Tala. Al fallecer su madre, Margaret Gaynor, y previo acuerdo realizado en vida de ambos progenitores entre todos los hermanos meses antes, en el reparto de las tierras familiares, Eduardo (h), recibe tres parcelas, muy distantes entre si, que dificultaban su explotación. Es por eso que decide venderlas y comprar tierras en los pagos de Loreto. Adquiere, entonces, a Carlos Miles, unas 6000 has., en las cercanías del poblado de Maggiolo. De inmediato, se ocupa de poblar estos campos dotándolos de una espaciosa casa, dependencias para el mayordomo y el personal, galpones, carnicería, y demás instalaciones. Inclusive, crea una escuela para atender la educación de los hijos de los peones que trabajaban en la estancia.

En 1920, construye una cancha para el juego de paleta y una cancha de tenis. También, próxima a la casa, una cancha para el juego de polo, donde hoy, al atardecer, las liebres corretean libremente.

Eduardo fallece en Buenos Aires, en 1932, quedando a cargo del manejo del campo dos de sus hijos, hasta que la sucesión decide vender la propiedad, que es adquirida por las hermanas Enriqueta y Paulette Wollman, casadas una con Jorge Posadas y la otra con el Ing. Arrieta. La compra se realizó para que el campo fuera administrado por los esposos de las adquirentes, pero la sociedad no funcionó, y queda para Posadas.

Finalmente, en 1987, el establecimiento se vende a una firma de Corrientes, que continúa con la explotación agropecuaria., para la terminación de novillos con pasturas, verdeos y suplementación.



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