Hay dos inspectores para más de 700 farmacias
Preocupan los pocos controles
en la venta de psicofármacos
A nivel nacional la comercialización de ansiolíticos aumentó del 2007 al 2008, pero en nuestra provincia disminuyó. Agentes del área de salud señalan el crecimiento del mercado negro en la venta de medicamentos.
De la redacción de El Litoral.
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Las benzodiazepinas, indicadas para tratar diversos problemas como la ansiedad y los trastornos de pánico, son los psicotrópicos más vendidos. El año pasado se comercializaron 207.129 envases, un 8% menos que en 2007, según la muestra del Colegio de Farmacéuticos, que abarca entre un 20 y un 30% de la venta total de medicamentos en la provincia de Santa Fe (excluye los del Pami y del sector público).
Esta baja también se registró en la farmacia del hospital Iturraspe, ya que hubo 16.865 envases en enero último, un 28,1% menos que ese mismo mes en 2008 (23.460 envases).
“A pesar de que a nivel nacional se registró un aumento en la venta de derivados de la benzodiazepina (Diazepán, Clonazepán, Bromazepán, Alprazolán), en Santa Fe registramos, llamativamente, una disminución de un 8%. ¿Por qué? ¿Lo absorbió el sector público, el particular que no tiene obra social o el “canal K’, como se le dice al canal de los kioscos?”. De esta manera Alicia Caraballo, del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe, planteó la problemática de la venta de psicofármacos en lugares no habilitados, que ningún actor del área de la salud desconoce.
Falta control
En nuestra provincia, los únicos lugares habilitados para la venta de medicamentos -desde una aspirina hasta un ansiolítico- son las farmacias. Sin embargo, en muchos otros puntos se puede comprar prácticamente cualquier remedio: en kioscos, almacenes, locutorios, estaciones de servicio y hasta en clínicas privadas.
Esta realidad es reconocida por el Colegio de Farmacéuticos, los médicos y hasta la Dirección Provincial de Farmacia. ¿Por qué entonces si todos lo saben no se toman cartas en el asunto?
Según la jefa provincial de inspección de farmacia, Mercedes Cardozo, “los controles se realizan, pero con 2 inspectores para más de 700 farmacias, no alcanza”. En este sentido, remarcó la extensión del área a controlar, que incluye desde Iriondo hasta el límite con el Chaco.
Por otra parte, aclaró que “sólo se pueden realizar controles en los locales habilitados como farmacia”: “A los kioscos tenemos que entrar con personal de Bromatología o con orden de allanamiento ante una denuncia”, detalló y remarcó que “los kioscos no son los únicos canales ilegales, también hay médicos que vienen de Buenos Aires, traen sus medicamentos y los venden en las clínicas”.
En tanto, desde el Colegio de Farmacéuticos señalaron que están trabajando para modificar la ley que reglamenta su ejercicio profesional porque consideran necesario “contar con más poder de control”. “Si un kiosco tiene medicamentos escondidos, nadie lo fiscaliza”, denunciaron.
Mercado negro
Esta situación preocupa aún más en el caso de los psicofármacos. La reglamentación de estos medicamentos depende del tipo de droga. Los más controlados desde el punto de vista legal son los estimulantes del sistema nervioso central (como el metilfenidato, usado para los trastornos de déficit de atención). “Se necesita una receta oficial de la Provincia, que tiene dos cuerpos, se anota en un libro especial y para comprarlo a la droguería se necesita un vale”, detalló Caraballo.
Las estadísticas muestran que la venta de 2008 de estos estimulantes aumentó un 15% respecto a 2007 (se pasó de 845 envases a 970). En tanto, en la farmacia del hospital Iturraspe se mantuvo la cantidad de envases de un año a otro: 300.
Los que tienen menos requisitos para su dispensa son los ansiolíticos, antidepresivos e inductores del sueño, para los cuales se requiere receta archivada en la farmacia.
Según el médico psiquiatra Juan Carlos Liotta “es común que un médico clínico recomiende un Clonazepán o Alprazolán para descansar. El paciente lo encuentra muy interesante -porque le da una sensación de alivio y bienestar- y se sigue automedicando, cuando lo que hay que establecer es un seguimiento personal”.
Además, muchos pacientes consiguen los medicamentos sin receta. “Creo que hay un aumento notable de benzodiazepina a través del mercado negro. El Colegio de Farmacéuticos y el Estado deberían ejercer un poder de policía en la comercialización de psicofármacos”, remarcó.
Trastornos de ansiedad
“El mejor fármaco no funciona si no hay una relación especial entre el médico y el paciente, que denominamos transferencia y es una corriente de ida y vuelta que permite que el tratamiento sea eficaz. Además, la psicoterapia es otra herramienta fundamental”, explicó el psiquiatra. Respecto de los ansiolíticos señaló que “son peligrosos porque producen una dependencia muy fuerte en el paciente” y, cada vez, se requiere que la dosis sea más concentrada.
Liotta reconoció que han aumentado los casos de trastornos de ansiedad y ataques de pánico. Entre las posibles razones, reflexionó: “El mundo se ha tornado muy hostil, entonces se han exacerbado los trastornos de ansiedad. La gente vive cotidianamente, en sus tareas y su propio hogar, con mucha angustia y ansiedad por lo que “se le sale la cadena’ muy fácilmente. Cuando hay frustración e imposibles, y el mundo se torna hostil, la energía sale en términos de agresividad desbordada. Eso se ve en las canchas de fútbol y hasta en la calle”.
En este sentido, también destacó “el consumo de sustancias no permitidas, que prácticamente ha venido a cambiar el perfil del universo interrelacional y vincular de la sociedad”: “Un sujeto bajo los efectos desinhibidores de un psicofármaco mezclado con alcohol, o cocaína no tiene freno moral”, concluyó el especialista.
Los riesgos son la automedicación y un creciente mercado negro que alimenta el circuito.
Foto: Archivo El Litoral/Guillermo Di Salvatore
“La droga de la felicidad, la fluoxetina, es una mentira; la felicidad corre por otro carril y hay que construirla. Esa idea de la pastilla de la felicidad es una apología de la adicción”, sentenció el médico psiquiatra Juan Carlos Liotta.
El especialista aseguró que “es muy común que los médicos clínicos receten fluoxetina, pero en realidad es patrimonio del psiquiatra o del neurólogo administrarla”. “El equilibrio entre la serotonina, que es una sustancia que producen las neuronas responsable del estado anímico, y la neuroadrenalina, que le da al sujeto la capacidad de lucha y de estar alerta, produce una sensación de bienestar, ganas de vivir, de producir y de alejarse de los riesgos y peligros. Se trata de un proceso natural; pero ante la hostilidad del mundo, que puede producir un shock y desequilibrio, se recurre a estas “prótesis’, que son inhibidores selectivos para restablecer ese equilibrio”, explicó.
No es casual que, ante la agresividad y disfunción social, los antidepresivos, como la paroxetina, la sertralina y la fluoxetina, hayan aumentado un 5% del 2007 al 2008, de acuerdo con los datos del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe.