“El luchador”

Peleando por la redención

Ignacio Andrés Amarillo

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La historia (y el cine) están plagados de antihéroes. Y algunos de ellos se han dado cita en “El luchador” (“The Wrestler”), película dirigida por Darren Aronofsky y estelarizada por Mickey Rourke, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood.

Randy “The Ram” Robinson, que en realidad se llama Robin Ramzinski (Rourke), es una vieja leyenda del catch venida a menos, que pasado el medio siglo malvive en un parque de tráileres con lo que gana en hipersangrientas peleas de poca monta. Un ataque cardíaco y su posterior by pass lo obligan a tomar dos decisiones: dejar de luchar (algo que su cuerpo parecería no resistir más) y hacer algo con su desarticulada vida. Así se acercará a Cassidy, que en realidad se llama Pam (Tomei), una bailarina exótica y madre soltera, aún en buena forma pero al parecer no tan del agrado de los clientes más jóvenes.

Mientras trata de seducirla, ella lo convencerá de recuperar la relación con su hija Stephanie (Wood), a la que abandonó hace mucho tiempo.

En esas aguas navega “The Ram”, tratando de romper con lo que parece ser un destino prefijado. El final de la película tal vez revele (tal vez no) si el ángel caído podrá ganarse su redención. Buena parte de la batalla se jugará en la relación de ese luchador teñido, de rostro estragado y múltiples cicatrices, y su contrafigura: esa stripper veterana con la espalda tatuada y los pezones perforados.

América a la europea

Es llamativo que una película tan estadounidense (por su música, sus paisajes, hasta su bandera) esté filmada con recursos de cine europeo (esas cámaras al hombro que siguen al protagonista de espaldas, el parque de tráileres o esas imágenes laborales que recuerdan a “Rosetta”, el filme de los hermanos Dardenne). Su estética parca por momentos, su fotografía granulada y esos primeros planos que llenan la pantalla con el rostro marcado de Rourke (sólo en parte es maquillaje, ya se sabe), refuerzan el tono entre trágico y simplemente humano. Aronosfsky sabe cargar el dramatismo justo en cada momento, apoyándose en las interpretaciones correctas de los actores: un Rourke que vuelve a sus mejores momentos actorales, más allá de los estereotipos; una Tomei que además de medida en su actuación está simplemente increíble, capaz de enamorar a media platea; y una Wood que demuestra que no es (tal vez nunca lo fue) una estrellita adolescente.

Para el recuerdo de las retinas quedarán algunas pequeñas escenas: la salida al nuevo empleo como si fuera la manga de un estadio; el paseo de Randy y Sthepanie por el casino abandonado; la “epifanía” del campeón al ver cómo quedaron otros viejos luchadores; la “cita” del luchador y Pam, hablando de las bandas de los ‘80 y diciendo que “Cobain lo arruinó todo”; y por supuesto las violentas peleas y los seductores bailes de Cassidy.

Por supuesto, varios luchadores “de verdad” se acoplan al elenco, aumentando la verosimilitud del relato. ¿Y quién mejor para musicalizar una película ambientada en Nueva Jersey que “El Jefe” Bruce Springsteen? Broche de oro para una realización que tal vez hubiera merecido más premios de la quisquillosa industria hollywoodense.

Peleando por la redención

Mickey Rourke y Marisa Tomei protagonizan momentos de gran ternura, más allá de las derrotas.

Foto: Gentileza Fox SearchLight Pictures

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MUY BUENA

“El luchador”

“The Wrestler” (Estados Unidos/ Francia, 2008, en inglés). Dirección: Darren Aronofsky. Guión: Robert D. Siegel. Con Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Mark Margolis, Todd Barry, Wass Stevens - Formato scope. Calificación: SAM 16- Duración: 112’. Se exhibe en Cinemark.