Una relación entrañable con Santa Fe
El preámbulo como cierre de sus discursos y la impresión de su primer libro fueron hechos que sucedieron en la ciudad Santa Fe. “Era un gallego querible que decía lo que pensaba y hacía lo que decía”, lo recordó Cáceres.
De la Redacción de El Litoral
“Tenía una relación muy estrecha y entrañable con Santa Fe”. Así lo recordó esta mañana Luis “Changui” Cáceres, actual presidente del comité provincial de la Unión Cívica Radical, y uno de los dirigentes santafesinos que más cerca estuvo del ex presidente en vida.
“En la ciudad de Santa Fe, en los comienzos de 1983, hicimos un acto en la biblioteca Moreno ubicada en barrio Candioti. Fue uno de los primeros de la campaña electoral. A partir de allí, como consecuencia de una idea que surgió en el encuentro, Alfonsín empezó a utilizar el preámbulo de la Constitución nacional como cierre de sus discursos de campaña”, recordó Cáceres.
También en Santa Fe se imprimió el primer libro del ex presidente, “La Cuestión Argentina”, publicado en 1981, luego de la muerte de Ricardo Balbín, cuando Alfonsín se convirtió en líder del partido. “Lo hicimos en un taller gráfico que teníamos con otros muchachos del partido en Junín y 4 de Enero. Allí, imprimíamos el periódico de la Juventud que primero se llamó Militancia y luego El Vocero”.
El punto de partida de Renovación y Cambio, el sector interno del radicalismo que presidió Alfonsín, también está vinculado con la provincia, ya que se puso en marcha en 1973 en el teatro Real de la ciudad de Rosario.
Querible
“Era un gallego muy querible. Decía lo que pensaba y hacía lo que decía. Tenía coherencia entre el hacer y el decir, a diferencia del saltinbamquismo político de estos tiempos, en el que un día dicen una cosa y al otro, otra diferente, de acuerdo con las circunstancias y a las conveniencias personales”, recordó Cáceres.
“Alfonsín era un hombre de partido. Tenía muy claro que para fortalecer la democracia había que fortalecer los partidos políticos. Hoy éstos están destruidos y tenemos la obligación y la tarea de reconstruirlos”, explicó. “Alfonsín le ponía el cuerpo a la gente, hacía campaña política recorriendo el país, cara a cara. Y también, pese a los consejos en contrario, le ponía el cuerpo a las balas, como en La Tablada, donde llegó cuando aún se oían tiros o en Semana Santa, a plantearle a los insurrectos que depusieran las armas”, recordó.
“Fue un hombre íntegro. Y su figura, con el paso del tiempo fue revalorizada. Anoche, mucha gente, varios de los cuales probablemente no lo votaron, lloraba al enterarse de su muerte. Creo que sabían que Argentina había perdido a un hombre de bien”, enfatizó.




