Recuerdo del accidente ferroviario ocurrido en 1938

Preocupa destino de un monolito en la Ruta 19

El referido sector está incluido en el trayecto afectado a la obra de la autovía Santo Tomé-San Francisco. A su lado también se encuentra una base con una placa, que conmemora un hecho de 1973.

Ariel Durán-Sergio Ferrer

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A través de estas páginas, durante todos estos años hemos publicado la opinión, conceptos y trabajos del profesor Ernesto “Tito” Grenón, director de la Casa de Los Museos de Santo Tomé y fuente de consulta permanente cuando se trata de desarrollar algún tema que tiene que ver con la historia de nuestra comunidad o con aquellos hechos que hacen al pasado de la misma. Ahora, queremos reflejar una inquietud suya, que -de alguna manera- también tiene que ver con el diario El Litoral, porque está relacionada con un episodio ocurrido el 9 de noviembre de 1938 al que nuestro medio supo darle debida cobertura por aquel entonces: el accidente que le costó la vida a dos obreros ferroviarios, el maquinista Rafael Mudry y el foguista Domingo Berrino, acaecido en el primer paso a nivel de lo que se conocía como camino pavimentado a San Francisco (Ruta Nacional Nº 19) y el cruce de las vías del ferrocarril Belgrano, a la altura de lo que hoy es la calle Malvinas Argentinas.

Patrimonio histórico

Grenón le remitió días atrás un escrito al secretario municipal de Gobierno y Acción Social, Carlos Tepp, en el cual hace mención a un monolito erigido oportunamente en conmemoración del trágico hecho de 1938 y a una base con placa recordatoria -ubicada a un costado de aquel-, que rememora a dos empleados viales fallecidos el 16 de julio de 1973, Leoncio Barrientos y Esteban Impa. En su misiva, Grenón se mostró preocupado por lo que les pueda suceder a los mismos, habida cuenta de la realización en dicho sector de la denominada autovía Santo Tomé-San Francisco. Por eso mismo, Grenón solicitó que cuando los trabajos de dicha obra alcancen ese tramo del tradicional acceso oeste de Santo Tomé, se tenga el debido cuidado para salvaguardar sendas recordaciones y para adoptar las medidas pertinentes, ya sea el traslado de su emplazamiento o la extracción de los mismos con otros destinos, puesto que pertenecen al patrimonio histórico de la ciudad.

Atento a esto último, El Litoral consultó una fuente confiable de la Dirección Provincial de Vialidad que manifestó que la intención de la empresa constructora para todos los monumentos históricos que se encuentren en el referido trayecto es la de reubicarlos, de acuerdo con las alternativas que se presenten en cada caso. Al margen de la loable intención del profesor Grenón, cabe destacar paralelamente la preocupación demostrada por la propia familia de Rafael Mudry, el maquinista que, en un verdadero acto de heroísmo, murió en el fatal accidente de 1938.

Repercusiones en Vera

Efectivamente, para que se entienda lo anterior, bien cabe agregar que Rafael era hermano de Manuel Cancio Mudry, padre del periodista Manuel Mudry, corresponsal desde 1991 de nuestro vespertino en Vera. Justamente, este último fue quien nos comentó que si bien su tío Rafael pertenecía a la seccional Rosario del Ferrocarril Santa Fe, tanto sus padres como hermanos se encuentran sepultados en el cementerio de la mencionada localidad norteña. “Por tratarse de una familia originaria de esta comunidad, la comisión comunal de entonces decidió honrar la memoria de Rafael Mudry, asignándole su nombre a una calle de Vera, justamente donde estaba ubicada la casa materna, la que perteneció a la familia hasta el fallecimiento del último integrante de esa generación”, relató Manuel, quien, de igual modo nos aclaró que existe expuesto un cuadro de su tío Rafael y su familia en el ingreso a la delegación verense de La Fraternidad -el gremio de los ferroviarios-, donde funcionaba la antigua escuela del personal de conducción de trenes, hoy convertida en museo.

Allí, además de la imagen de Rafael junto a los suyos, se distingue la crónica del accidente publicado por El Litoral en 1938 y una foto de Manuel junto al monolito en Santo Tomé. La placa que reviste el monumento con el cual se recuerda a Mudry y Berrino -que era italiano-, por lo ocurrido la mañana del 9 de noviembre de 1938, vislumbra que éstos tuvieron una actitud heroica: “Mudry y Berrino, la empresa y personal de máquinas del Ferrocarril Santa Fe erigen este monolito por vuestro heroísmo y como homenaje a todos los caídos trágicamente en cumplimiento de su deber”.

Preocupa destino de un monolito en la Ruta 19

Monolito que recuerda a los ferroviarios Mudry y Berrino, muertos tras chocar en el paso nivel de la Ruta 19 y la actual Malvinas Argentinas, contra un camión que iba cargado con combustible.

Agencia Santo Tomé

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ADEMÁS

Un acto heroico

El Litoral reflejó el accidente en el que murieron Rafael Mudry (que vivía en Rosario) y Domingo Berrino (originario de Arroyito), el mismo miércoles 9 de noviembre de 1938 y a través de la nota titulada “Un camión cargado de nafta fue arrollado por un tren procedente de Rosario”. Por eso, bien cabe tomar dicha crónica como testimonio de lo ocurrido, puesto que, incluso, allí se anticipaba lo peor para los nombrados, al advertirse que “como consecuencia del choque se incendiaron los tambores, resultando gravemente heridos el maquinista y el foguista de la locomotora”. Efectivamente, Mudry falleció esa misma tarde, a las 15; Berrino al día siguiente.

Luego, tras un anuncio que dejaba en claro que se había evitado una catástrofe mayor (“Gran riesgo para los pasajeros”), se narraba paso a paso la tragedia: el camión Internacional chapa 104, provisto con un acoplado cargado con 38 tanques de nafta (de los cuales 35 explotaron, 1 de ellos en la cabina donde iban los citados) y 50 latas de querosén (todas incendiadas tras el impacto). El vehículo, que había salido de Santa Fe y era manejado en dirección este a oeste por Alberto Comini (vecino de María Juana), fue embestido por el tren Nº 2 del Ferrocarril Santa Fe, que debía llegar a las 11.19 a la capital provincial y estaba compuesto por la máquina 607 y tres vagones, dos de ellos con pasajeros.

Al pretender cruzar las vías del ferrocarril, zona carente de barreras, el camión fue atropellado por la locomotora, prendiéndose fuego los tanques de nafta y el querosén, lo que hizo que se produjeran escenas de verdadero pánico entre los que conformaban el pasaje (vale aclarar que a lo largo de unos 100 metros de vías, las latas y los tanques estallaban en el aire o en el suelo como si fueran lanzallamas), quienes en definitiva fueron salvados por el esfuerzo de Mudry y Berrino por frenar la máquina, algo que lograron tras recorrer un trecho de aproximadamente 150 metros. Lamentablemente, en ese periplo, el líquido inflamable derramado por uno de los tanques de nafta cayó sobre ellos y los bañó por completo, en especial a Mudry, quien rápidamente fue alcanzado por las llamas.