Pescador del Paraná
Metió uno de zurda —todo una rareza— y el otro de penal que a él mismo le hicieron. Fue al doping, salió último, habló y dijo: “Entre la fecha 14 y 15 vemos...”.

El “Bichi” se acerca a los 100 goles en Colón
Pescador del Paraná
Metió uno de zurda —todo una rareza— y el otro de penal que a él mismo le hicieron. Fue al doping, salió último, habló y dijo: “Entre la fecha 14 y 15 vemos...”.

El partido estaba cerrado frente a los ordenados tucumanos, pero dejaron servido un rebote adentro del área y el “Bichi” Fuertes no perdonó: le pegó de zurda, justo cuando Marcos Gutiérrez salía desesperado para achicar, y la clavó al lado del caño vertical. No se le puede dar un segundo adentro de la “18”.
Foto: Mauricio Garín
Darío Pignata
Ahí está con la “20” de Colón en su espalda el Pescador del Paraná. El mismo que espera pique de sueños. Como cuando esa falsa pared que busca devolver Daley Mena le cae adelante de sus botines, más cerca de la zurda que de la gastada derecha. Le cae la bocha mientras el río del área se lleva su pulso de guitarrero y sabalero. Tantas veces se lo vio en la alborada del gol, con carnadas y aparejos. Es que Esteban Oscar Fuertes está acostumbrado a ese silbido de gol entre los labios que lo sigue como perro.
En el primer tiempo, varias jugadas lo encontraron tirado varios metros atrás, casi de lanzador. Hacía lo que no hacía Sciorilli. Fue una posición rara, aunque él con los años demostró que es capaz de hacerlo y hacerlo bastante bien. Por más que no sea el fuerte de Fuertes. Seguramente, la marca perfecta de Otamendi en el partido con Vélez y el cuidado colectivo de los de Argentinos Juniors lo obligaron a la famosa “movilidad”. Pero, se sabe, su lugar en el mundo se llama área. Es su segunda casa, porque Colón es la primera.
Entonces, después de un primer tiempo donde las revoluciones futbolísticas fueron propiedades exclusivas de Daley Mena en combinación con Facundo Sánchez, fue a la caza en casa. Una serie de rebotes indefinida en una pared que salió como se pudo, lo dejaron cara a cara con la “Anguila” Marcos Gutiérrez. No pensó en cambiar de pierna. Le pegó como venía, de zurda, cruzando el remate justo cuando más le duele a un arquero. En el famoso y gastado momento del “pasito adelante para achicar”. Claro, cuando el arquero norteño se dio cuenta, la pelota ya estaba adentro. Fue el tipo gol del delantero “rebotero”, el que está a la pesca, el que espera una sola oportunidad pensando que no habrá otra más.
Recuerda el sabalero Horacio Guarany que “La niña del agua tiene de escamas la cabellera y una lágrima que moja la trenza de su leyenda”. Fuertes, claro está, ya es leyenda. “La vida también es río qua va golpeando la piedra. La niña del agua tiene
de escamas la cabellera...”. El “Bichi” hizo goles de todos los colores en estos 98 (para algunos) y/o 99 (para él) goles con la camiseta de Colón. ¡Cómo será esta novela que hasta tiene un gol con la nuca y hasta se permitió la licencia de uno en contra en La Bombonera!
Penales, tiros libres, cabeza, derecha, izquierda, de cerca, de lejos, de donde sea. Los de zurda, son los menos. Pero qué valioso fue el de ayer. Porque llegó justo. Para premiar ese pressing asfixiante con el que Colón salió decidido a matar en el segundo tiempo. Porque le arruinó el negocio a los tucumanos. Porque le dio tres puntos valiosos a un equipo que se revitalizó después de dos golpes durísimos. En realidad, el golpe-golpe fue el de Vélez. Lo de La Paternal fue, ni más ni menos, la continuación de lo primero. A todos nos quedó la impresión que Colón perdió con Argentinos porque no le alcanzó una semana para digerir esas cuatro trompadas en 40 minutos después de estar 2-0 arriba ante el puntero.
No sorprenden los goles de Fuertes. En todo caso, puede sorprender mucho más que a los 37 años se anime a tirarla larga por un lado y picar por el otro costado del defensor para ganarla, mucho más en este fútbol moderno donde el 90 por ciento pasa por la parte física. Está inacto, se nota en esas corridas, en esos cruces. Por más que después él mismo bromee con un: “En el penal me frené porque no daba más, no porque me hubiera agarrado el defensor”.
Es cierto que su guitarra pescadora tiene el cauce de sus penas: dos rodillas operadas, expulsiones increíbles, accidentes automovilísticos, discusiones en AFA por su pase, exilio obligado por culpa de Falcioni y pagar el costo en cada crisis. El “20” tiene un anzuelo clavado en su boca de madera que siempre grita gol. Es “pescador y sabalero”. Él sabe que el tiempo es como un sábalo, que “se nos va de la mano cuando menos lo esperamos...”. Por eso paró el reloj. Lo clavó en el “20”, a los casi 37 años y cerca de los 100 goles. Salud, viejo Pescador del Paraná.
RESEÑA
bajo
la lupa
POZO (6): no tuvo demasiado trabajo, pero con una gran reacción resolvió dos pelotas muy complicadas: se tiró a cortar un centro-gol de Saavedra y sacó un remate envenenado que se le metía abajo, al lado del caño izquierdo.
FERRERO (6): si la idea, como stopper, era anular al chileno Canío, lo cumplió claramente porque el delantero que puso Roldán directamente no la tocó. Da la impresión que puede jugar bien con cualquier esquema y en cualquier función.
GARCE (6): había tenido una mala elección técnica en el primer tiempo cuando quiso salir jugando y casi la pierde. La realidad es que el “Chino” juega así, sin reventarla. Buen partido.
GOUX (6): ajustó al “Ratón” Ibáñez para no tener problemas con la velocidad del punta tucumano y también lo terminó anulando. Otro que se adapta de la zona a la línea de tres sin dramas.
FACUNDO SANCHEZ (6): totalmente aprobado el debut del chico que se fue ovacionado por la gente. Es ordenado, con gran despliegue físico y mucho criterio para pasar por afuera. CAPURRO (5): está tratando de recuperar su mejor nivel, ya sea al lado de Prediger o con Alfredo Ramírez como terminó jugando. Por momentos, lo desconcertó el buen toque corto de los tucumanos.
PREDIGER (6): el mismo volante central, convocado por Maradona, se dobló el tobillo y terminó pidiendo el cambio. Volvió a marcar mucha presencia desde la zona central.
OYOLA (5): lo complicaron bastante en varios pasajes del complemento por ese sector, justo cuando llegaron los cambios.
SCIORILLI (4): muy bajo el ex River, en el que Mohamed depositó toda la confianza como enganche. Se quedó directamente en los vestuarios para el complemento.
MENA (6): buen partido del “Negro” en la general. Incluso, quizás, el mejor que jugó desde que está en Colón. Abrió la cancha, desbordó y tiró varios centros. Sólo le está faltando llegar al gol, aunque juegue por afuera.
FUERTES (8): lo habían marcado bien en el primer tiempo y el caño parecía marcarlo que no era su noche. Pero volvió a ser el muchachito de la película con otro doblete fantástico: primero pescando un rebote y después con un penal de fabricación propia. Llegó a 98, para él a 99... ¡Qué importa! Su vigencia es admirable.
LUCAS ACOSTA (6): entró, le dio movilidad al ataque y colaboró mucho en el pressing sobre los volantes. Se lo vio con muchas ganas.
RAMIREZ (-): jugó un rato de doble cinco al lado de Capurro y luego —decididamente— de volante por derecha. Es una opción más que interesante en el banco.
CANDIA (-): entró de “4”, Colón armó defensa zonal y se cerró atrás con el paraguayo para no tener ningún tipo de sorpresas.