Un nombre y apellido con mayúsculas en Santa Fe...

Aníbal Filiberti y su pasión

por el deporte y por Regatas

Practicó varias disciplinas con destacadas actuaciones y, además, fue vicepresidente de Unión.

Tomás Rodríguez

(Especial para El Litoral)

El Dr. Aníbal Filiberti fue, sin lugar a dudas, una de las figuras más recordadas por su trayectoria deportiva en el club de Regatas Santa Fe, habiendo alcanzado éxitos muy importantes como nadador, remero, jugador de tenis criollo, de vóleibol y de waterpolo.

También resultó ser un dirigente que siguió los pasos en materia directriz de Héctor “Queto” Gómez Iriondo, llegando a la presidencia de esa institución. Asimismo, dirigió los destinos del Club de Leones y de la Asociación Santafesina de Básquetbol; por otra parte, fue vicepresidente del Club Unión e integrando la subcomisión de fútbol.

Martini, el maestro

Al hacer referencia a la trayectoria de Aníbal Filiberti, señalemos que desde pibe pasó la mayor parte de su existencia en Regatas, incursionando en distintas actividades, entre ellas, el básquetbol, la natación, remo, vóleibol y waterpolo (polo acuático). Integró los equipos de las famosas “Tribus” y conoció la isla Sirgadero, donde junto a sus amigos pasó momentos inolvidables.

El “Gringo” Martini lo tomó a Filiberti bajo su atención y comenzó a trabajarlo, y su pupilo empezó con los primeros “chapoteos” en las aguas de la laguna Setúbal.

Supisiche

Supisiche observó, de inmediato, las condiciones naturales que exhibía ese rubio “longilíneo”, quien demostraba ser muy distinto de los restantes aspirantes en las diversas disciplinas que se practicaban en el club, ubicado en la Av. Leandro N. Alem 3288 de la capital provincial del segundo Estado argentino.

El destacado adiestrador no solamente lo corrigió, sino que también mejoró el estilo, que nunca fue muy ortodoxo, de la promisoria figura regatista.

Cuando transcurría el año 1930, en el siglo pasado, no existían en la natación los especialistas en pruebas individuales, sino que se corría desde los 100 a los 1.500 metros y se integraban, al propio tiempo, las pruebas de relevo.

Al mismo tiempo, se completaba la actividad con la intensa practica diaria y Filiberti participaba con sumo entusiasmo y alegría en los partidos de waterpolo.

Poco tiempo después, Aníbal Filiberti se convirtió en un nadador de jerarquía para esa época, al parar los relojes en 1’ 6” 2/10 en los 100 metros y 2’ 20” en los 200 m, superando a figuras prominentes de entonces, tales como Raúl Samatán, Laguna, Lapouge, Baragiola y Piedrabuena.

El líder Gómez Iriondo

El Dr. Filiberti siempre mantuvo un concepto elevado en materia deportiva sobre la figura polifacética de Héctor Gómez Iriondo, a quien calificaba como un verdadero caudillo y líder, con una indiscutible influencia y grandes condiciones de conducción, además de una conducta intachable y de ser muy respetado dentro de la propia institución y en la sociedad santafesina.

Para reflejar cabalmente la calidad humana, solidaria y la educación deportiva, muy lejos de ser tenida en cuenta en la actualidad, recordó el Dr. Filiberti hace muchos años cuando Regatas Santa Fe perdió un campeonato argentino de waterpolo (polo acuático), porque “Queto” Gómez Iriondo no aceptó, como capitán del equipo lagunero, que se otorgaran los puntos en disputa a su equipo por ausencia de un jugador del elenco contrario.

Se aguardó la presencia del retardado jugador oponente —jugador clave para las aspiraciones de su conjunto—, se disputó el encuentro y Regatas Santa Fe, ante la sorpresa de los presentes, perdió en forma insólita el cotejo -por ser el máximo candidato-, y el título argentino.

Para Filiberti, el otrora notable dirigente de la entidad lagunera Héctor Gómez Iriondo “fue como mi segundo padre; me orientaba, cuidaba y protegía”, manifestaba reiteradamente ante la prensa santafesina.

Adiós al waterpolo

Unas tres décadas atrás, Manuel Niel comentó en El Litoral que Filiberti se alejó del waterpolo tras los Juegos Deportivos Olímpicos de Londres 1948, enfrentando el poderoso equipo de Regatas Santa Fe a Independiente de Avellaneda, en la piscina cubierta de Ateneo de la Inmaculada.

La despedida fue una verdadera fiesta de un equipo que marcó una época imborrable, llena de triunfos y éxitos, erigiendo a Regatas Santa Fe en el mejor equipo de esta disciplina del país durante una década, en un apoteótico final con una interminable ovación del soberano que colmaba la tribuna de cemento. El equipo verde-oro estuvo conformado por Rubén Maidana, Hugo Prono, Mario Sebastián, Pasegui, Carlos y Marcelo Visentín y Aníbal Filiberti.

Como dirigente

Posteriormente, el activo y dinámico Filiberti llegó a ocupar la presidencia del club de sus amores, Regatas Santa Fe. También tuvo a su cargo la conducción de la Asociación Santafesina de Básquetbol; fue gobernador del Distrito del Club de Los Leones y se desempeñó, además, como vicepresidente del club Unión (subcomisión de fútbol).

Un tiempo después, los amigos de muchos años vinculados con la actividad deportiva le propusieron la titularidad del Círculo de Veteranos de Natación. Asimismo, se desempeñó en el campo político como director provincial de Odontología.

Aníbal Filiberti y su pasión por el deporte y por Regatas

Uno de los grandes equipos de primera de Regatas: Juan Escobar Cello, Aníbal Filiberti, Héctor Gómez Iriondo, René Giménez Funes, Marcelo Vicentín, Angel Bonomo y Juan Olivera.

Foto: Archivo El Litoral

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ADEMÁS

Debutó a los 16 años...

Cuando Aníbal Filiberti contaba solamente 16 años, se produjo su debut en el equipo de primera de waterpolo del club de Regatas Santa Fe, que comenzaba a destacarse en el país en esta actividad que se desarrollaba con mucho apogeo en la capital provincial.

Cuando fue promovido a la categoría superior, corría el año 1930; en el torneo organizado por el Club Universitario de Buenos Aires (CUBA), actuó al lado de figuras consagradas como René Giménez Funes, Sabino Fernández, Angel Bonomo, Juan Olivera, Raúl y Urbano Samatán, Juan Escobar Cello y Héctor Gómez Iriondo.

El juego desplegado por esta formación contaba con el reconocimiento de la prensa santafesina, además de la capital de nuestro país, todos alucinados por el juego atildado, vistoso, elegante, preciso, con orden, disciplinado, respetuoso de su oponente y muy efectivo. Muchos años después, nuestro colega Juan Fernández, “El Bachiller Cachidiablo”, afirmaba que “los integrantes del equipo lagunero a veces se aburrían, porque se cansaban de hacer goles...”.

Más adelante, se incorporaron dos figuras noveles surgidas de la cantera de la entidad afincada junto a la Laguna Setúbal, afluente del río Paraná, Marcelo y Carlos Visentín, con lo que se plasmó definitivamente un maravilloso y sobresaliente equipo, que fue bautizado con el nombre de “Los Intocables”.

Esta formación obligaba al público local a colmar las piscinas lugareñas existentes en esa época cada vez que se anunciaba un partido de polo acuático de Regatas Santa Fe. Marcelo Visentín ingresó en lugar de “Queto” Gómez Iriondo, quien se retiró de la práctica activa de esta disciplina tras una prolongada y exitosa campaña, y se hizo cargo de la conducción técnica.

Aníbal Filiberti y su pasión por el deporte y por Regatas

Año 1938. Joaquín Carrasco, Abel Lapouge, Aníbal Filiberti, Marcelo Vicentín, Carlos Vicentín, Edmundo Cauniere y Simón Puccinelli.

Foto: Archivo El Litoral