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Una parte de las autopartes

El primer informe sobre la cadena de valor del autopartismo santafesino está terminado. Los industriales esperan ahora que se activen políticas oficiales respaldadas por el estudio.

Félix Canale

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Desde enero de 2008 y durante todo el año, empresarios y funcionarios del gobierno provincial trabajaron para visualizar la cadena de valor del sector metalmecánico. Uno de los primeros descubrimientos fue que el rubro es tan amplio que debía subdividirse.

“La metalmecánica es tan variada que es difícil de agrupar. Desde talleres que hacen puertas hasta los que hacen rejas. Es lo que se llama metalmecánica general y está tan dispersa que no tienen cámaras”, dice Alejandro Taborda, socio gerente de la autopartista Facorsa, consejero en la Unión Industrial de Santa Fe y partícipe en la elaboración del estudio.

Cuenta que en el trabajo se fueron individualizando distintos actores de la cadena y, básicamente, se llegó a una partición: en un grupo el sector agromecánico y, en otro, el autopartista. Este último, a su vez, con 2 vertientes, entre proveedores de las terminales automotrices y quienes se dirigen al mercado de reposición o after market.

Y es allí donde comienzan a jugar los primeros números. De las aproximadamente 400 empresas autopartistas que existen en el país, 140 están radicadas en la provincia de Santa Fe.

Del total nacional, 65 por ciento vende a las terminales automotrices, en tanto 25 % provee al mercado de reposición. Pero esos porcentajes no se repiten matemáticamente en las diferentes regiones provinciales y el mapa cambia.

Las realidades

El estudio de la cadena valor se realizó en un año donde la base de facturación del sector autopartista nacional era de 5.500 millones de dólares anuales y los anuncios de inversión llegaban a 1.300 millones de pesos, para el período 2008 2009. Hoy se prevé una caída anual de 30 % con respecto a lo facturado en 2007, según datos de la consultora abeceb.com, y la mayor parte de las inversiones están frenadas.

“El escenario a cambiado radicalmente. Hace un año teníamos problemas no sólo de energía, sino también para captar personal especializado y falta de financiamiento para ampliar la capacidad instalada. Hoy nada de eso existe, porque el mercado está parado”, resume Taborda.

Aún así, defiende la importancia del estudio pese a no ser aplicable de inmediato. “Al utilizar el concepto de la cadena de valor, se obtuvo un buen diagnóstico de la situación, aunque el trabajo no está completo porque no fueron contemplados en profundidad los proveedores del after market. Ésta es la fotografía general, como para comenzar a hacer algo. Si se entrase en una etapa de mejoría, sería la base para establecer políticas para el sector”, dice.

Entre esas políticas, está precisar, por ejemplo, cuántas empresas radicadas en distintas zonas de la provincia están dedicadas a suplir a terminales y cuántas al mercado de reposición. Para el aglomerado Gran Santa Fe esto es importante, porque en la región la principal fortaleza es la del after market.

“Las empresas que proveen a las terminales tienen el apoyo de las propias automotrices o del gobierno nacional. Las que van al mercado de reposición están desasistidas en cuanto a tecnología, infraestructura, capacitación de personal o demanda crediticia. Éstas son las que hay que desarrollar” , explica Carlos Reinheimer, ingeniero que trabaja en Facorsa y participó en el estudio.

Lo inmediato

Taborda comenta que el trabajo fue entregado al Ministerio de la Producción hace casi 3 meses y hasta ahora no saben qué repercusión tuvo. También dice: “Cuando uno va a las reuniones de Fisfe o de la Unión Industrial, las bases piden resultados. No hacemos nada con el informe, sino se activan políticas que se basen en ese documento”

Cuando se le advierte que la frase impacta directamente sobre el Ministerio de la Producción, matiza: “El tema no es cargar las tintas sobre el ministerio, porque en realidad es el único sitio donde podemos gestionar, ya que en los restantes despachos ‘no nos dan bola’. Queremos acompañar al ministerio, y que ellos nos acompañen en nuestras peticiones ante organismos nacionales, internacionales u otras carteras del propio gobierno provincial”.

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ADEMÁS

Sugerencias al gobierno provincial

El pasado 13 de abril, la Unión Industrial de Santa Fe envió al Ministerio de la Producción de la provincia algunas sugerencias, para comenzar a implementar el Plan Estratégico de la Cadena Autopartista.

En ese documento, se indica que “nuestra zona de influencia cuenta con fábricas y empresas destinadas a la manufactura y comercialización de autopartes para reposición, y no existen compañías proveedoras de terminales.”

Dicho mercado de reposición - continúa- se ve invadido de repuestos importados, los cuales ingresan a costos muy convenientes, siendo insuficientes los aranceles de importación vigentes, los cuales no representan una barrera proteccionista ante el ingreso de mercadería originaria de China o Brasil.

Más adelante, refiriéndose al Ministerio de la Producción provincial, el documento dice que éste debe “acompañar como contraparte o garante”, a las empresas que gestionen ante entidades bancarias u otros despachos gubernamentales, aprovechando la fortaleza de una entidad oficial que otorga un mejor marco a la solicitud de las compañías.

También solicita la quita temporal de impuestos o aranceles para productos del rubro, tanto para la comercialización interna como la exportación, con monitoreos periódicos de la balanza comercial autopartista. A eso, se suma bajar la carga de impuestos por empleado que deben afrontar las empresas.

En otro tramo, sugiere implementar medidas proteccionistas para productos de origen extranjero, tomando como modelo lo establecido en Brasil y Chile, y diseñar un plan de contención de precios de materia prima, que impida estampidas en el valor de estos materiales, asegurando un costo competitivo en el tiempo.

Por último, el documento de la Uisf pide desarrollar un sistema de monitoreo de cantidad y calidad de la producción, “en pos de brindar el apoyo necesario a las empresas autopartistas para poder desarrollarse y lograr los estándares buscados por las terminales. Esto persigue el interés de comenzar con el trabajo necesario para lograr aumentar el porcentaje de componentes nacionales en los autos fabricados en la Argentina”.

Una parte de las autopartes

Taborda y Reinheimer. “Ésta es la fotografía general, como para comenzar a hacer algo”.

Foto: El Litoral.

+ información

El acceso al documento completo del estudio sobre la cadena autopartista de Santa Fe (y a la cadena de valor de maquinaria agrícola), en la versión digital de esta nota, en El Litoral on line/ Blogs/ Empresarios & Empresas.