En alusión a la violencia de género
Agredieron con una pintada el
monumento a Carlos Monzón
Ocurrió el pasado jueves. Una comisión de vecinos restaurará el daño en los próximos días. Su creador, Roberto Favaretto Forner, dice estar muy dolido. Isabel Zanutigh, de La Verdecita, afirma que esto sucede porque no hay otros canales para denunciar estas situaciones.
Sergio Espinoza envió el viernes pasado a nuestra sección digital Periodismo Ciudadano una fotografía del monumento que recuerda al boxeador Carlos Monzón, ubicado sobre la Ruta Provincial Nº 1, en la que se observa una frase pintada con aerosol rojo y con letra mayúscula en referencia a la violencia contra la mujer. Junto a la imagen, nuestro lector expresaba su molestia por los reiterados ataques que personas anónimas hacen a este espacio.
La frase expresa “Donde hay violencia no hay amor”, en clara referencia a la violencia de género y al crimen de Alicia Muñiz, por el que el boxeador santafesino Carlos Monzón fuera juzgado y encarcelado. La leyenda apareció en el monumento que recuerda al deportista, a la vera de la Ruta Provincial Nº 1, en el mismo lugar donde perdiera la vida el 8 de enero de 1994 en un accidente de tránsito.
“Trabajo en una empresa vial y todos los días paso por ahí”, refirió Espinoza en diálogo con El Litoral.com. Este lector mencionó haber visto la leyenda por primera vez el jueves pasado. “Ese día pasé a las dos de la tarde y estaba todo bien, pero cuando volví a pasar por ahí a eso de las 15.30 ya lo habían pintado”.
“Es frecuente que lo pinten o lo dañen, hace un tiempo le habían puesto luces pero parece que eso no es suficiente para dar seguridad”, dijo nuestro periodista ciudadano, que tiene 40 años y vive en Santa Rosa de Calchines. “Cada vez que lo mejoran alguno siempre le hace algo”, señaló.
Protectores voluntarios
Un grupo de vecinos de Santa Rosa de Calchines, conformado por aproximadamente siete personas, se transformó en protector del monumento desde hace casi diez años. Decidieron intervenir ante el estado de abandono en que se encontraba ese espacio en ese entonces.
“Ante el abandono que ha tenido el monumento nos hemos dedicado a restaurarlo, pintarlo y conservarlo. Lamentablemente hace unos días, personas inescrupulosas, porque no creo que sea de una persona que lo ha hecho porque sí, le escribieron esa frase”, dijo Roberto Vázquez, miembro del grupo Amigos por el Recuerdo, que se encarga del mantenimiento del monumento.
“Cuando se inauguró vino mucha gente, se hizo una movida muy grande, pero después nadie se encargó de conservarlo”, señaló Vázquez, y además recordó que debieron restaurarlo varias veces. “Una vez lo picaron y remamos con la desidia de los que gobernaron ayer y hoy no le dan la importancia que tiene”, agregó.
Vázquez aseguró también que lo último que hicieron con el aporte de vecinos de Santa Rosa de Calchines y Cayastá fue restaurar el revoque de la mampostería completa y la pintura del monumento. “Uno audazmente sale a pedirle plata a la gente, hubo gente que colaboró con dinero y de esa manera llevamos adelante el arreglo. Cortamos el pasto, a veces lo hacen las comunas vecinas, hace poco pusieron cuatro farolas porque nos cansamos de pedir iluminación para el lugar, pero no hay quién se haga responsable de mantenerlo”, remarcó.
Uno de los largos reclamos que hacen los vecinos que voluntariamente sostienen este espacio es la construcción de un parador en el lugar. “Es algo para lo que no hace falta mucha inversión, un quincho, algo, una casa donde pueda vivir alguien o donde pueda trabajar para que alguien cuide esto”, advirtió Vázquez.
Finalmente lamentó que este nuevo ataque haya sucedido y que no se encuentre un modo de ponerle fin a estos hechos. “Fue hecho a plena luz del día, es increíble que nadie haya visto nada. Ahora vamos a volver a ubicar a los amigos que siempre colaboran para repintarlo”, dijo finalmente.
“Me duele porque una obra es como un hijo”
“Me tocó ir dos o tres veces que me llamaron para restaurarlo”, recuerda Roberto Favaretto Forner, el artista plástico autor de la obra que recuerda al púgil santafesino muerto en un accidente de tránsito.
Para el artista hay errores desde el comienzo del proyecto de la obra: “Todo el monumento era una cosa muy interesante porque iba a tener dos galpones atrás con sanitarios y un pequeño bar por los contingentes que van a las ruinas. No hay baños, no hay agua, no hay árboles, no hay nada y en otro sector habíamos propuesto que para la gente joven que no conoce la vida de Monzón se pase un video o haya fotos como se hace en otros lugares, para que se conozca su trayectoria en el deporte”.
“Acá no se ha hecho absolutamente nada, yo agoté todos los recursos respecto de la realización de estas estructuras y fue un poco un abandono de las autoridades. Pedí dinero primero para hacerlo en bronce pero tuve que hacerlo en material concreto y quedé decepcionado porque no hubo otra salida” explicó Favaretto Forner.
Aseguró que para preservar de mejor modo la obra, era conveniente colocar una verja alrededor de la estatua porque se enteró que hay quienes se detienen a sacar fotos y hasta suben a los niños sobre los hombros de la figura sin imaginar el daño que pueden provocar. “Es de un material que no es resistente como para que se lo manipule así”, remarcó.
El artista asegura haber hablado con autoridades de turismo, cultura y deportes. “Muchas veces la gente me llama para decirme que lo dejé abandonado y yo no tengo la culpa, lo hice casi gratis y puse en juego mi profesionalismo con esto”, expresó con dolor el artista.
“Quedo muy apenado, porque hay cosas que uno las hace con mucho cariño como en este caso y que esté destruido y lo estén pintando todo es una falla de mantenimiento. Eso está a la buena de Dios ahí. Tendría que unirse la gente de Turismo que tanto lo promociona. Yo veía tanta gente que decía que se jugaba por Carlitos en lo bueno y en lo malo, en la vida y en la muerte y veo que nadie hace nada. Esto quedó sólo para los aniversarios que le lavan la cara y le cortan los yuyos”.
Favaretto recordó haberse ofrecido varias veces como nexo y para asesorar con respecto a la continuidad de la obra “pero ante una falta de interés, de seriedad y de responsabilidad me siento dolido y avergonzado porque cuando sale una obra de mi taller, de mi estudio, sale con mi nombre y quiero que esté bien presentada. Me duele porque es como un hijo, si se ponen de acuerdo me ofrezco para resolver este problema, pero me llama mucho la atención la falta de compromiso”.
Así quedó el monumento construido por el artista Favaretto Forner.
Foto: Sergio Espinoza (Periodismo Ciudadano).
“Cuando no hay otro modo de denunciar la violencia”
“No es nuestra forma de expresarnos escribir sobre un monumento. Para eso hicimos una movilización”, analizó Chabela Zanutigh, miembro de La Verdecita, un espacio en el que las mujeres aprenden oficios y donde se reflexiona sobre variados temas relacionados con la vida de la mujer en nuestra sociedad.
En su análisis sobre este modo de expresión, Zanutigh resaltó que la causa Muñiz “hizo poner bajo la luz la violencia contra las mujeres. Quien escribió esto seguramente encontró una manera anónima porque tal vez le es muy difícil plantearlo de otra forma”.
“Esta es una sociedad que no discute esto, es una sociedad que puede discutir la violencia en el fútbol o si los sojeros ganan más o menos plata, pero no discuten que hay una mujer que casi todos los días es asesinada en el país y se incluyen aquí los suicidios que pueden ser asesinatos por parte de sus parejas”, resaltó.
Para Zanutigh la violencia contra la mujer es una cuenta pendiente a nivel social. “Hay un número muy alto de mujeres asesinadas, muchas golpeadas, y después que pasa la nota de tapa policial se pierde todo esto que es sistemático y que es producto de un orden establecido y tendría que ser una política de Estado luchar contra eso”.
“Quienes escribieron eso lo hacen cuando no hay respuesta de ninguno de los lugares desde donde las personas esperan respuestas. No es nuestro estilo escribir monumentos pero comprendo esto porque debe ser alguien que recurre al anonimato porque debe tener mucho temor de hacerlo de otro modo. Es totalmente simbólico lo que pasa en esta sociedad y si no podemos discutirlo y reflexionar seguirá en aumento la cantidad de mujeres que se mueren o que están desaparecidas”, señaló finalmente.