FALLECIERON FERNANDO PEÑA, ALEJANDRO DORIA Y OSCAR FERREIRO

El espectáculo está de luto

El mundo del teatro, el cine y la televisión está conmovido. Peña y Ferreiro eran dos grandes actores, con estilos diferentes pero de amplia llegada y Doria era un brillante director cinematográfico.

 

El espectáculo está de luto

Profunda conmoción entre colegas y público por la muerte de tres enormes talentos.

Ilustración: LUCAS CEJAS

DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL

[email protected]

El actor Fernando Peña murió en la tarde de ayer a los 46 años en la clínica porteña Alexander Flemming, donde había ingresado el jueves pasado por su grave estado de salud, como consecuencia de las sesiones de quimioterapia a las que debió someterse por cáncer de páncreas.

El actor se había recuperado hacía algunos años de un linfoma en su riñón izquierdo, a partir del tratamiento de quimioterapia que duró un año.

Fernando Gabriel Peña nació el 31 de enero de 1963 en Montevideo (Uruguay). En su infancia fue a vivir a Buenos Aires. Estudió teatro y tuvo muchos trabajos, entre ellos, el que le permitió llegar al éxito: comisario de a bordo en American Airlines. Ahí lo descubrió Lalo Mir, quien viajaba usualmente por esa aerolínea y escuchaba a una cubana por el altavoz, Milagros López era Fernando Peña. De a poco comenzó la carrera en radio. En teatro: “Esquizopeña lado a y b”, “Esquizopeña: intimidad rioplatense” y “Duele” fueron sus mayores éxitos. También hizo “My name is Albert with an A”, una obra en inglés en la que interpretaba a un asesino serial. Luego realizó “El niño muerto” en el paseo La Plaza, una obra autobiográfica. Una de sus funciones fue realizada a total beneficio de la Fundación Huésped, para ayudar a chicos con HIV. Su obra “Mugre” ganó el premio Estrella de Mar, como mejor unipersonal. En tres oportunidades visitó Santa Fe, para ofrecer sus espectáculos

“Otra vez me muero”

En su columna del diario Crítica de la Argentina, en septiembre del año pasado, escribió: “... Yo tuve un linfoma no Hodgkin en el riñón izquierdo y pude destruirlo, vencerlo, derrotarlo, hacerme amigo, o curarme, como corno quiera Louise que le diga. Pasaron casi seis años y otra vez una manchita, algo que a mi oncólogo no le gusta, otra vez el miedo, no tanto a la muerte sino al dolor, a no poder vivir como quiero, a no estar del todo sano. Otra vez el desafío de juntar fuerzas, otra vez apoyarme en mis amigos, otra vez recurrir al método de contarlo para exorcizarlo. Otra vez concentrarme para que la cabeza me responda y no me juegue una mala pasada”.

“¿Otra vez?, ¿Otra vez todo eso? Sí, otra vez. Otra vez porque me quedan cosas por hacer, otra vez porque soy un cagón, otra vez porque soy valiente también, otra vez porque soy gallego, otra vez porque tengo Osde 450, otra vez porque me quiero, otra vez porque me odio, otra vez porque me mentí, otra vez me faltaré el respeto, otra vez lo haré, otra vez porque amo la vida, otra vez porque me encanta coquetear con la muerte, otra vez por Pinky, otra vez por el doctor Chacón, otra vez por mis oyentes, otra vez por los que no pueden acceder a estos tratamientos, otra vez por María, por mi novio, por mis amigos, por este trabajo de escribir, por el teatro, por Charly, por Maradona, por ver a Lanata en el Maipo, por el gordo Bergara Leumann, por mi perra Mono, por volver a almorzar con Mirtha, otra vez para escucharlo a Lalo, a Hanglin, a Víctor Hugo, a Dolina y a la Negra. Otra vez para volver a Broadway a ver teatro ahora que me dieron la visa para entrar a los Estados Unidos. Otra vez. Otra vez por todo eso y mucho más, y otra vez por muchísimo menos también, muchísimo menos, como por ejemplo comer un cuernito de grasa o tomar un whiskicito. Otra vez parece que me muero, otra vez trataré de no morirme, sí, otra vez, otra vez porque no hay más remedio, otra vez, otra vez... por mí”.

 

 

El talentoso Alejandro Doria

De la redacción de El Litoral

[email protected]

El reconocido cineasta y director de televisión argentino Alejandro Doria, autor de filmes muy populares como “Darse cuenta” y “Esperando la carroza”, falleció anoche a los 72 años.

El ganador del Premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana en 2007 por “Las manos” sufría al parecer desde hace un tiempo de una neumonía crónica, pero el hermetismo de su entorno impide confirmar si esa fue efectivamente la causa de su deceso.

Doria nació en 1936 en la ciudad de Buenos Aires e inició su carrera como director de televisión con la serie “Nuestra galleguita”, pero más allá de su talento y sensibilidad, su popularidad llegó recién gracias al éxito cinematográfico de “Esperando la carroza”.

El largometraje estrenado en 1985 fue uno de los grandes sucesos de taquilla del cine argentino de la mano de una comedia costumbrista en que descolló un elenco integrado, entre otros, por Luis Brandoni, China Zorrilla, Antonio Gasalla, Julio De Grazia, Bettiana Blum, Mónica Villa, Juan Manuel Tenuta, Andrea Tenuta, Darío Grandinetti, Cecilia Rosetto y Enrique Pinti.

Pese a que su primera vocación fueron las Ciencias Económicas, Doria decidió volcarse a la escritura, producción y realización de programas de televisión, luego de estudiar y especializarse sobre el medio en los Estados Unidos, recuerda la agencia Télam.

Si bien su filmes tenían éxito y popularidad, la trayectoria de Doria se forjó trabajando en los estudios de los más importantes canales de la televisión del país, para los que realizó series y ciclos como “Pobre diabla”, “Alta comedia”, “Amores” y “Papá corazón”.

Su serie de temáticas de alto compromiso social fue “Atreverse” (1990-1991) y con ella recibió varios Martín Fierro.

Aunque se destacó como director de historias dramáticas en filmes como “Darse cuenta” y la más reciente “Las manos”, Doria fue un especialista de la comedia y lo demostró con las inolvidables “Esperando la carroza” y “Cien veces no debo”, esta última protagonizada por Luis Brandoni, Norma Aleandro y Andrea del Boca.

En 2006 su película “Las manos”, interpretada por Jorge Marrale y Graciela Borges, significó su regreso al cine tras 15 años de ausencia y recreó la obra del fallecido sacerdote italiano Mario Pantaleo, famoso por su don de curar o aliviar enfermedades. El filme obtuvo al año siguiente de su estreno el Goya a la Mejor Película Extranjera de Habla Hispana en la XXI edición de estos galardones del cine español.

Oscar Ferreiro, “el malo”

De la redacción de El Litoral

[email protected]

El actor Oscar Ferreiro, considerado el “malo” de la televisión y el cine, murió anoche a la edad de 63 años luego de padecer una enfermedad terminal, según confirmaron allegados al mismo. También manifestaron que se encontraba internado en el hospital Italiano desde principios del presente mes, y de acuerdo con una información suministrada por Argentores, sus restos no serán velados.

Comenzó su carrera actoral más reconocida en la telenovela “Ricos y famosos”, producida por Alejandro Romay, y en esa oportunidad tomó el papel del “malo” de la alta sociedad, el recordado Luciano Salerno.

Pero antes, ya había participado en “El amor tiene cara de mujer”, de Nené Cascallar; y en “Estación Terminal”, con Nora Massi.

Después de “Ricos y famosos”, vinieron “22, El loco” y “Montecristo”, que también le significaron satisfacciones por sus dotes de actor.

Mientras que en teatro, protagonizó “El deseo bajo los olmos”, de Eugene O’Neill, “La muerte de un viajante” y “Un enemigo del pueblo”.

“La repercusión de “Montecristo’ confirma que era necesario salir a hacer televisión en serio, que si queríamos hacer un melodrama hiciéramos eso en lugar de poner gente gritando”, ejemplificó Ferreiro en diálogo con Télam en su oportunidad.

“Sin embargo -subrayó- nos va bien y estamos logrando entretener a la gente sin apelar a los gritos y sin burlarnos de los demás”.

Dueño de una personalidad que en la pantalla chica se apreció en los ciclos de ficción “Ricos y famosos”, “María de nadie”, “Manuela”, “Alén, luz de luna”, “22, el loco” y “El precio del poder”, Ferreiro destacó el rol de Alberto Lombardo que le tocó en “Montecristo” señalando que “es un papel muy rico”.