Llegan cartas

Recordando al sargento

Pedro Bustamante

Alida N. Almirón de De Maio.

L.C. 6.125.433, ciudad.

Señores directores: En la entrada del Cementerio Municipal de nuestra ciudad de Santa Fe, en el lado norte, se levanta un monolito en cuya base descansan las cenizas del sargento Pedro Bustamante, fallecido el 1º de julio de 1883.

¿Quién fue el sargento Pedro Bustamante? Nació en 1793 en Soledad (departamento San Cristóbal).

Hijo de uno de los blandengues que establecido en ese lugar defendía a Santa Fe del avance de los indios. Él fue quien adiestró a ese hijo en los duros servicios del soldado y también en el manejo del tambor.

A los 14 años participó junto a un grupo enviado por Santa Fe contra las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Vuelto a Santa Fe prestó servicios en la frontera.

Cuando Belgrano pasó por Santa Fe, al frente de la expedición al Paraguay, Bustamante se incorporó a su ejército.

Acotemos que en la batalla de Tacuarí murió el recordado tamborcito de Tacuarí.

¿Y quién lo reemplazó en esa función? Pedro Bustamante, acompañando a Belgrano en Paraguay y hasta el fin de esa campaña.

Incorporado a un batallón de Buenos Aires, participó del primer izamiento de la bandera nacional en las barrancas del Paraná, en Rosario.

Siguiendo a Belgrano, luchó en las batallas de Tucumán y Salta.

También siguió a San Martín en el comienzo de su campaña libertadora y luego se puso a las órdenes del brigadier Estanislao López, siempre con el cargo del sargento de tambores.

Cuando su cuerpo gastado por tantos servicios ya no pudo más, dejó servicios y se quedó en Santa Fe en la pobreza y olvidado.

Yo, que terminé mis estudios primarios en la Escuela Nº 29 Sargento Pedro Bustamante (Aristóbulo del Valle al 4400) recuerdo cómo se lo recordaba y honraba con clases alusivas. El 1º de julio de cada año, una delegación de alumnos portando una corona de flores, lo homenajeaba en su tumba.

En la dirección de esa escuela se exhibía un gran cuadro, pintado por García Bagnongo, que lo representaba con su tambor y con humildes zapatillas.

Tanto influyó esa imagen en mi mente infantil de entonces, que cuando fui directora de la escuela Nº 6395 de Santo Tomé, que estaba innominada, propuse para ella el nombre de Pedro Bustamante.

Consecuencia: dos escuelas primarias de Santa Fe mantienen vigente su nombre: la Nº 29 de Santa Fe y la Nº 6395 de Santo Tomé.

Siempre que pude ir a nuestro cementerio puse una florcita en su tumba. Ojalá alguien imite aquel accionar.