“Lágrimas de Eros”

La pasión erótica a través del gran arte, en el Museo Thyssen

La muestra abordará el lado oscuro del dios del sexo y el amor, los tormentos de la pasión, en las más de 120 piezas.

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De Pablo Picasso se expondrá “Espectáculo para una pareja. El capitán Fraus Banningh”.

Foto: Agencia EFE

De la redacción de El Litoral

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La pasión erótica, desde todas las miradas y orientaciones sexuales, y la íntima relación entre el sexo y el instinto de muerte se mostrarán a través de grandes obras de arte en la exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza dedicará en otoño a las “Lágrimas de Eros”.

La muestra abordará el lado oscuro del dios del sexo y el amor, los tormentos de la pasión, en las más de 120 piezas en las que el comisario Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, ha querido plantear un diálogo sobre los mitos de Eros con obras de maestros antiguos, pinturas del siglo XIX, los surrealistas y lo contemporáneo.

Entre estos mitos, adquieren especial importancia los relacionados con el sufrimiento implicado en Eros. “El título de la exposición viene del libro de Georges Bataille, en el que el autor pone el acento precisamente en la relación entre la pasión y el suplicio, en los sufrimientos asociados a Eros y a su oponente Tanatos, la pasión sexual y el instinto de muerte”, ha declarado a la agencia EFE Solana.

En las salas del Museo Thyssen, y de Caja Madrid irán dialogando los mitos paganos y las historias bíblicas judeo-cristianas en una narración en la que se combinan pinturas, esculturas, fotografías y videos. “Esta combinación supone un paso adelante en las exposiciones del museo. Arriesgar e ir un poco más allá de lo habitual”.

El inicio

Una fotografía de Man Ray, “Las lágrimas”, y la “Venus” de Amaury-Duvel, se exhiben en el espacio dedicado al nacimiento de Venus, “el origen de todo”, con el que se inicia la muestra.

En una segunda sala, “Eva y la serpiente”, se mostrarán obras como “La encantadora de serpientes” de Henri Rousseau, “que se presta en escasas ocasiones”, o las fotografías de Nastassja Kinski, de Richard Avedón, o la de Rachel Weisz con una gran serpiente que recorre su cuerpo desnudo, obra de James White. Un tercer espacio abordará las dos figuras sobrenaturales -esfinges y sirenas- de la femme fatale donde se podrá contemplar una escultura de Louise Bourgeois; la fotografía hecha por Mapplethorpe a Patti Smith y pinturas de Courbet o Corot.

El tema clásico de las tentaciones de San Antonio es abordado por Furini, Cezanne, Picasso o Antonio Saura, mientras que “la esclavitud erótica, con figuras sufrientes, en una especie de agonía voluptuosa” estará presente en la sala sobre San Sebastián “que se lo puede ver desde la pintura del Renacimiento como ícono gay o ícono del cuerpo masculino voluptuoso”, en obras de Bronzino, Guido Reni, Ribera, Bernini, Moreau, Edouard Levé.

Frente a San Sebastián, Andrómeda representada por Rubens, Doré, Dalí, Bellmer o la escultura de Hans Bellmer.

La primera parte de la exposición finalizará con “El beso”, con insistencia “en el lado violento y oscuro. Hay mucho vampirismo o canibalismo en esta sección, con amantes que desean devorarse”, según el comisario.

Obras de Rodin, Munch, Max Ernst, Warhol, Magritte o Nan Goldin ilustran el apartado que finaliza en una pequeña sala adjunta donde se proyectarán tres videos de Bill Viola “que son espectaculares”.

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La actriz Rachel Weisz fue fotografiada por James White.

Foto: Agencia EFE

El encanto erótico de la muerte

En Caja Madrid, se tratará “el encanto erótico de la muerte”, con capítulos sobre Apolo y Jacinto, y Diana y Endimion, “centrados en el cuerpo masculino como objeto erótico, los bellos efebos dormidos, lánguidos y agonizantes”, con obras de Tiepolo, Rubens, Luca Giordano, Marina Abramovic o la imagen de David Beckham dormido fotografiado por Sam Taylor-Wood.

“Cleopatra y las bellezas agonizantes” con obras de Man Ray, Dalí, Delvaux o Moreau, es otro de los capítulos del recorrido que finalizará con los dedicados a la Magdalena penitente, representada por Marina Abramovic, Luca Giordano o Canova, y a las decapitaciones.

“Es la sección más heavy, en la que se aborda el tema de la mujer fatal en su extremo. Las Judith y Salome que acaban con su pareja, junto con algunos David, ambiguos, con la cabeza de Goliat. Es la cabeza cortada como fetiche erótico representada por autores como Francesco del Cairo, Valentin de Boulogne, Jacob van Oost, Guernico o Cindy Sherman”. La selección de las obras responden al interés del comisario en que estuvieran representadas “todas las miradas y todas las orientaciones sexuales. También hay sadomasoquismo, voyeurismo, en un relato en el que aparecen los principales fetiches de la pasión erótica, abordados con obras de la máxima calidad”.

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Diversidad de miradas

La íntima relación entre pulsión sexual e instinto de muerte -Eros y Thanatos- en las artes visuales es el tema de esta exposición, que toma prestado el título de un libro de Georges Bataille -Les larmes d’Éros- e incorpora también algunas de sus ideas sobre el erotismo: la necesidad de la belleza, la tentación como prohibición y transgresión, o la asimilación de lo erótico al sacrificio religioso. El escenario central de la muestra es la pintura y la escultura europeas del siglo XIX -Canova, Ingres, Delacroix, Millais, Moreau y Rodin, entre otros-, pero incluye también alguna mirada atrás -principalmente hacia el Barroco, con Rubens o Bernini, entre otros- y hacia delante, como la presencia de temas eróticos del XIX en el surrealismo y su estela.

Figuras y escenas que proceden tanto de la mitología clásica como de la tradición judeo-cristiana configurarán un recorrido a través de dos grandes apartados: “De la tentación al sacrificio”, que abordará los indicios de muerte en la pasión erótica en representaciones como el Nacimiento de Venus, Eva y la serpiente, las Tentaciones de San Antonio o el Beso, y un segundo capítulo, “El sueño eterno”, que tratará de mostrar el tema de la muerte o la agonía convertida en un trance similar al éxtasis amoroso, presente en temas como Apolo y Jacinto, Venus y Adonis, la Magdalena y la calavera o las “bellas suicidas” Cleopatra y Ofelia.