La Argentina es el 4º productor mundial

Los girasoleros reclaman que las retenciones bajen un 13%

Los derechos de exportación para este cultivo son de un 32% para las semillas y de un 30% para el aceite. Los productores dicen que está seriamente afectada la competitividad del sector.

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Un duro. El girasol se adapta a regiones y ambientes difíciles, en los que es complicado desarrollar otros cultivos.

Foto: José Vittori

Campolitoral/Prensa Asagir

La Asociación Argentina de Girasol (Asagir) solicita una reducción de —como mínimo— 13 puntos en los derechos de exportación que recaen sobre el cultivo. La medida tendría un impacto de sólo un 1,4% en la recaudación por retenciones. En la última campaña, la producción nacional de girasol cayó 48%. En muchas regiones, la oleaginosa es la única opción agrícola de cosecha gruesa.

La cadena de valor del girasol ve con gran preocupación la discriminación con la que se viene tratando a la oleaginosa. En la actualidad, la competitividad del cultivo es seriamente afectada por la vigencia de Derechos de Exportación de 32%, visiblemente superiores a los que existen para trigo y maíz.

Por esta razón, desde hace algunas semanas, los miembros de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) han comenzado a mantener reuniones en distintos ámbitos de discusión para que el cultivo sea tenido en cuenta en los debates.

Actualmente, el cultivo está gravado con un 32% de retenciones en las semillas y un 30% en el aceite. Por eso, Asagir sostiene que el sector girasolero tiene el suficiente peso en el complejo agroexportador y en la generación de divisas como para formar parte de la agenda de discusión de rebaja en las alícuotas.

“Puntualmente solicitamos que se reduzcan en 13 puntos las retenciones al cultivo o se le dé el mismo trato impositivo que al trigo y al maíz. La reducción solicitada impactaría en apenas el 1,4% en la recaudación total por derechos de exportación”, sostiene un comunicado de Asagir.

La campaña que viene

La prestigiosa revista alemana Oil World estima que la producción argentina de girasol en la campaña 2009/2010 será de 3,75 millones de toneladas. Actualmente se obtienen exportaciones por 1.007 millones de dólares que, con retenciones del 30%, dan una recaudación de 302 millones.

La cifra surge del empleo de coeficientes industriales de los últimos tres años y de tener en cuenta que la industria muele el 100%, y las proyecciones indican que se mantendrá el consumo interno de aceite y harina.

La Argentina es uno de los cuatro grandes productores mundiales de girasol, es el segundo exportador de aceite y actualmente es un destacado líder global en la aplicación de tecnología para este cultivo. Toda la cadena e incluso el Estado han invertido mucho dinero durante la última década para que la tecnología en girasol del país sea una de las más avanzadas del mundo (sólo en los últimos 3 años Asagir y la Anpcyt invirtieron 1,5 millones de pesos en investigación).

En razón de su rusticidad y adaptación a diversidad de ambientes, el cultivo es sembrado en áreas donde el suelo y el clima condicionan severamente la productividad. Donde otros tienen más limitada aún la posibilidad de desarrollar y crecer. Allí el girasol se constituye en una de las pocas opciones disponibles.

En esos campos, el productor no puede aspirar a más de 14/15 quintales, menos aún en años de clima adverso, razón por la que el girasol debe tener un trato diferencial y no debe ser considerado en términos similares a otros cultivos, cuyos precios y demanda son traccionados en forma diferencial.

Paralelamente, y en cualquier zona agrícola-ganadera del país, el girasol constituye una opción en términos de rotación particularmente útil cuando desocupar un lote temprano es una condición para la siembra de pasturas o verdeos en planteos mixtos.

La actual coyuntura de precios internacionales de aceites en baja, valores que definen el precio pagado al productor (el girasol es básicamente aceite para consumo humano) coloca a este en una situación de producir para no ganar.

La participación de la Argentina en el mercado mundial, es gravitante. Nuestro país exporta el 3% del total de grano, el 34% de la harina y el 32% del aceite que se consume globalmente. Sin embargo, el consumo local en relación al mundo es bajo: 5% de la harina y 4% del aceite. El consumo local de aceite es el 25% de lo que se produce en el país. Equivale a 9 litros/habitante/año.