Llegan cartas

Caja del Arte de Curar

Roberto Casabianca

Afiliado 7811.

Señores directores: El apoyo brindado por el Comité Ejecutivo Nacional de Fresposa (Federación Sindical de los Profesionales de la Salud), en el reciente Congreso Argentino realizado en esta ciudad, al Sindicato de los Profesionales Universitarios de la Salud (Siprus), de cuyo seno ha nacido el movimiento tendiente a modificar la ley de Previsión para Jubilados y Pensionados del Arte de Curar que los mantiene con haberes por debajo de la línea de pobreza, debe ser tomado como una bocanada de aire fresco ante el fracaso en mejorar la situación de la Caja por parte de los Colegios, Gremiales y Asociaciones de dichos profesionales.

La negativa del Poder Ejecutivo de la provincia a efectuar una auditoría en la Caja de los Profesionales del Arte de Curar contradice sensiblemente lo expresado en el Programa del Frente Progresista cuando dice: “Si bien el Estado Provincial ha delegado en los propios profesionales la administración y el otorgamiento de los beneficios de la seguridad social comprensivos de la cobertura de la salud y las jubilaciones y pensiones, no por ello ha resignado su facultad de controlar en forma permanente que se garanticen los derechos consagrados por la Constitución Provincial y Nacional. Por ello, el Estado Provincial deberá auditar permanentemente estas instituciones de modo tal que sus afiliados cuenten con mecanismos de participación y accesos a los beneficios”. Y más adelante continúa: “Nos proponemos ser fieles custodios de los derechos previsionales y de la seguridad social de todos los habitantes de la Provincia de Santa Fe”.

El Estado, que debe ser el garante del cumplimiento de la ley y de la Constitución, tampoco ha dado respuesta a un “pedido de informes” solicitado por el diputado Federico Reutemann, que le preguntaba al Poder Ejecutivo si había tomado conocimiento de la situación planteada en la Caja que comprometía su patrimonio por supuestas irregularidades comprobadas por la Afip, relacionadas con retenciones no efectuadas a las retribuciones de los miembros del directorio y por las supuestas irregularidades cometidas por funcionarios o empleados de la Caja en la oficina de turismo que han motivado causas judiciales. A los haberes por debajo de la línea de pobreza de jubilados y pensionados, a los que se suman los aportes cada vez más impagables de los afiliados activos, se contraponen los altísimos sueldos y beneficios escandalosos, para esta realidad, de los directores y empleados de la Caja.

Parecería que la lucha por reivindicaciones y justicia queda en manos de Siprus y de los “Trabajadores de la Salud Autoconvocados” de Rosario. Hay que destacar, además, la importancia capital que tendrán las próximas elecciones de directores, para incorporar a aquellos que defiendan firmemente los intereses avasallados de los que deben ser los reales beneficiarios de la existencia de la Caja.