Fue inaugurado el 19 de noviembre de 1939
En su 70º aniversario, el Parque Garay recupera su esplendor
Su creación fue reclamada durante años por la ciudadanía santafesina. Después de intentos frustrados, fue inaugurado en 1939. Según el cronista de la época, sus pérgolas, fuentes y flores recordaban “los jardines de Versalles”.
La vuelta de los gansos ha sido uno de los mayores atractivos de la recuperación del lugar. De fondo, el viejo templete remozado.
Foto: Amancio Alem
De la redacción de El Litoral
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Para aquellos que tienen menos de 70 años, el Parque Juan de Garay siempre formó parte del diseño urbano de nuestra ciudad. Sin embargo, durante las décadas del 20 y 30 la ciudadanía santafesina reclamaba la necesidad de disfrutar de un espacio verde como el que hoy conocemos. “No obstante su categoría urbana, Santa Fe no contaba hasta ahora con un sitio de la amplitud que debe reunir un parque público. Haciéndose cargo de esta situación y compenetrada debidamente de las justas aspiraciones del vecindario de la capital santafesina, la prensa local reclamó en reiteradas oportunidades la adopción de una iniciativa oficial que solucionase tan notoria falta edilicia”, rezaba una nota de El Litoral del 18 de noviembre de 1939.
En este pedido, se destacaban razones sanitarias, entre otras. “Los parques y las plazas -dicen los higienistas- son los pulmones de las ciudades y a fe que llevan razón -y tanto- que una estadística comparativa de los grandes centros urbanos nos mostrarían a buen seguro que los mejores índices de salud pública corresponden a aquellas ciudades que cuentan con mayores espacios abiertos, esto es parques, plazas y paseos”, continuaba El Litoral.
Obras sin terminar
La crónica de 1939 nos permite conocer que las obras públicas sin concluir no son una exclusividad de nuestros días. Ya por aquel entonces se hablaba de “un parque abandonado y a medio construir”. “El tal parque se reducía a uno que otro rincón natural más o menos pintoresco, pero el resto era una pena verlo. Tres lustros atrás aproximadamente a un intendente que -si mal no recordamos fue el ingeniero Urbano Aguirre- (...) se le ocurrió dotar a aquel paraje de algunas obras de embellecimiento. Con tal fin preparó un plan que luego puso en ejecución y que muy pronto debió suspender por falta de recursos financieros (...). Como testimonio de su iniciativa quedaron unas pérgolas, un lago artificial y unos puentes, construcciones todas éstas que no tardaron en sufrir los efectos del abandono”.
Con anterioridad, una editorial de 1936 del tradicional vespertino reclamaba: “El parque denominado Juan de Garay continúa siendo una iniciativa por realizar. Se ha gastado bastante dinero y buena parte de las construcciones está si no destruida, en mal estado”.
“El gran parque del oeste”
Finalmente, el trabajo de entre 80 y 200 personas culminó con la inauguración del “gran parque del oeste”. El Litoral calificó de “tiempo récord” el año que implicaron las obras.
La superficie alcanzaba las 30 hectáreas, de las cuales 4 estaban cubiertas por un lago
El “soberbio pórtico” de acceso al parque estaba sobre calle Suipacha. Al fondo, se alzaba el mástil, con sus escalinatas de mármol.
Foto: Archivo
Los puentes sobre los lagos son una de las postales típicas de este maravilloso lugar.
Foto: Archivo
Hace 70 años
La crónica de El Litoral de 1939 rescata los siguientes aspectos del recientemente inaugurado Parque Juan de Garay:
Soberbio pórtico de calle Suipacha, que desemboca en el mástil, con escalinatas de mármol
Pérgolas, parterres, lagos, puentes, jardines, cómodos bancos de mármol reconstituido, senderos arenados y ornamentación.
Se compara la gran fuente de calle Junín con “una visión de los jardines de Versalles”, con 100 chorros de agua que alcanzan los 20 metros, tejiendo “un finísimo encaje” y una iluminación que cambia de tonalidades automáticamente.
Amplia pérgola que servirá de embarcadero, un templete -que todavía existe- adornado con geranios rojos.
Más de 6.000 rosales de numerosas variedades y “jarrones monumentales” con flores colgantes.
Juegos para niños, tres canchas de tenis, un buffet americano -donde actualmente se realizan los trámites para el registro de conducir-, pista circular para los amantes del baile y el patinaje.
Las carreras de ciclismo eran una de las atracciones para toda la familia.
Foto: Archivo
Las pérgolas fueron un ícono de este parque durante sus siete décadas de vida.
Foto: Alejandro Villar.
que se internaba entre los ejemplares de sauces, jacarandáes, palos borrachos y otras especies.
El esplendor del Parque Garay perduró unas cuantas décadas. Muchos santafesinos recuerdan haber pasado su infancia navegando en los botes a pedalera, contemplando los gansos y disfrutando de los cuidados jardines.
Lamentablemente, este pulmón verde también tuvo sus épocas oscuras, cuando durante muchos años fue completamente abandonado por las autoridades responsables.
A pocos meses de cumplir 70 años de vida, y gracias a una inversión municipal de casi dos millones de pesos, el parque se recuperó. Que la belleza y el cuidado del lugar trasciendan la crónica periodística, es responsabilidad tanto de autoridades como de cada uno de los santafesinos y visitantes de este gran pulmón verde.
Con una inversión de 2 millones de pesos, la Municipalidad realizó una puesta en valor integral del lugar, que incluyó el saneamiento y la recuperación de los 20.000 metros cuadrados de lagos que circundan el predio. La reparación del sistema de bombeo permite que el agua corra y esté limpia.
Asimismo, se sacaron algunas de las rejas que circundaban los piletones y las que quedaron fueron pintadas.
Se reparó parte del Polideportivo y los sanitarios, y se pintaron todos los cordones que bordean el Parque, así como los juegos, los puentes y el mástil.
Una de las principales acciones fue la recuperación de las 152 columnas de iluminación y reflectores del predio. En muchos casos se acondicionaron las que estaban y en otros se instalaron nuevos.
También se llevó a cabo la limpieza de las islas centrales de los lagos, con disciplinamiento de árboles y desmalezado. Estos sitios también cuentan con iluminación ornamental. Además, se instalaron los equipamientos como bancos, cestos, juegos, jardinería.