Contrapunto con Marcos Aguinis
“El arco opositor no aprovechó el campo que les preparó Kirchner”
Marcos Aguinis. Escritor laureado, periodista, médico, psicoanalista, el intelectual cordobés ha sido un duro cuestionador público del gobierno de los Kirchner.
Foto: Archivo El Litoral
Rogelio Alaniz
—¿Qué evaluación hace acerca del resultado electoral del 28 de junio?
—Yo diría que el arco opositor argentino no tuvo la suficiente lucidez para aprovechar el campo que les preparó Kirchner.
—¿A qué se refiere?
—A los aspectos que la inmensa mayoría del pueblo detesta. No supieron darse cuenta de que deberían haberse unido eran elecciones parlamentarias y no presidenciales- para llevar adelante un programa de diez o quince puntos que incluyeran la supresión de los poderes extraordinarios, la supresión de los decretos de necesidad y urgencia, el cambio en el Concejo de la Magistratura, aumento de las fiscalías, la recuperación del federalismo, la vigencia real de la coparticipación, temas donde hay un acuerdo muy vasto. Pero lamentablemente no se unieron, con lo cual han perdido la oportunidad para que el pueblo vea con toda claridad incluso el mismo oficialismo- que los Kirchner fueron derrotados por el setenta por ciento de los votos.
—De todas maneras algunas presiones están ejerciendo.
—Más o menos. La agenda política y las iniciativas las sigue manejando el oficialismo, mientras que la oposición está peleándose por asuntos menores.
—Admita que hay dificultades objetivas para unir a los opositores.
—Se pueden encontrar puntos en común. Los grandes temas de la Argentina no son muy complejos, están relacionados con volver a la Constitución, volver al federalismo, respetar a los sectores productivos.
—Podemos decir entonces que tenemos el gobierno que nos merecemos.
—Yo creo que sí, que tenemos el gobierno que nos merecemos y en estas elecciones, donde el oficialismo perdió de una forma abrumadora, la oposición no ha sabido organizar lo que una república como la nuestra necesita, y que consiste en desplazar el centro del poder desde la Casa Rosada al Congreso.
—Le recuerdo que nuestro sistema es presidencialista.
—El sistema es presidencialista, pero como somos una república, los tres poderes deberían tener independencia y deberían desplegar una tensión y un control mutuo como ocurre en toda república. El sistema presidencialista no exige que se otorguen poderes extraordinarios, tampoco permite que el Congreso tenga un desempeño tan mediocre.
—¿Es deseable que este gobierno concluya su mandato en 2011?
—Absolutamente. Yo soy de los que bregan para que este gobierno esté en su lugar hasta el 2011. Los argentinos debemos acostumbrarnos a respetar las normas de la Constitución. Ha sido muy negativo para el país que Alfonsín, De la Rúa y Duhalde se hayan ido antes.
—Sin embargo, desde las usinas del oficialismo se acusa a la oposición de ser destituyente.
—Esa palabra no se le debe aplicar a la oposición. Yo nunca escuché de estos dirigentes que pidan que el gobierno se vaya antes de tiempo. Yo diría que los destituyentes están dentro del oficialismo con sus desplantes agresivos, su resistencia a hacer un diálogo genuino, a aceptar que la ciudadanía ha votado; por ejemplo, contra el Indec. Por otro lado, le digo que dentro del espectro de la oposición, los que menos quieren que los Kirchner se vayan antes de tiempo son la Coalición Cívica y la UCR.
—¿Por qué?
—Porque esto implicaría que Cobos debería asumir la presidencia, y con ella la muy pesada herencia que deja el modelo kirchnerista, tan pesada que hoy garantiza su derrota en el 2011. En cambio, por parte del peronismo disidente escucho que hay una suave aceptación de que Cristina concluya antes de tiempo.
—¿Qué objetivos se propone el grupo Aurora que acaba de constituirse y usted es uno de los que encabeza las firmas?
—El grupo Aurora ha querido ser puesto en paralelo con algo que no tiene ninguna relación con nosotros que es Carta Abierta. Seamos claros: Carta Abierta es un grupo de intelectuales sostenido y pagado por el oficialismo y cuya misión es apuntalar al oficialismo. En cambio, el grupo Aurora no representa ningún partido, es pluralista y está decidido a pensar el país y tratar de desplegar a través de sus comisiones un estudio sobre los diversos problemas que tiene la Argentina para ofrecer soluciones.
—¿Los destinatarios de sus estudios son los partidos políticos?
—La sociedad y los partidos políticos. El problema en particular de los partidos es que se han vaciado de ideas y esto se ha visto con nitidez en la última elección.
—¿Aurora pretende permanecer en el tiempo?
—Por ahora hemos recibido una sorprendente cantidad de adhesiones que expresan el deseo que hay en la sociedad de encontrar un ámbito donde se piense al país y donde se empiecen a tener en cuenta las ideas que marcan el rumbo de las naciones exitosas.
—¿No es un grupo antiperonista, no pretenden reemplazar a los partidos políticos, no es un grupo de intelectuales destituyentes?
—Para nada somos eso. Lo que queremos es que allí funcione un espacio de debate. Mucho menos pretendemos reemplazar a los partidos o fundar un partido. Creemos que los partidos están llamados a ejercer un rol insoslayable e insustituible. Son los representantes de la ciudadanía en el gobierno.
—¿Qué piensa de los candidatos opositores?
—Reutemann me parece un buen candidato, pero como no habla, no transmite con claridad cuál es su mensaje. Binner es también un buen candidato pero tampoco se sabe cuál es su programa. Cobos tiene prestigio, pero muy poco carisma. Macri está haciendo una buena tarea en la ciudad de Buenos Aires a pesar del sabotaje de los Kirchner, pero al mismo tiempo está colocado en una posición muy difícil, porque quiere convocar al voto peronista y antiperonista y eso es muy complicado de lograr.
—¿Y Elisa Carrió?
—Ella tiene un gran talento mediático, pero tengo la sensación de que la sociedad está deseando algo más que la denuncia.
—¿Por qué la carta contra Horacio Verbitsky?
—Yo me abstuve de contestar las reiteradas mentiras y calumnias que levantó en contra mío. Verbitsky usa la técnica de descalificar al adversario en lugar de debatir racionalmente las diferencias. Refutar calumnias es un trabajo frustrante y de nunca terminar, porque las calumnias nacen de una ciénaga y Verbitsky en el barro se mueve cómodo, siempre se ha movido cómodo en esos lugares. Por lo tanto, me resistí durante mucho tiempo a contestarle, pero como continuaba con lo suyo decidí contestarle de una sola vez, cerrando al mismo tiempo el debate, porque tengo cosas más importantes en que ocuparme que en contestarle a un hombre tan odiado por el gremio periodístico y tan descalificado por la opinión pública sana y democrática.