PERFILES
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TEXTOS. MARCELO MENDOZA. FOTO. LUIS CETRARO.
Luciano De Cecco
Se inició en el básquet, hoy es armador titular de la selección nacional de vóleibol.

De Santa Fe al mundo
Un buen momento. “Disfruto de este buen pasaje deportivo por el que estoy atravesando. Se ha logrado una posición histórica en la Liga Mundial y, sobre todo, al participar en la Final Six. A esto se le suma el hecho de haber ascendido a la A-1 en la Liga Italiana de Vóleibol con el Andreoli Latina. He ido de menor a mayor, lo que ha generado que se me respete y varios equipos me tengan en carpeta. He tenido varias ofertas de Argentina y el exterior, pero me he quedado con la propuesta del Dinamo Chantar de Rusia”.
El paso del básquet al vóley. “Al básquet lo sigo mirando y cuando puedo lo juego entre amigos. Tiro al aro en Gimnasia, me divierto... Cuando tuve un problema en Ben Hur, un pase me obligaba a esperar 2 años para jugar, allí me dediqué al vóleibol. Desde Gimnasia tuve la posibilidad de ir a jugar al Bolívar. Entonces ya sabía que el estudio no era lo mío, a pesar de que estudiaba, pero no era lo me motivaba. A partir de ahí me comenzaron a salir las cosas bien, y aquí estoy”.
El ingreso al voleibol. “Cuando llegué a Bolívar, en el 2004, me decidí por una posición: armador. En Gimnasia jugaba en la posición que hacía falta, ya que iba a todos los torneos y los técnicos me tenían en cuenta para lo que necesitaban. Siempre tuve facilidad para jugar en todas las posiciones, pero en Bolívar me decidí y me hicieron armador. No es lo mismo hacerlo en Santa Fe que a nivel nacional e internacional, pero la técnica y la sensibilidad en las manos están. La práctica te lleva a ser el jugador que uno quiere ser”.
La tarea de socializar. “Tengo facilidad para socializar con gente que he visto un par de veces, entablar conversaciones, etc. No me es muy difícil. Se pone duro cuando te vas afuera por el tema del idioma y de las diferentes culturas. En Italia, por ejemplo, vas y entrenás, pero luego cada uno se va por su lado. Son pocos los que te invitan a comer o a salir con ellos. Entablé una amistad con Mateo De Cecco, Simone Rosalbo y un par de jugadores más, que fue lo que me ayudó. Después todos están casados o vivían con sus novias... Fui un par de veces con ellos a comer en un restaurante de la montaña, pero luego desistí. ¿Qué iba a hacer solo...?”.
Un jugador espejo. “Son muchos los buenos armadores, pero -como dice Javier Weber- cada uno tiene algo diferente porque ningún armador arma igual que otro. Como espejo me gusta el armador de Estados Unidos, Paul Lotman. Ahora que vamos a jugar juntos en la Liga Rusa, voy a ver si le puedo pedir una remera de juego, ya me dio una pero de entrenamiento. A él lo sigo mucho, tengo un par de videos”.
El país desde afuera. “Es muy difícil ver a Argentina cuando se está en el exterior. Aparece como un país que no tiene nada, que lo único que hay es la carne del campo. Los argentinos tenemos fama de “verseros”. Vos vas a Italia, por ejemplo, y ves un mundo irreal comparado con lo que vivimos acá. Le debe pasar a un montón de gente cuando va de paseo a Europa y después vuelve. Parece que vivimos toda la vida en Kosovo. Son cosas que duelen. Saber que estamos muy lejos llegar a vivir en un primer mundo”.
La nostalgia. “Cuando estoy afuera extraño el calor, porque desde hace un tiempo a esta parte vivo de invierno en invierno. Extraño pasar unas vacaciones en Santa Fe o en San Bernardo o donde sea. Estar con mis amigos, que vengan a mi casa, y estar con mi familia”.
así soy yo
LA FAMILIA
Nació en Santa Fe el 2 de junio de 1988. Sus padres son Graciela Gianotti -ex jugadora de vóleibol- y Ricado De Cecco -ex jugador de básquetbol y actual entrenador asistente del primer equipo de Liga Nacional A, Quimsa de Santiago del Estero-. Su hermana Giuliana juega al vóley en Gimnasia y Esgrima .
TRAYECTORIA
Comenzó a jugar al básquetbol en Gimnasia y Esgrima desde premini, y luego en Ben Hur de Rafaela. Caundo se alejó de la institución, volvió a Gimnasia para dedicarse al vóleibol. Jugó en Bolívar Direc TV, Azul Vóley, Belgrano de Córdoba, Unión de Formosa, Montechiari y Andreoli, ambos de Italia. Con este último equipo logró el ascenso a la A-1.
Integró los seleccionados juvenil y de primera división de la Argentina. Participará en los campeonatos sudamericano y premundial.