Desafíos para el ministro de Economía

El Boudou de los Kirchner

Los tiempos se siguen estrechando, pero aún no se sabe para qué lado rumbeará el matrimonio presidencial cuando se agoten las coartadas.

Sergio Serrichio

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CMI

La presidenta Cristina Fernández y el ex presidente Néstor Kirchner, que reapareció el jueves, siguen desoyendo la advertencia que recibieron en las urnas el 28 de junio e insisten en que el “modelo” oficial sobrelleva mejor que casi cualquier otro el impacto de la crisis internacional.

Sin embargo, la afirmación del ministro de Economía, Amado Boudou, de que antes de fin de año el gobierno recuperará el acceso al crédito internacional desentona con la aparente tozudez kirchnerista.

¿Boudou está dispuesto a chocar con sus jefes o expresa el verdadero proyecto oficial, que incluiría no sólo negociar con el Club de París (naciones acreedoras) y con los bonistas que rechazaron la reestructuración de deuda pública abrochada a principios de 2005, sino también reiniciar relaciones con el Fondo Monetario Internacional?

El titular de Hacienda no es el único que piensa que es hora de dialogar en serio con la oposición y el sector rural e intentar salir de la crisis con una dosis de ayuda externa, pues de lo contrario habrá que pagar todas las cuentas en efectivo. Lo que llevaría a un ajuste cada vez más brutal. O a saltar a un proceso de control y nacionalizaciones que podría acelerar la fuga de capitales y terminar en la licuefacción del peso.

El jefe de los ministros, Aníbal Fernández, y la mayoría de los miembros del Gabinete, son partidarios, como Boudou, de encauzar la situación y mantener la viabilidad del peronismo -no del kirchnerismo- para las elecciones de 2011.

Si es cierto que ya pasó lo peor de la crisis global, el mundo podría volver a traccionar la recuperación doméstica, a condición de que se supere la crispación política y se recupere la confianza para invertir, producir y crear empleo. La Argentina es un país de recursos abundantes (que no es lo mismo que decir rico, y mucho menos desarrollado), capaz de reaccionar con rapidez, como ya demostró tras el colapso de la convertibilidad.

La gran incertidumbre es si el matrimonio presidencial acepta una apuesta de ese tipo y se excluye del juego para 2011, o prefiere llevarse la pelota y terminar antes el partido.

En ese sentido, la reacción a las denuncias sobre la situación social es digna de estudio. Cuando quien la señaló fue el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, la respuesta oficial fue matar al mensajero (el historial de la Rural facilitó las cosas). Pero cuando la advertencia sobre “el escándalo de la pobreza e inequidad social” vino de Roma, se buscó diluirla en la preocupación “de siempre” de la Iglesia que, claro está, los Kirchner comparten. Nadie como ellos en eso de combatir la pobreza; en seis años multiplicaron su riqueza por veinte.

El verdadero escándalo, más allá de quién lo denuncie, es que en un país que viene de crecer más de seis años a “tasas chinas” y que detenta la condición de primer productor mundial per cápita de alimentos, unos pocos meses basten para que la pobreza cale tanto o más que en los ‘90. Pero en esto, como en la inflación, el gobierno prefiere la negación y la argucia estadística.

Otros desafíos

Lo cual remite otra vez a los desafíos de Boudou. ¿Cómo recuperar acceso al crédito externo, con Néstor diciendo que el 28 de junio casi ganaron? ¿Cómo recuperar la credibilidad en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), si cuando discute el tema lleva de ladero al técnico más embanderado con la intervención de facto del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno?

Con cada vez menos margen -por la situación fiscal, económica, política, social-, las definiciones urgen, pero la respuesta oficial sigue siendo mezclar los tantos. Valgan de muestra el proyecto del gobierno para limitar los llamados “superpoderes”, la ansiedad por la prórroga de las facultades legislativas delegadas y el tarifazo de gas.

En el primer caso, el gobierno propuso un “techo” de 5 por ciento para mover fondos del presupuesto, más un artículo de excepción tamaño elefante, e insiste en que los Decretos de Necesidad y Urgencia se aprueben por default legislativo. ¿Cuáles son los antecedentes? En 2008, el gobierno gastó 41.443 millones de pesos más de lo que decía el presupuesto. De esa yapa, 89 por ciento (36.727 millones de pesos) fue a través de DNU y 11 por ciento (menos de 4 por ciento de las partidas originales) vía superpoderes. Pero cuando en el Senado se planteó el tema, el senador Miguel Pichetto preguntó: “¿Nos van a dejar gobernar o no?”.

En el caso de las tarifas de gas natural, el gobierno presenta aumentos de hasta el 400 por ciento no como la admisión del fracaso de una política absurda, sino como una cruzada distributiva. Dos tercios del aumento se deben a un “cargo” para financiar la compra de gas.

Y la verdad es que no hay solución sencilla: tras años de despilfarro K, la Argentina se está quedando sin gas. Las reservas cayeron de 32 a 8 años de producción. Primero se recortaron las ventas a Chile, que al final cesaron. Luego se buscó comprarle más a Bolivia. En 2008, se iniciaron las compras de gas por barco a Trinidad y Tobago, y este año a Egipto. En todos los casos, a precios muy superiores a los de producción local. Y ese tarifazo fue sólo un inicio: el gas explica el 45 por ciento de la generación de energía del país.

La misma lógica “productiva” hará que, en materia agrícola, en 2010 el tonelaje de la cosecha de soja triplique al del maíz y trigo sumados, cuando en el mundo la producción de ambos cereales es entre 6 y 7 veces superior a la de la oleaginosa. En 2002/2003, la última campaña agrícola pre-K, la cosecha de soja era 27 por ciento superior a la granaría. El año próximo la aventajará en 200 por ciento.

Mientras, el país asiste a la más grande liquidación del rodeo ganadero de los últimos 40 ó 50 años, según el experto Ignacio Iriarte. Y la producción láctea apenas si se mantiene -y cada vez más concentrada- pese a que los precios internacionales llegaron en 2007 a quintuplicar los del año 2000, en ocasión de crisis previa del sector, y son todavía más del doble que hace diez años. ¿Por qué ninguna de esas señales sirvió para que se produzca más y mejor? Porque los K saben más.

Así defendieron la “mesa de los argentinos”. Ése es el resultado de su política para “desojizar” y salvar a la Argentina del monocultivo. Por eso es tan difícil prever su respuesta a los estertores de un modelo agotado.

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Amado Boudou.

Dibujo: Cejas

Diálogo

En la continuación del diálogo con los gobernadores, el miércoles a su regreso al país, la presidenta Cristina Fernández recibirá al gobernador cordobés Juan Schiaretti. En esa misma jornada además dialogará con el mendocino Celso Jaque, mientras que el jueves será el turno de Gildo Insfrán (Formosa) y Luis Beder Herrera (La Rioja), todos mandatarios del PJ.

/// EL DATO

A Ecuador y Caracas

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner viajará mañana rumbo a Ecuador, para asistir a la asunción del segundo mandato del presidente Rafael Correa y participará de una nueva reunión de gobernantes de la Unión de Naciones Sudamericanas.

El martes, Fernández de Kirchner emprenderá viaje rumbo a Caracas para participar de un seminario organizado por hombres de negocios, al que también fueron invitados empresarios argentinos con inversiones o interés de hacerlo en el país caribeño. El presidente venezolano anunció que su país dejará de comprarle carne y productos lácteos a Colombia, y los reemplazará por importaciones argentinas.