Edición del Jueves 20 de agosto de 2009

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Luchó más de un año y logró que le otorgaran la licencia de conducir - Edición Impresa - Área Metropolitana Área Metropolitana

No se la daban por las secuelas que dejó la poliomielitis en sus brazos

Luchó más de un año y logró que le otorgaran la licencia de conducir

Laura Belbey reclamó por más de un año a la Dirección de Tránsito la posibilidad de demostrar en la pista de examen que pese a las secuelas de la poliomielitis en sus miembros superiores podía manejar su auto con caja manual. No le fue fácil, pero lo consiguió y ahora está feliz.

Mónica Ritacca

mritacca@ellitoral.com

“Sólo quiero que me den la posibilidad de rendir en la pista de examen y demostrar que puedo”, decía Laura Belbey a El Litoral en enero, cuando su lucha por conseguir el carné de conducir estaba cerca de cumplir un año. Pero hoy, la felicidad en el rostro de la mujer de 49 años da cuenta de que la batalla terminó y, sobre todo, que valió la pena haberla peleado.

“¡Al fin tengo el carné!”, expresó Laura apenas abrió la puerta de su casa a El Litoral. Es que debió esperar más de un año para que finalmente le dieran la oportunidad de demostrar que pese a las secuelas que le dejó la poliomielitis en sus brazos cuando tenía un año y ocho meses de vida puede conducir un auto con caja manual.

“Un derecho coartado”

Laura maneja desde 1992, cuando obtuvo por primera vez el carné de conducir en nuestra ciudad. Desde entonces, lo renovaba en cada vencimiento sin ningún tipo de problemas ni cuestionamientos. Pero en mayo de 2008, cuando fue a hacer los trámites para revalidarlo una vez más, se encontró con que debía rendir nuevamente porque su carné estaba vencido. “Lo que ocurrió fue que el carné tenía dirección en San Cristóbal, donde viví circunstancialmente, y, por desconocimiento, no había hecho la actualización del domicilio. Entonces, cuando fui a renovarlo en mayo del año pasado me dijeron que debía rendir de nuevo”; contaba a El Litoral en enero.

Rendir nuevamente para obtener el carné no significaba ningún problema para Laura, puesto que manejaba hacía 16 años. Pero cuando inició los trámites empezaron a aparecer los inconvenientes.

“En el formulario que me dieron cuando comencé la tramitación puse que tenía secuelas de poliomielitis en brazos y me salieron con que hay un estudio realizado por la Universidad Tecnológica Nacional según el cual cuando los miembros superiores o inferiores de una persona, ya sea por accidente o por enfermedad, pierden su funcionalidad tiene que manejar un auto con caja automática. Pero yo hace 16 años que manejo un auto con caja manual, de hecho comencé con un vehículo que no tenía asistencia hidráulica y pude hacerlo sin problemas”, decía Laura siete meses atrás. Y agregaba: “Me quieren dar una licencia con la categoría F, que es para vehículos adaptados según discapacidad, que no me va a servir porque no tengo la posibilidad de comprar un vehículo con caja automática y además estoy acostumbrada a manejar con caja manual”.

Por entonces, la mujer finalizaba la nota pidiendo la posibilidad de demostrar que aún con las secuelas en sus miembros superiores era capaz de manejar su auto. “En los 48 años que tengo ésta es la primera vez que me siento con un derecho coartado”, concluía.

Batalla ganada

Desde enero a esta parte, Laura Belbey no se quedó de brazos cruzados: continuó reclamando y pidiendo la posibilidad de demostrar en la pista de examen que puede manejar su auto.

Frente a la negativa recibida desde la Dirección de Tránsito, optó por solicitar una Junta Médica en el Colegio de Médicos de la provincia.

“La Junta Médica, integrada por un fisiatra, un médico especialista en discapacidad y una médica clínica, me evaluó conduciendo y determinó que estoy en condiciones físicas y psíquicas para manejar mi auto. Fui dispuesta a aceptar el dictamen, puesto que podía ratificar el impedimento manifestado desde la Dirección de Tránsito o señalar que merecía la oportunidad de rendir en pista”, señaló.

La resolución de la Junta fue fundamental para que finalmente Laura tuviera la posibilidad de rendir en la pista de examen del Parque Garay y, como lo esperaba, aprobar. Así, el 14 de agosto pasado pudo dar fin a una batalla que le llevó más de un año puesto que le entregaron el carné de conducir, categoría B y sin ninguna observación.

“Para toda la familia fue una gran felicidad. Mis 6 hijos están contentos, porque yo no manejé en ningún momento sin mi licencia y significó un cambió en sus vidas cotidianas. Ahora nuestras vidas volvieron a la normalidad. Quiero agradecerle muchísimo a mi familia, a mis amigos y a toda la gente que se sumó a mi causa. Muchos me dicen que estoy loca por volver a manejar en la calle, pero para mí el auto representa una gran independencia”, fueron las palabras de Laura. Al finalizar, dejó un mensaje de aliento a las personas que puedan estar atravesando una lucha similar a la suya: “Les aconsejo que insistan, que no bajen los brazos en hacer valer un derecho. Muchas veces uno no es tratado como debiera, pero aún ante ese tipo de situaciones se debe ser fuerte”.

Luchó más de un año y logró que le otorgaran la licencia de conducir

Laura está feliz porque ahora podrá llevar a sus hijos a donde necesiten ir. “Mi familia recuperó la normalidad”, dijo.

Foto: Néstor Gallegos

/// EL DATO

Presentaciones

Ante la negativa en la Dirección de Tránsito, Laura Belbey llevó su reclamo a la Secretaría de Derechos Humanos y al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo -Inadi-. Si bien desde ambos organismos intervinieron en su caso con diferentes presentaciones, fue el dictamen de la Junta Médica que solicitó al Colegio de Médicos lo que facilitó que le otorgaran el carné.

Para contactarse

con Laura Belbey, los interesados pueden escribirle un e-mail a lbelbey@hotmail.com



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