La ferocidad de una época

“Cumbres”. Niños pintores de Chucalezna, Jujuy.
La ferocidad de una época

“Cumbres”. Niños pintores de Chucalezna, Jujuy.
Por Roberto Daniel Malatesta
“Poesía joven del Noroeste Argentino”, de Santiago Sylvester. Fondo Nacional de las Artes. Bs. As, 2008.
En principio bienvenida sea toda antología que nos trae al relegado interior nacional, habiéndose observado la preeminencia de Capital Federal -a lo sumo Rosario- en las más sonadas antologías que aparecieron últimamente. Toda iniciativa que desande ese ya trillado camino es saludable
Santiago Sylvester nos advierte que los poetas seleccionados representan una tradición, no aquélla de sentido común de los “tradicionalistas, siempre empeñados en convocar fantasmas, sino siguiendo su huella etimológica (traditio=entrega, transmisión)” de todas formas leída la antología no queda del todo claro cuál es esta “entrega”, pues la mayoría de los poetas convocados podría haber nacido en Bs. Aires o Rosario, ya que antes nombramos estas ciudades, y hacer la misma poesía, sin que esto pretenda ser un juicio de valor y haciendo hincapié que es ésta una de las particularidades de la poesía joven hoy, una poesía cerrada sin relación con el medio geográfico que habita el poeta. El mismo Sylvester refuerza esta posición al decirnos que los poetas sienten ya no una vinculación al aire local sino al paisaje universal y no “pertenecen necesariamente a un sitio, pero sí ferozmente a la época”.
No desconoce Sylvester que “el siglo XX posibilitó la contracción de un patrimonio muy aprovechable, el mismo siglo concluyó con una novedad que no hace otra cosa que prosperar: el fenómeno de la cultura globalizada” lo cual en cierto modo es exacto puesto que al terminar la lectura de la antología a uno le queda la sensación de no haber leído a 30 poetas sino muchos menos, puesto que cierta uniformidad en torno a un paisaje, yo diría antes que “universal” personal, inmerso en esa sociedad aglutinadora que quita matices y actúa alisando superficies y la preeminencia de un estilo al que adscriben -lo que Sylvester denominaría “poesía catártica”-. Para concluir con el tema uno podría pensar que si existe esa sociedad globalizada que pasa su máquina aplanadora sobre el individuo, es precisamente el poder creativo de los poetas el que ofrecería mayor resistencia, ciertamente a veces esto no sucede. Vuelvo sobre lo dicho, se trata de muchos poetas algunos verdaderamente adolescentes, por lo cual a muchos de ellos habrá que leerlos con reales perspectivas al desarrollo del talento. Pero nada mejor que los mismo poetas para expresar esta situación que se intenta describir, el muy joven (1982) Federico Leguizamón nos dice en sus poemas “no hay para leer un poema memorable/ el ritmo ya es cursi..” y más adelante “estás cansado de los que quisieron cambiar el mundo”.
No imposible destacar nombres: Pablo Dumit,; Myriam Leal, una cronista veraz al igual que Marcelo Ahumada -éste más cerca del yo interior-; entre ellos se puede destacar a Geraldine Palavecino, un Fabián Soberón que escapa a la media del grupo con un saludable toque borgeano; Carlos Juárez Aldazábal, que resiste a ese paisaje innominado que mencionábamos, haciéndose quizás el mayor partícipe de esa entrega o transmisión. Visión en la cual podría incluirse a Javier Foguet. Otro más para destacar: Agustín Guerrero.