DELFINO A días de partir a Estados Unidos
“Es la lucha sana por un lugar”
La nueva incorporación de Milwaukee Bucks, habló sobre la charla con el técnico, Scott Skiles. También dio sus razones de la renuncia a la selección argentina.

Carlos y Carlitos Delfino, una dupla ganadora.
Foto: Guillermo Di Salvatore
Marcelo Mendoza
Carlos Francisco Delfino tuvo la incertidumbre de no saber dónde iba a jugar en la temporada de básquetbol 2009/2010, ya que se desvinculó del Khimki de Rusia y no sabía en qué liga iba a recalar, a pesar de tener diferentes ofrecimientos.
A esto se le sumó la imposibilidad de trabajar junto al seleccionado argentino, por razones que en su diálogo con El Litoral manifestó. Hoy, más tranquilo, pero con muchas ganas de trabajar con su nuevo equipo, se encuentra a la espera de los trámites correspondientes para trasladarse a Estados Unidos.
Con Delfino, mantuvimos una sustanciosa charla tras finalizar un riguroso entrenamiento en Círculo Israelita Macabi, por espacio de más de una hora y media, bajo las órdenes de su padre, Carlos Delfino.
—¿Pasó la ansiedad de no saber dónde ibas a jugar?
—Sí, por suerte pude arreglar mi inclusión en los Bucks y ahora estoy preparándome para incorporarme, con la ansiedad de jugar y luchar por un lugar en el nuevo equipo. En principio, es para jugar de alero y con buenas chances de hacerlo como titular, de ganarme el puesto.
Charlé con el técnico de Milwaukee Bucks, Scott Skiles; algo muy grato para mí. Es un entrenador que es riguroso, pero que te deja jugar; le gusta correr la cancha. Comparto con el juego que a él le gusta practicar. Me dijo que el espacio del 3 está abierto y que el jugador que esté mejor será el que lo tomará.
En lo personal, tomando esos conceptos y trabajando se puede pelear el puesto. Hay que ver qué le conviene al equipo. Estoy muy contento por la oportunidad que se me volvió a dar de jugar en la NBA.
Hay que romperse el lomo, la oportunidad la voy a tener. Por reglamentación NBA, el equipo comenzará a trabajar a fin de mes pero por decisión grupal del equipo se van a reunir el 8 de este mes, sin los jugadores que están jugando el Campeonato Europeo. En mi caso, estoy esperando que se destraben los papeles de la visa para poder viajar. Mientras sucede esto es verdad que uno intenta disfrutar al estar con sus familiares y amigos
—¿La NBA es una cuenta pendiente?
—Sí. Desde el momento que se planteó el hecho de volver es un desafío, en una liga que es muy fuerte, en donde están los mejores. En lo personal, me quedé con el recuerdo de lo que fue la última temporada en Toronto. Estuve tranquilo, no tuve lesiones y estuve muchos minutos en cancha. Me siento un privilegiado por el hecho de volver a entrar en esa liga y estoy muy motivado para hacer las cosas bien.
Entrenador de lujo
—¿Aquí tuviste un entrenador personal muy riguroso?
—Como siempre, no solamente esta vez con mi vuelta a la NBA. Antes de cada preselección nacional, antes de irme a Rusia el “viejo” está trabajando conmigo. Cuando no es en Macabi o en Unión , trabajando en cancha o en la Costanera haciendo arena, él siempre está. Aunque él nunca se mueve mucho (risas). El siempre me controla, tenemos nuestro programa de actividades. No es porque sea mi padre, pero es uno de los entrenadores que me conoce no sólo adentro de la cancha, sino también fuera de ella. Él sabe cuándo adelantar la intensidad del trabajo, cuándo bajar el pie del acelerador. Eso es una ventaja. Esto hay que aprovecharlo porque es alguien que sabe mucho, ha tenido mucha experiencia.
Hace años que trabajamos juntos y mal no nos ha ido.
—¿Cómo es Milwaukee?
—Me sorprendió gratamente. Es una ciudad muy linda. Tuve la oportunidad de recorrerla, de dar una vuelta. Siempre alrededor del lago Michigan. Supongamos que el lago es la laguna Setúbal, Detroit es la costa oeste, el puente Colgante Toronto y Milwaukee la costa este. Lo voy rodeando y siempre en la misma zona. Siempre con el frío.
—¿Qué esperás de la temporada que se avecina?
—Lo mejor. Las perspectivas son las mejores. Por ahí es como volver a andar en bicicleta. Pasar de las reglas Fiba a las de la NBA. Readaptarse. Las ganas, la motivación y la confianza son las mismas. Va a ser una liga muy intensa para mí. Extrañaba pero a su vez es un lugar donde tenés que saber manejarte.




