COLUMNA
LIVIO SUSMAN
CALDO DE PIRAÑA
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LIVIO SUSMAN
CALDO DE PIRAÑA
Un viaje para mi soñado, hecho realidad. Así puedo describir la vivencia de la travesía en la Amazonia, partiendo desde Manaos y recorriendo cientos de kilómetros por sus ríos, cambiando de entorno día a día, visitando comunidades y poblados de gente lugareña y aborígenes.
Compartir esta experiencia con un grupo fenomenal en una embarcación muy confortable, tripulada y atendida por gente muy amable que nunca nos dejó faltar una caipiriña, lo hacen inolvidable.
La pesca del Tucunaré es algo muy entretenido. Nunca había pescado con señuelo, pero gracias a Dios estaba rodeado de muchos profesionales, tenía que aprender. Tirar y recoger, hasta que el pez muerde el señuelo. Se pasa un muy buen momento, luego la foto y la devolución al agua.
Algo para recordar que sucedió el último día. Regresábamos de nuestra jornada de pesca matinal, y encontramos el barco de popa contra una playa muy linda; nos habían organizado una comida en la costa, pescado a la parrilla -tucunaré y tambaquí- asado a su usanza por Renato, un aborigen de la comunidad local que tenía pertenencia sobre el territorio que estábamos recorriendo, que nos acompañó en el barco auxiliar durante los días que permanecimos en la zona en carácter de invitado y para solucionar un inconveniente por un malentendido al pedir la autorización para entrar y recorrer su hábitat.
Del mismo modo, el caldo de Piraña, que mi compañero de pesca Carlitos Rodríguez -con muy buen criterio- no dejó devolver al agua, para que luego sea preparada por los cocineros del barco.
Amazonas, un lugar al que volveré, Dios mediante.