COMENZÓ LA CAMPAÑA DE VACUNACIÓN ANTIAFTOSA

Un día de rutina sanitaria

En el tambo de los Presser, comenzó en tiempo y forma la rutina de vacunación. La mecánica, al igual que en gran parte de la provincia, mantiene a raya a las principales enfermedades bovinas.

Un día de rutina sanitaria

Federico Aguer

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El establecimiento “El Rocinante” estuvo desde siempre ligado al tambo. Lo que comenzó como una pequeña explotación de 500 litros diarios, es hoy una realidad próspera con una producción cercana a los 4.000 litros, y en donde mantienen vivo el sueño de crecer. A pocos kilómetros de Manucho, los Presser son el símbolo que muestra que todavía se puede hacer una explotación eficiente para producir leche. Claro que para seguir siendo uno de los pocos tambos que quedan en la zona, deben sacar fuerzas a diario, renovando una pasión familiar por las vacas y por la actividad tambera como pocos.

En esto, Miguel, Graciela y su hijo Hernán supieron heredar y transmitir ese combustible invisible que transforma a nuestros tamberos en empresarios eficientes que se saben mantener en la actividad pese a todo. Campolitoral los visitó, buscando como excusa el inicio de la campaña de vacunación dispuesta para el departamento La Capital.

Miguel Presser destacó el trabajo y el tiempo invertido en la genética de más e 25 años, con semen importado y nacional. “En alimentación trabajamos con silo, alimento balanceado, semilla de algodón, malta, etc. Si bien estamos golpeados por la sequía, el año pasado fue peor”, confiesa. Es que este invierno vinieron algunas lluvias, gracias las cuales están con una producción individual de 26 litros, con 4.000 litros diarios. “La hacienda viene fuerte, tenemos mucho pasto en el campo”, se entusiasma. En cuanto al tema sanitario, Presser destaca el avance realizado en la provincia. “Se ha progresado muchísimo, hemos pasado por terribles epidemias de aftosa, con grandes pérdidas de animales de tambo, era terrible. Por suerte hoy es otra cosa”, dice.

Sangre joven

Hernán Presser, su hijo, trabaja en una cooperativa independiente y está a una materia de recibirse de veterinario. Para él, el tambo es una herencia de sus antepasados, y por eso se aferra a la actividad con tantos altibajos por la política o el mercado internacional. “Hoy cuesta, pero la pasión heredada por las vacas nos obliga a seguir, es muy fácil hacer agricultura, pero el tambo implica estar atentos mañana y tarde”, analiza. “Quedamos atados a subsidios, y eso desgasta a muchos productores que terminan cerrando el tambo”, continúa. Para Hernán, las vacas deben transformar bien la comida en leche, se necesitan altas producciones por hectárea por año para resistir el embate de la soja. “Afinando el lápiz y con vacas que devuelvan producción podemos salir adelante” analiza.

Mientras comparte el trabajo en la manga, este joven productor hace un análisis aún más profundo: “Estamos con un valor muy justo de la leche. No podemos invertir en estructura, y esa desinversión nos va a pasar la factura. El campo tiene una dinámica tal que nunca te va a sobrar nada, porque requiere una permanente inversión para seguir produciendo, y esa dinámica de la plata que recircula está frenada”, reflexiona.

La sanidad

“El Rocinante” es un establecimiento libre de brucelosis y tuberculosis desde hace años. Esta semana aprovecharon el día de vacunación para realizar el trabajo sanitario a todo el rodeo. “Este tambo nunca dejó de crecer y la aspiración es llegar a 200 vacas en ordeñe, intensificando cada vez más y llegando a los 5.000 litros. Hoy la misma globalización te lleva a producir más y mejor. Acá trabajan 5 familias y la sojización está terminando con la mano de obra de todo el interior”, destacó Hernán.

Cristian Arber es el veterinario que trabaja como corresponsable sanitario en el establecimiento. Después de varios años de trabajo conjunto, ya es uno más en la rutina sanitaria de los Presser. “Hoy estamos vacunando contra aftosa, y para no mover los animales varias veces se les está haciendo sanidad de brucelosis y tuberculosis”, le cuenta a Campolitoral.

Para Arber, el sistema sanitario funciona muy bien, el veterinario realiza las tareas programadas, las que se redactan y se auditan por la Fundación. “Los colonos tienen mucha predisposición para llevarlo a cabo. En campos así no hay problema. Acá el colono pide turno con anticipación y se puede trabajar muy tranquilo. El acto de vacunar es un acto médico y debe ser realizado por veterinarios por el riesgo que implica aplicar un inmunógeno para alguna enfermedad. En otros departamentos hay vacunadores paratécnicos, y no es lo mismo”, analizó. Con respecto al proyecto de derivar la campaña a los veterinarios, Arber hizo referencia al consenso alcanzado en Las Colonias. “Creemos que es nuestra Fundación quien debe manejarla para acelerar la distribución y otros temas, y después que el veterinario vacune solamente”.

Colegiados

Elio Reinares es el titular del Comité Técnico de la Fundación de vacunación, quien, a la hora de hacer un balance, destacó que no han surgido complicaciones en la primera campaña anual “y creo que va a andar bien la segunda, sobre todo por la falta de lluvias que permitió que se vacune en tiempo y forma”, destacó. Al respecto, remarcó que en la zona centro (La Capital, Castellanos y Las Colonias) a la tarea la realizan los corresponsables sanitarios. “El productor elige libremente a su veterinario, siempre y cuando esté acreditado para realizar la tarea. Acá solamente trabajan los corresponsables, no los paratécnicos. Hemos tenido visitas de otros países quienes ven a esto como algo muy positivo que no está difundido en el país. La idea es diseminarlo por la provincia y por el país”, se ilusiona. “Es más”- agrega- “lo importante es no dar marcha atrás, todo lo que se ha ido avanzando es gracias al rol privado, el Colegio de Vereterinarios debe profundizar esta metodología para implementar en la provincia”. Para Reinares, todavía quedan deudas pendientes. “Nos debemos un plan de leucosis y otras enfermedades sobre las cuales actuar, pero esta metodología es altamente positiva”, dice. Y finaliza: “Tenemos poca memoria. En 2001 el brote de aftosa fue letal para el país, pero motivó a la vacunación sistemática de todos los campos. Hay que tenerlo siempre presente, no bajar la guardia y seguir vacunando”.


lo importante es no dar marcha atrás, todo lo que se ha ido avanzando es gracias al rol privado.

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Un equipazo. Olildio Sánchez (tractorista), Mauro Serra y Juan Carlos Sotini (tamberos), Cristian Arber (veterinario) y Hernán Presser con sus padres Miguel Presser y Graciela Mergen.

Foto: Juan Manuel Fernández

Según Reinares, en el distrito Llambí Campbell, el 70 % del rodeo bovino es cría y tambo, y el 30 % restante de invernada, y eso no ha cambiado. “Tenemos unas 164.000 cabezas vacunadas en la campaña, creo que va a aumentar algo por el aumento de carga de hacienda en las islas. La Capital es un departamento que mantiene esa tendencia”, dijo. Actualmente -en esta zona- hay un excedente de pastura en esta primavera adelantada. La última lluvia generó alfalfares que no se sabe cómo se van a aprovechar; está faltando hacienda, y están faltando terneras en los feedlot. “Van a faltar 3 millones de terneros o más”, arriesga Reinares. Para el veterinario, esto se da por un retroceso en el escaso margen de rentabilidad y por el castigo de la sequía, sobre todo desde San Justo hacia el norte. “Nuestro departamento y nuestra provincia tienen un potencial enorme para la ganadería y la lechería. Según estadísticas de los especialistas el feedlot tiene el 60 % del consumo, pero el 40 % de invernada a campo podría llegar a escasear, con las consabidas consecuencias del precio, pero esto es oferta y demanda, nada más”, finalizó.

/// en relación

De oferta y demanda

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“Se ha progresado muchísimo, hemos pasado por terribles epidemias de aftosa, con grandes pérdidas de animales de tambo”.

Miguel Presser

Tambero

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“Los colonos tienen mucha predisposición para llevarlo a cabo. En campos así no hay problema”

Cristian Arber

Médico Veterinario