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Segunda piel para el sol

Como cada año, las opciones serán tantas como la imaginación y la elección será afín a la moda, la osadía y comodidad de quienes se enfunden en los trajes de baño, segunda piel de las amantes de Helio.

textos Revista Nosotros. fotos agencias efe y afp.

Dormidas en un perchero, o como género en algún estante a la espera de su corte y forma, ellas están ahí: duermen, a la espera de que el sol despierte la piel y, en ellas, el llamado. Con la brisa cálida de septiembre y los primeros rayos de una breve primavera, el cuerpo aliviana su peso y demanda prepararse para el sol. Ése es el momento del rescate del traje de baño que nos espera -en su bolsita, en un cajón junto a las medias y soutienes- o nuestros ojos despiertan al que nos deslumbra, en la vidriera, el perchero o el mostrador.

Vedettes del verano, prenda imprescindible en las tierras castigadas por Helio, los trajes de baño constituyen una prenda con vida propia en la historia del diseño que mutó con los años, las necesidades y los cambios constantes del cuerpo que enfundan, formas a las que se amoldan.

A ojos de Dolores Enzenhofer, empresaria santafesina del sector desde hace cinco años, “la llegada de las mallas al perchero se produce siempre en septiembre, y por demanda de quienes se preparan para exponerse al sol; usualmente, días después del comienzo de la primavera”.

A modo de anticipo, Dolores contó que, como cada año, en estas prendas “la impronta es el color, que predomina a los ojos y se conjuga con los estampados y el diseño. Esta vez, y como contracara de la temporada anterior en que la crisis internacional se reflejó en los tonos y el diseño de las prendas en el perchero, los trajes de baño de este año son de colores fuertes, brillantes, con estampas más vivas. Es una prenda que levanta el ánimo, el espíritu y el cuerpo, acorde a las temperaturas y el bronceado”.

DE LÍNEAS, CORTES Y DISEÑO

En materia de líneas, de cortes y diseño, Enzenhofer destacó que al igual que en las colecciones europeas, el furor de esta temporada son las prendas de bombacha tiro alto que, más allá de su cavado -que difiere según el diseño-, estilizan la figura tanto en mallas enterizas como en bikinis. “El año pasado, una fábrica empezó con la bombacha grande, tanto para señora como para jóvenes, y fue de las más pedidas. Se trata de un corte cavado con tiro alto que favorece a quienes son rellenitas pero igual eligen una bikini, sin que les marque aquello que buscan disimular -contó Dolores-. Es muy adaptable para quienes rondan los 40. También la eligen las más chicas, por una cuestión de comodidad y diseño”.

Su contrapartida son los culottes, que a pesar de ser bien demandados -“el año pasado se vendieron muy bien, incluso sueltos, para combinar con diferentes bikinis”, contó Dolores- tienden a desaparecer del perchero.

Las más osadas hallarán el (no tan) tradicional cola less, que si bien suele parecer muy osado para las costas de la Setúbal es buscado para quienes se animan a vestirlo en aguas foráneas. Entre ambos extremos, la vedetina continúa como el corte clásico de las bikinis, para todas las edades, también en esta temporada.

En materia de corpiños, a raíz del éxito que despertó el corpiño bandó -también conocido, pero mal llamado, strapless- por la comodidad de tomar baños de sol sin las huellas de breteles, esta temporada las marcas lo incorporaron como un corte más, en opción a la mayoría de los modelos, con ballenas laterales, tazas rígidas o torzados. Quienes precisen un poco de sostén celebrarán el regreso del corpiño armado con aros -con o sin push-up-, con breteles tradicionales o escote Marilyn -al cuello, con líneas curvas en torno al busto-.

Detrás del mostrador, a la hora de los escotes, Dolores confirmó una intuición: en tiempos en que la ciencia y tecnología mejoran las curvas femeninas, “los triangulitos han quedado para quienes no necesitan un sostén adicional, para las más jóvenes o aquellas que tienen buen busto”.

En enterizas y trajes de dos piezas, la opción para quienes busquen un toque de diseño es el escote de un solo hombro, “que juega con herrajes y colores, la comodidad del corpiño bandó y la distinción de su corte”.

UN CÓMODO REVIVAL

Para quienes prefieran esconder sus curvas sin dejar de exponerse al sol, o simplemente prioricen la comodidad, las mallas enterizas son un clásico indiscutido del perchero. En estas tierras de tradición en que, según Dolores, “son la opción más elegante”; las variantes hallarán una sorpresa: “mallas enterizas, strapless, con la espalda tan alta como el escote, para quienes elijan estar cómodas o no deseen mostrar la espalda; y aún para aquellas que quieran broncear el escote sin marcas y vestir una prenda de diseño”.

Este traje de baño rescata la espalda que supo usarse en la década de los “50 al cubrirla casi totalmente y alcanzar la línea del escote. “Es tan cómodo como un vestido strapless y no deja marcas, y según el modelo fue diseñado tanto con tiro alto como bajo, con bombacha amplia y cavado, pero estiliza la figura mucho más que otros cortes”, opinó la empresaria.

Las más tradicionales hallarán también la malla tradicional con diferentes espaldas y escote redondo o en “v”, e incluso un corte debajo del busto que hará de sostén más allá de la tasa, los aros o el push up.

Como cada año, las opciones serán tantas como la imaginación y la elección será afín a la moda, la osadía y comodidad de quienes se enfunden en los trajes de baño, segunda piel de las amantes de Helio.

PALETA DE COLORES

Para no ser menos ante el dorado de los cuerpos, los textiles se ofrecen este año en colores vivos de las gamas del violeta, el verde, rojo y amarillo. Los más elegidos parecen ser el verde agua marina o el verde océano, un púrpura furioso y el azul francia que contrastan con la gama de los colores tierra, clásicos indiscutidos de las blondas y el bronceado.

Un detalle: el dorado dejó paso al cobre y, en todas las opciones y para todas las edades, la combinación blanco/negro es, como siempre, sinónimo de distinción y elegancia.

En materia de accesorios, los pareos son los más adecuados para las señoras que deseen cubrir su cuerpo, y para quienes se animen a la comodidad la prenda para vestir en piletas y mallas es el short. En corte de babucha -con puños- y diferentes textiles, las pasarelas lo combinan para cubrir el cuerpo sin remeras, con chalecos y túnicas o, simplemente, el torso al sol.