Tras la ley de medios, el presupuesto y la prórroga de impuestos


Acelerador a fondo

Acelerador a fondo

Néstor Kirchner, Julio Cobos y Pepe Mujica.

En la Argentina K, las cuentas, los tiempos y la validez de las leyes son lo que un par de personas dicen. Efectos políticos sobre la mayoría alcanzada el jueves en Diputados.

Sergio Serrichio

[email protected]

CMI

El amplio margen con que la Cámara de Diputados dio media sanción, en la madrugada del jueves, al proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, acaso no resulte tan importante para dar cuenta de la impunidad política del kirchnerismo como dos aderezos del logro oficial: el manejo de la simbología y de los tiempos.

Del lado simbólico-político se anotan no sólo los votos del llamado bloque de centroizquierda que ya acompañó iniciativas como la reestatización del sistema previsional y de Aerolíneas Argentinas, sino también el aporte de nueve de los diez votos del socialismo, que hace menos de tres meses acompañó al radicalismo y a la Coalición Cívica, de Elisa Carrió, para enfrentar en las urnas las listas oficiales.

El kirchnerismo engordó así la votación a favor de lo que el propio Néstor Kirchner llegó a considerar “la madre de todas las batallas”, pareció dar cuerpo a la nueva alianza “progresista” con la que el oficialismo pretende, como dijo la presidenta el 29 de junio pasado, “profundizar el modelo” y, de yapa, asestó un duro golpe a la oposición no-peronista.

Del lado del manejo de los tiempos debe notarse el vertiginoso trámite en Diputados, en abierta violación del reglamento de la propia Cámara. En su artículo 13, este especifica que los dictámenes legislativos deben ser impresos y distribuidos para quedar en observación durante siete días hábiles. El oficialismo circunvaló ese requisito convocando a sesión especial, pero no respetó luego los tiempos de conformación del quórum.

Formas y hechos

A esta altura, claro, el análisis parece formalista. De hecho, lo es. La cuestión de fondo es que una norma que supuestamente busca airear y multiplicar los espacios por donde circula el debate público, se hizo a las apuradas, escamoteándole tiempo y profundidad de análisis al Congreso, el principal -aunque no único- ámbito de debate en una democracia representativa.

Luego de esa aceleración, el freno, con la orden a la cámara baja de enviar el proyecto al Senado recién cuando la presidenta esté en viaje hacia EE.UU. y Julio Cobos esté protocolarmente a cargo del Ejecutivo.

Así, con el vicepresidente fuera de la Cámara Alta, los senadores podrán tramitar más ágilmente el proyecto con el que supuestamente- los Kirchner, en flagrante contradicción con sus antecedentes de Santa Cruz, quieren “democratizar la palabra” a lo largo y a lo ancho del país.

Que la mejor esperanza de la oposición para frenar ese avance, aún después de la severa derrota kirchnerista en las elecciones legislativas del 28 de junio, sea el vicepresidente Julio Cobos, dice mucho del lamentable panorama político e institucional del país.

Sugiere, también, la conveniencia de extender al conjunto de la oposición al kirchnerismo el aserto del candidato presidencial uruguayo y ex dirigente Tupamaro José Pepe Mujica, de que los radicales “son unos nabos”. Timoratos, confusos y absolutamente ineficaces para frenar, dentro de las reglas del juego democrático, el patoterismo de los Kirchner, que también a la distancia reconoce Mujica.

El tiempo no para

El manejo de los tiempos también será importante en otras leyes que se tramitarán en las próximas semanas, comenzando por el presupuesto 2010, una ficción en la que el gobierno invierte, por necesidad y conveniencia, la costumbre de ejercicios anteriores. En vez de subestimar los ingresos públicos, para disponer a su antojo del excedente, esta vez subestimó el gasto, para ocultar el proceso de ajuste y endeudamiento con el que piensa cerrar las cuentas de 2010.

Pero aún más importante que el presupuesto serán los tiempos y los métodos para prorrogar una serie de tributos (en particular, el impuesto al cheque, del que la Nación gira a las provincias apenas el 13 por ciento) antes del 10 de diciembre, cuando opere el cambio de guardia legislativa.

Como también ya se dijo aquí, el secreto será permitirle a las provincias endeudarse más con la Nación, tanto a través del Programa de Asistencia Financiera (PAF), como estirando el reordenamiento de cajas jubilatorias.

Sucede que, en materia de cuentas y cronogramas, nada hay más caprichoso que la aritmética y los relojes K.

Es cierto, por ejemplo, que la media sanción de Diputados se aprobó por amplio margen. Pero, en boca del kirchnerismo, ése no es un argumento convincente. La propia presidenta Cristina Fernández vetó el 10 de noviembre del año pasado la ley de “protección de los glaciares y el ambiente periglacial”, que había sido votada por unanimidad (100 por ciento de los votos de los presentes) en Diputados y con sólo tres votos negativos en el Senado. Semejante nivel de consenso no conmovió a la presidenta, que a instancias del gobierno sanjuanino y de las empresas mineras- mandó parar.

En cuanto a tiempos, la celeridad del trámite de la ley de medios y la premura por sancionar el presupuesto y las prórrogas impositivas antes del 10 de diciembre contrasta con el historial del Ejecutivo para poner las cosas en marcha.

Por caso, la presidenta tardó más de diez meses en reglamentar la ley de bosques nativos, que ordenó de apuro recién luego de la tragedia del alud de agua y barro en Tartagal, que algunas organizaciones ecologistas vincularon al excesivo desmonte por el avance de la soja.

El gobierno lleva también diez meses de mora en instrumentar un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el sector vitivinícola, y la presidenta ya anunció demasiadas veces una reducción de las retenciones para las exportaciones de vino y mosto, que en realidad no es tal, pues ese dinero no se dejará de pagar, sino que se usará para crear un fideicomiso que financie proyectos del sector. Pero ni esa afectación se cumplió, aunque se presentaron más de veinte iniciativas. Las retenciones siguen allí, intocadas.

En el extremo opuesto, el gobierno nacional acicateó las prórrogas de concesiones petroleras en Chubut y Santa Cruz, entre ellas la de Cerro Dragón, la más importante del país, diez años antes de su vencimiento, y por treinta años adicionales, hasta 2047. Un caso similar fue la prórroga anticipada de concesiones de explotación del juego, en beneficio de empresarios amigos.

Es así de simple. En la Argentina K, las cuentas, los tiempos y el consenso y la validez de las leyes son lo que un par de personas dicen.

El núcleo del presupuesto

Los vencimientos de deudas provinciales por 15.000 millones de pesos durante 2010 estarán en el ojo de la tormenta de la discusión del proyecto de Presupuesto para el año que viene. No es la situación de Santa Fe, donde, al contrario, la provincia le reclama fondos a la Nación.

La cuestión comenzará a perfilarse el miércoles próximo, cuando el secretario de Hacienda de la Nación, Juan Carlos Pezoa, explicará en detalle los números presupuestados ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados que preside el kirchnerista santafesino Gustavo Marconatto.

Ante el problema, el borrador presentado por el ministro de Economía, Amado Boudou, incluyó dos artículos que dejan abierta la posibilidad de una negociación con las administraciones provinciales, que funcionaría, además, como carta de negociación en base a la hipótesis de, palabras más, palabras menos: “Aprueben el Presupuesto y habrá solución a las deudas”.

Boudou dijo ayer en Salta que el gobierno nacional tiene en estudio un plan de asistencia a las provincias para que mejoren su situación fiscal. “La presidenta planteó el diálogo permanente que ha permitido armar un cuadro de la situación global, pero no se ayudará a los gobernadores que menos esfuerzos hacen”, dijo.