Apuntes de política provincial
Funcional a Kirchner
Apuntes de política provincial
Funcional a Kirchner
Teresa Pandolfo
Desde hace mucho tiempo, en nuestro país, la ciudadanía no espera que la política le resuelva la vida cotidiana. En el debe y el haber, la política se ubica en el lugar de quien adeuda una cuenta. En esta provincia las expectativas incumplidas aparecen muy ligadas a las políticas que inciden en la producción y con la falta de crecimiento que genere oportunidades laborales.
Pero, además, en Santa Fe se han sumado hechos puntuales que han ido profundizando el descreimiento hacia la dirigencia.
La postura de la senadora Roxana Latorre, que habilitó el debate por las facultades delegadas en el recinto del Senado de la Nación; el ingreso de María del Carmen Alarcón al gobierno de Cristina Fernández y, recientemente, la aprobación socialista a la denominada ley de medios, luego de que se aseverara públicamente que iban a votar en contra, hechos todos que ensanchan la brecha entre la política y el ciudadano común.
Al igual que lo señalado por “Apuntes...” cuando fue el caso Latorre, resulta inexplicable la ruptura del compromiso entre la palabra empeñada y la acción. Por eso, más allá del efecto de un voto afirmativo a un proyecto de ley hasta extorsivo como el que se discute en el Congreso no se pueden soslayar otras consecuencias, como las internas para el Frente Progresista y ante la opinión pública. El socialismo también terminó no queriendo leer el mensaje de las urnas del pasado 28 de junio en la provincia.
El zapato y su horma
El voto socialista no sorprendió a esta periodista. En primer lugar porque considera que el doctor Hermes Binner nunca dejó de ser “transversal” al kirchnerismo. Asimismo, porque el Partido Socialista no tuvo un mensaje uniforme desde la aparición del proyecto. Una cosa era lo que sostenía el senador Rubén Giustiniani ante los medios de prensa y otra los zig-zags encontrados en las declaraciones del mandatario santafesino.
Finalmente, se ha votado a favor en la Cámara Baja y se abrió un manto de sospecha sobre el carácter de la relación entre el kirchnerismo y el gobierno santafesino.
Directamente desde este espacio se plantea una funcionalidad política con Néstor Kirchner. Ahora, cuando se pretende entender lo ocurrido, debe decirse que la horma del zapato no es Guillermo Estévez Boero, a quien remite insistentemente el gobernador por sus posturas asumidas en el Congreso, sino el ex presidente.
Cuando los legisladores socialistas votaron el pase de fondos de las AFJP al Anses no se debatía cómo debía ser el sistema jubilatorio argentino sino la autorización para tomar esos recursos que eran privados. El núcleo era si se convalidaba o no esa exacción.
No existe justificación que convenza sobre por qué se convalidaron tanto el contenido del proyecto que se pretende imponer como la metodología del tratamiento seguida en la Cámara Baja, que pecó por lo menos de ser desprolija y autoritaria.
¿Tanto condiciona a la provincia de Santa Fe el mantenimiento de la ley de radiodifusión vigente, que no se pudo esperar la nueva composición de las Cámaras legislativas a partir del 10 de diciembre? Por lo menos habría que asumir que estamos ante una conclusión rara cuando aparecen en la superficie otros temas mucho más importantes, como los vinculados con la falta de trabajo, la seguridad, la baja calidad de la escuela pública o la producción, entre otras demandas acuciantes, y no se observa igual urgencia en solucionarlos. La única explicación es la conveniencia de un entendimiento con Olivos.
Socios
El voto socialista desencantó a sus socios del radicalismo en la provincia. Por disciplina partidaria, el comité provincial aplacó sus dichos por los paños fríos puestos por el presidente de la UCR, Gerardo Morales, para que la sangre no llegara al río antes de que se analizaran internamente las estrategias futuras. Sin embargo, el senador jujeño no sólo se manifestó sorprendido por la postura asumida, sino que cuestionó la aprobación de una norma que encierra una matriz autoritaria. La norma desconoce derechos adquiridos, resulta hasta extorsiva en materia de licencias y pone en riesgo la libertad de información y de opinión plural.
El reciente desencanto se suma a otros que los radicales han venido planteando. Lamentablemente tarde se dieron cuenta de cómo iba a ser la relación. Sin embargo, ninguno de los dirigentes que ahora se manifiestan afligidos debería sorprenderse. ¿O se olvidan de que cuando se gestaba la coalición en la provincia, frente a la elección de la UCR de que fuera Carlos Fascendini quien acompañara a Binner en la fórmula gubernamental, se antepuso el empeño por la doctora Griselda Tessio y debieron cambiar? ¿Acaso no hubo desconocimiento de reglas y autoritarismo en ese proceder?
Los santafesinos debemos esperar muchas sorpresas más del gobierno kirchnerista y de sus aliados en lo que resta del mandato. Pero lo ocurrido hasta ahora ha sido muy serio, por la propia incumbencia de los hechos y porque suma máculas a la ya tibia confianza hacia la política y sus dirigentes.
Hermes Binner.
Foto: Archivo/El Litoral