Germán Rivarola y Diego Calgaro “nacieron” en Central, pero hoy quieren ser grandes referentes de Colón y Unión...

Santa Fe volvió a juntar a estos “canallas”

“Pirulo” está definitivamente afirmado y es uno de los más queridos de la hinchada sabalera. Calgaro se está ganando el mismo reconocimiento en la parcialidad tatengue.

Enrique Cruz (h)

Diego Calgaro, el “Chino”, cuenta con una profunda expresión de gratitud y sentimiento que “cuando llegué a Central, proveniente de Misiones, uno de los primeros que se acercó a mí fue Pirulo. Me llevaba a los entrenamientos y me ayudaba mucho. Yo tenía admiración por él y por los jugadores de Rosario Central a quienes veía por televisión. No podía creer que estuviera allí, con ellos, compartiendo el plantel”.

Germán Rivarola también reconoce los atributos humanos y futbolísticos de Calgaro: “Es parecido a mí, callado y respetuoso, es un tipo que se va a meter en el bolsillo a la gente de Unión y será respetado por la de Colón”.

Diego y Germán jugaron juntos en Rosario Central y no reniegan de su pasado. Calgaro llegó de Misiones y tuvo su bautismo con la camiseta canalla. ¿Cómo olvidarlo? Lo propio ocurrió con Pirulo, que desde un pueblito del sur cordobés recaló en Rosario para conquistar a la hinchada de Central con su entrega, su calidad y ese golazo inolvidable contra Newell’s que lo ubica más o menos a la altura del de Poy o un poco menos, nada más.

—Diego, acá vas a sufrir menos el frío que en Eslovaquia, ¿no?

—Sí, ¡no me hagas acordar! Yo no tengo problemas en jugar con viento, con calor, hasta con lluvia, pero el frío de Eslovaquia era terrorífico. Además, ellos están tan acostumbrados que ni siquiera sacan la nieve de la cancha, apenas si barren un poco las rayas para que se vean... A mí me afectó mucho porque agarré la peor temporada.

—¿Para qué está Colón, Pirulo?

—Para clasificar a la Libertadores. Ese es nuestro objetivo. La idea es que hagamos un torneo de 28 ó 30 puntos. Con 63 ó 64 puntos en el año sabemos que estaremos adentro. Después, se irá viendo con el paso de las fechas si estamos para algo más. Obvio que me encantaría pelear un torneo, pero eso se dará por sí solo, no nos enloquecemos.

“Somos todos responsables”

Calgaro va a cumplir 25 años el próximo 27 de noviembre. Es un jugador joven pero eso no le impide poseer una buena capacidad de análisis y de autocrítica.

—¿Coincidís en que Unión está mejor en la tabla que en el juego?

—No hemos jugado bien, es cierto, pero tampoco creo que hayamos hecho un mal partido en el segundo tiempo ante la CAI. Pero la culpa no es sólo de Matías o del Coqui Torres, que son los que tienen la obligación de jugar en el medio, sino que tanto Gonzalo Saucedo como yo tenemos que acompañar más y no quedarnos pegados a la línea de cuatro. Me di cuenta de eso en el partido con Independiente Rivadavia y me lo apuntó el técnico. Por eso, intenté jugar más cerca de los otros volantes y más adelantado en este partido. Así, llegué a tener esa oportunidad que me sacó Sciutti en el primer tiempo.

—La misma pregunta que a Pirulo: ¿para qué está el equipo?

—El torneo es largo y lo empezamos bien. Tenemos tiempo y posibilidades de mejorar. Lo importante es sumar y tener contenta a la gente, porque me gusta mucho jugar con el clima y la convocatoria que nos dio la hinchada en estos dos partidos en Santa Fe.

“El Turco sabe cómo jugarle”

Pirulo Rivarola conoce a Cuffaro Russo porque ya lo tuvo de entrenador en Rosario Central y seguramente sabe de su paladar futbolístico.

—¿Cómo hay que jugar el partido del sábado?

—El Turco sabe, no me hagas hablar a mí... El estudia muy bien cada partido. Va a ser movidita la cosa, con mucha gente en la cancha. Para mí no es un partido diferente, quizás sí sea especial porque siempre resulta grato volver a jugar en esa cancha. Pero yo me debo a Colón, que es el dueño de mi pase, y a su gente, que me quiere mucho y me lo demuestra.

—¿Estás bien de doble 5, te gusta?

—... El Turco me pasea por todos lados, ¡ya veo que un día de éstos me saca!, ja ja... Me gusta... En realidad, yo siempre quiero jugar y trato de adaptarme a cualquier puesto. El de marcador lateral fue mi puesto original, jugué de volante por izquierda y de doble cinco. Ahí, por el medio, tengo la chance de llegar más, de pisar el área rival y de patear más al arco... ¡Está bueno!

—¿Qué opinás de las declaraciones de Collado?

—No iba a contestar, pero ya que insisten quiero decir que se equivocó, que no tiene argumentos para decir lo que dijo. Nosotros pudimos no haber jugado bien ese partido, no lo tengo tan presente, pero después no perdimos más con Falcioni y hasta ganamos un partido en Rosario. A mí me cayó muy mal lo que dijo, porque no se puede dudar de la dignidad de un equipo de esa manera. Leí las declaraciones de Falcioni y me gustó lo que dijo. No se quedó callado y salió a decir que no tiene razones para dudar de ese plantel y me gustó mucho que lo haya aclarado.

La noche del “Pirulazo”

Copa Sudamericana. Año 2005, un 31 de agosto. Calgaro y Rivarola formaron parte de un acontecimiento histórico para el fútbol rosarino. Central y Newell’s jugaban el segundo clásico de la primera fase. El partido de ida había terminado 0 a 0 en la cancha de Newell’s. Llegó la revancha en el Gigante de Arroyito y Germán Rivarola metió un bombazo espectacular que le dio la victoria y clasificación a Rosario Central por encima de su clásico rival.

Esa noche, Central alistó a Ojeda; Moreira, Raldes, Fassi y Rivarola; Ferrari, A. Díaz (reemplazado por Leonforte), Cálgaro, Papa; Vitti (suplantado por Monges) y Rubén (reemplazado por Damián Ledesma). Seguramente, cuando ambos se retiraron juntos de “Café con Fútbol” (esta noche, a las 21, la repetición por Cable y Diario), habrán recordado aquella noche inolvidable para ellos y para todos los canallas. Ahora, Colón y Unión son “el lugar en el mundo” para Rivarola y Calgaro, dos que llegaron desde muy chiquitos desde Córdoba y Misiones, y que hoy el fútbol los ha vuelto a juntar en la misma ciudad.

Santa Fe volvió a juntar a estos “canallas”

Calgaro al lado de su porte de jugador con capacidad para ser “patrón” del mediocampo. Rivarola junto al registro del final de su “obra de arte” del sábado ante Chacarita: para los periodistas porteños, el mejor gol de la fecha.

Foto: Mauricio Garín

¿Hará cambios el Turco?

Si bien el trabajo semanal recién se inició, se especula con que Antonio Mohamed esté pensando en alguna modificación para el partido del sábado. La posibilidad de que Pellerano juegue desde el arranque es concreta.

De todos modos, la duda pasa por saber si el técnico se inclinará por correrlo a Capurro al sector derecho, pues Rivarola viene jugando bien de doble 5 y el sábado fue una de las figuras cumpliendo con esa función. El Turco tiene tres alternativas: mantiene el mismo equipo, lo pone a Pellerano por Capurro o lo tira a Capurro por derecha y juega con Pellerano por adentro con Rivarola. El resto de los jugadores está bien, sin lesiones, y el único que está haciendo un trabajo diferente es Juan Manuel Lucero, el delantero que llegó desde Olimpia de Paraguay y que presenta un cuadro de pubialgia justo en el momento en que el Turco tenía pensado incluirlo entre los suplentes.

/// EL DATO

Instituto, segundo con Unión

Instituto de Córdoba le ganó a Platense por 1 a 0, de local, y se sumó a Unión en el escoltado del líder San Martín de San Juan, al concluir anoche la quinta fecha de la Primera B Nacional.

El gol del equipo dirigido por Marcelo Bonetto lo consiguió el delantero Silvio Romero, de cabeza, a los 28 minutos del primer tiempo.

Instituto, único equipo con valla invicta en la temporada y ganador de los tres partidos disputados en Córdoba, sumó once unidades y se ubicó a dos de los sanjuaninos.

En la próxima jornada, la Gloria se enfrentará en el escenario de barrio Alberdi con Belgrano en el clásico provincial, que finalmente se jugará sin público adicto al elenco visitante. Como contracara, Platense sufrió la tercera derrota en el torneo (todas fuera de casa) y permanece en el lote de equipos con cuatro unidades, una por encima del último Independiente Rivadavia de Mendoza.