San Carlos Norte
El arte de dar vida a la madera
El artesano Juan Carlos Nausneriz talló, en un tronco de ciprés, el monumento que hoy evoca la llegada de los inmigrantes a la localidad. Una obra que, en sus distintas fases, captó la atención de todo el pueblo.
Juan Ignacio Novak
Cuando el ciprés centenario de la plaza de San Carlos Norte se secó, el presidente comunal de San Carlos Norte, Miguel Gatti, tomó la decisión lógica: pidió las autorizaciones correspondientes y ordenó su extracción. Pero el gran tamaño del tronco obligó a dejarlo depositado a la espera de su traslado y los chicos lo empezaron a usar como espacio de juegos. Fue entonces cuando la esposa de Gatti, Analía, entrevió la posibilidad de darle un destino diferente, y se contactó con Juan Carlos Nausneriz, reconocido artesano sancarlino dedicado al tallado de madera. Así surgió la idea de plasmar, en los restos de ese robusto árbol, un monumento que recordase la gesta de los inmigrantes saboyanos que sentaron, hace casi un siglo y medio, las bases de la localidad en este pedacito de la geografía santafesina.
El propio Nausneriz recordó cómo fue el inicio del proceso que terminó en la singular obra de arte, hoy prácticamente finalizada en la plaza Fermín Laprade. “Cuando me dijeron lo de los niños jugando, la idea fue instantánea: hacer una escultura que apuntase a la llegada de los inmigrantes, pero con chicos”, evocó.
Las figuras que emergen de la madera representan a un grupo de hijos de inmigrantes en un espacio que se asemeja a la cubierta de un barco. Entre los elementos que llevan consigo figuran un baúl, un carro lechero de juguete y un arado a mancera. Estos dos últimos sirven al autor para representar las características de la zona, fuertemente asociadas a la actividad agrícolo-ganadera.
A su vez, la figura del niño con la mano extendida hacia arriba es la que va a señalar un monolito, hoy en preparación, que será una figura abstracta con tres caminos entrelazados que representarán a las tres comunidades que integran la Colonia San Carlos, unidas a los perfiles de la flor saboyana y la torre de la iglesia, que forman parte de la historia de San Carlos Norte.
“Como en mi taller”
Para concretar su obra, Nausneriz trabajó, solamente en la talla, a lo largo de 42 días, casi ocho horas por jornada. Luego, en el pulido del fondo y la creación de la figura abstracta que completará el monumento (y que espera terminar en octubre) requirió la colaboración de su alumno Juanjo Leiva. “La idea era no desperdiciar nada del tronco, conservar este árbol centenario para que quede en el recuerdo de San Carlos Norte”, aseguró.
“El día a día consiste en mirar el tronco y ver las figuras”, respondió, al ser consultado sobre la evolución cotidiana del trabajo. “De ahí en más, empezás a desgrosar con motosierras y gubias, para luego comenzar a darle forma. En realidad, el cálculo que tenés que hacer es que entren los siete chicos, los baúles y las herramientas agrícolas para que queden ubicados adecuadamente”, describió.
Para el artista, trabajar en un entorno como la plaza pública durante tanto tiempo se convirtió en una experiencia diferente, inédita en su carrera. “Tuve libertad como si estuviera en mi taller; acá, vos trabajás y te hacés amigo de los pájaros, del que pasa y te grita saludando. San Carlos Norte me dio una experiencia, una vivencia increíble”, afirmó. “Es el trabajo de mayor dimensión que hice. Este árbol estaba intacto, y dándole el tratamiento que hay que darle se va a conservar bien” finalizó.




