Anoche, en barrio Los Hornos
Padre y sus dos hijas, heridos
tras violento asalto callejero
Las mujeres, de 20 y 22 años, terminaron con severas lesiones traumáticas. Al salir en su defensa, su padre sufrió la fractura del dedo de una mano. La policía detuvo a los malvivientes.
Danilo Chiapello
Fueron dos los delincuentes que ayer la emprendieron a golpes contra dos mujeres a las que asaltaron en plena calle.
Minutos después de las 20 los integrantes de la familia Iglesias se encontraban reunidos en su domicilio de calle Derqui al 2900 -en barrio Los Hornos-, planificando cómo iban a encarar el festejo de cumpleaños de uno de los suyos.
Apretados por el horario, la deliberación no se prolongó demasiado. Finalmente decidieron que iban a cenar pollo a la parrilla.
Entonces las hermanas Giselle y Shirley Iglesias, de 22 y 20 años, respectivamente, se pusieron manos a la obra. Claro que ignorando que a la vuelta de la esquina las estaba esperando su peor pesadilla.
Las mujeres iban caminando por calle Derqui en dirección hacia la avenida Facundo Zuviría, con la intención de alcanzar un negocio de comidas para llevar.
Pero a la altura del pasaje Ingenieros sobrevino lo peor. De repente aparecieron en escena dos sujetos que se abalanzaron contra las chicas. Los ladrones eran un muchacho, de unos 20 años, el que estaba acompañado por un adolescente. Por la fuerza del encontronazo las mujeres cayeron al suelo.
Pese a estar en franca desventaja física las víctimas intentaron defender sus pertenencias. Fue entonces cuando los rufianes dieron rienda suelta a toda su furia, descargando una andanada de golpes, entre puñetazos y patadas.
El infierno se prolongó hasta que los sujetos lograron hacerse de una cartera y los teléfonos celulares de las chicas, escapando luego a la carrera.
Testigo directo
Y es en esta parte de la historia donde comienza a tallar Héctor Iglesias (53), el padre de las mujeres. El hombre se topó con la horrible escena cuando salió a la puerta de su domicilio llevando una bolsa con residuos.
“Yo vi que en la esquina había un alboroto”, relató hoy Héctor en diálogo con este diario. “Entonces pensé que era una de las tantas peleas que se dan a diario. Hasta que reconozco, entre los gritos, la voz de una de mis hijas”.
“Corriendo fui a su encuentro y comencé a pedir desesperado que alguien me ayudara. Yo veía cómo los delincuentes se escapaban y nadie hacía nada. Entonces me puse delante de un muchacho que pasó en moto y le supliqué que me ayude, que terminaban de asaltar a mis hijas. El muchacho me cargó en el rodado y comenzamos una persecución que se extendió durante varias cuadras”.
Tal como es una costumbre delictiva, los cacos habían escapado tomando cada uno rumbos diferentes. “En J.M. Zuviría y la avenida -prosiguió- pude ver a uno de los cacos, entonces me tiré de la moto y logré interceptarlo. Nos trenzamos en lucha y fue allí cuando me golpeó con un objeto contundente, que me terminó fracturando la mano”. El ladrón aprovechó esta circunstancia y fugó otra vez.
Para esta altura ya algunos testigos habían dado el aviso a la policía y varios móviles del Comando se habían sumado a la acción.
Al cabo de un rato una patrulla logró aprehender al adolescente que se había ocultado en la playa de estacionamiento de un conocido supermercado. En tanto otro grupo policial hacía lo propio en inmediaciones de Derqui y 4 de Enero.
Los apresados fueron identificados como un tal Gonzalo Gabriel, de 16 años, y otro llamado Carlos Ariel, de 21. En su poder se hallaron las pertenencias de las mujeres. Los imputados fueron conducidos hasta dependencias de Seguridad Personal.
Preocupación
Más allá del impacto psicológico que produce cualquier hecho violento, este atraco dejó secuelas que causan preocupación.
La menor de las mujeres resultó con un fuerte traumatismo en el cráneo, además de contusiones en zona intercostal y brazos. Por su parte, su hermana mayor debe hacer reposo obligatorio, a raíz de un muy fuerte golpe que sufrió en la zona del bajo vientre.




