River cambió de técnico pero no de racha
Todo sigue igual que ayer
Con una actuación fantástica en el primer tiempo, Independiente venció al “millonario” por 3 a 1 y le cortó la ilusión a los riverplatenses, que empez aban una nueva etapa.

Con la frente hacia abajo. Por el momento, nada ha cambiado en River. Los jugadores jugaron mal y se fueron insultados por su parcialidad. Mucho trabajo tendrá Astrada para revertir esta realidad.
Foto: Agencia DyN
Redacción El Litoral
Agencia Télam
El regreso de Leonardo Astrada a la conducción técnica de River Plate no pudo ser menos auspicioso. En su cancha, ante un Independiente que recién empieza a mostrar cosas interesantes (que le alcanzan para estar a un punto del liderato) y con un primer tiempo que terminó en goleada, la historia pintaba para catástrofe futbolística. Pero la merma en el rendimiento del “Rojo” en el segundo tiempo, y el tanto de Gallardo al final, evitaron un desastre en el Monumental, aunque la racha esquiva y la mala relación del público con su equipo continúan sin variaciones.
Un vendaval
Independiente justificó la victoria con lo que hizo en el primer tiempo. Con Silvera siendo pivote y abriendo espacios para sus compañeros, aprovechando los “horrores” del fondo de River, que jugó para que la visita mereciera irse al descanso por más de tres goles de diferencia.
Con el nuevo entrenador, River modificó el esquema táctico. Así, dejó el 4-2-3-1 de la etapa de “Pipo” Gorosito y adoptó el 4-3-1-2. Con este dibujo, Diego Buonanotte fue el enganche, mientras que como delanteros se movieron Gustavo Bou y Cristian Fabbiani.
Por su parte, el “Rojo”, con Américo Gallego de entrenador, desplegó un 4-3-2-1 con Leonel Núñez y Darío Gandín unos metros por delante de los mediocampistas Ignacio Piatti, Walter Acevedo y Federico Mancuello, y con Andrés Silvera de atacante neto.
Corrían tan sólo 10 minutos cuando se abrió el marcador y desnudó las flaquezas defensivas de su adversario. Gandín, con un cabezazo cruzado y lejos de la valla, conectó un centro desde la derecha y mandó la pelota al fondo del arco.
A partir de allí afloraron los graves problemas defensivos de River, los mismos del ciclo Gorosito, e inclusive agravados. El desconcierto en el que cayó el equipo de Astrada fue aprovechado por Independiente, que en pocos minutos sacó una clara diferencia, con la simpleza de contraatacar por los espacios que le cedió su rival.
Ignacio Piatti a los 28 minutos, le ganó la posición a Cristian Villagra y señaló la segunda conquista. Y a los 33, el “Cuqui” Silvera, ante la pasividad de Nicolás Sánchez, convirtió el tercero.
Cambió poco
En el segundo período, con los ingresos de Marcelo Gallardo y Mauro Díaz por Bou y Galmarini, respectivamente, River buscó en vano tener el control de la pelota en la mitad de la cancha para abastecer a Fabbiani (luego reemplazado por Andrés Ríos).
Al “Ogro” (que le hizo gestos a los hinchas cuando fue reemplazado), de a ratos se le sumaron Buonanotte y en menor medida Gallardo, pero todos fueron fáciles presas de los defensores de Independiente.
La figura del volante central Walter Acevedo crecía en el conjunto del “Tolo” Gallego y River daba la sensación de que su objetivo era no perder por una diferencia mayor y de algún modo evitar el papelón, por más que el resultado a favor de la visita fuera tan lapidario como absolutamente merecido.
Un tiro de Piatti sobre el final se estrelló en el palo y enseguida River descontó con un penal, por infracción de Gabbarini contra Mauro Díaz, que convirtió Gallardo. El final encontró a toda la cancha silbando a los jugadores locales, que siguen sin encontrarle la vuelta a esta historia, mientras que Independiente se afianza y crece, siendo ya un serio candidato al título.




