Artes Visuales
Artes Visuales
“Confrontando realidades”
Domingo Sahda
Con el nombre del título fue inaugurada recientemente una Exposición de trabajos plásticos cuyos autores son Alejandro Contreras Moiraghi, Paula Chesini, Emiliano Nahuel Quintana y Daniela Rodi, y puede visitarse en la Planta Alta del Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez, calle 4 de Enero 1510, Santa Fe.
La muestra, en su conjunto y a primera mirada, ofrece al visitante una cierta idea del fenómeno de “lo ya visto” (déjà vu), sin mayores aportes distintivos o que sugieran la exploración de caminos alternativos a aquello que genéricamente y un tanto apresuradamente se rotula como “contemporaneidad artística”.
La presencia de un manifiesto oficio operativo a la hora de coagular las realizaciones no resulta suficiente como para subyugar la atenta mirada que viabiliza la descomposición y recomposición de cada uno de los enunciados visuales expuestos.
La manifestación de una búsqueda expresiva particularizada se desliza hacia los bordes en los cuales el auxilio de la explicación verbal o escrita, eventualmente adjunta, no son suficientes como para frenar la sugerencia o la brumosa constatación de una cierta curiosidad eventual, del momento, que resbala en superficie.
Siguiendo el orden del impreso de mano de la muestra se aprecia que Alejandro Contreras Moiraghi inscribe su discurso visual, sea tanto en el plano pictórico como en el del acotado volumen real, en torno a una imagen-personaje que se reitera en distintas situaciones, narrando aconteceres de modo directo, sin mayor exploración y riqueza sintáctica de aquello que a la vista se ofrece. Una reiteración formal y cromática, sumada a un particular sentido del humor anida en su personaje “prototipo” que se presenta invariante en una multiplicidad de veces, tanto en el cuadro como adherido a las paredes, configurando situaciones que demandan atención. La idea de la reiteración como módulo expresivo es la constante. La exploración visual monotemática sobrevuela en esta colección de trabajos de Alejandro Contreras Moiraghi. El cabal oficio y el estudiado desplante en procura de la singularidad expresiva no son suficientes como para trascender la inmediatez de la presencia impactante y ocasionalmente graciosa. “Contar” cosas que suceden pareciera más significativo en este autor que construir visualmente metáforas plásticamente relevantes. La idea del “tiempo” como valor pesa más que la del “espacio” como pantalla proyectiva del acontecer.
Paula Chesini exhibe acrílicos sobre tela en formato medio y menor. En ellos, se constata un elaborado tratamiento cromático aplicado a figuras que merodean el estereotipo manifiesto visualmente en espacios acotados. El tratamiento de la masa cromática y la diversidad de encuadres lumínicos del color plano se constituyen en el soporte icónico de imágenes irreales, referenciadas a la arquitectura del “cómic”, sea éste de acción fija o móvil. Los recortes y contraste de figura-fondo planos, de tintes netos aplicados con tersa pincelada se repiten. Chesini crea un escenario para cada situación siempre imaginada y sin referenciación a sitios cognoscibles. Estas imágenes autorreferenciadas portan un cierto encanto visual ambiguo y ornamental.
Emiliano Nahuel Quintana exhibe trabajos presentados como dibujos-acrílicos sobre tela junto a remedos de “graffitis” en las paredes de las salas de exhibición.
El desarrollo plano de la imagen, la ausencia de volumen sugerido, con ocasionales abigarramientos texturados se dan en trabajos construidos por trazos lineales de un negro uniforme, con ocasional aparición del color como área de contraste visual. La resolución plástica de imágenes a modo de cuasigraffiti, llamado de este modo en tanto el autor no opera directamente sobre el muro sino que adhiere imágenes previamente elaboradas, recortadas y pegadas, en una simulación de pintura directa. Una particular idea de lo inconmensurable otorga a estas proposiciones un sentimiento de poética irrealidad. Puntualmente, en estos trabajos es inevitable la asociación con el concepto de “lo efímero” del arte, proposición conceptual que rehúsa del valor de permanencia como constancia y documento socio temporal de las culturas. La idea de lo desechable propia de la sociedad de consumo y del eterno presente anida en estas configuraciones.
Quintana crea un corpus visual de pertenencia cualitativa que presupone progresiones y crecimientos en la misma línea expresiva en la que incursiona. La calidad del trazo, la organización visual cerrada de sus trabajos sobre soporte transportable refieren a una particular poética que fluye hacia la relación vincular entre obra y espectador.
Por su parte, Daniela Rodi muestra trabajos en los que apela a una presentación sostenida con soportes no convencionales, indagando sobre el potencial expresivo de la imagen móvil que reitera un módulo visual, además de la constancia y reelaboración del “libro” como objeto portador de sentido, en una modesta presentación.
Ambas proposiciones de la autora son loables intentos de exploración personal que no trascienden más allá del imperativo de expresar-se a terceros sus motivaciones subjetivas, un tanto crípticas.
Obras expuestas en la muestra que se presenta en el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez. foto: Mauricio Garín