Formación de recursos humanos
La carrera del investigador científico
Formación de recursos humanos
La carrera del investigador científico
Dr. Ricardo N. Farías (*)
Es aceptado el vínculo existente entre la investigación científica y el desarrollo y bienestar de la población. La investigación científica produce conocimientos y aplicaciones que ayudan a todas las actividades del hombre, que a su vez están ligadas al progreso de las regiones, países o continentes. De ahí la necesidad de programar, desarrollar y establecer una política de Estado que sustente y fortalezca el desarrollo científico en el tiempo. Argentina tiene diferentes instituciones implicadas en este quehacer, que actualmente constituyen el Consejo Interinstitucional de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Ciencia y Técnica e Innovación Productiva. En este contexto, la financiación de becas para realizar el Doctorado en las Universidades y la cantidad y calidad de los investigadores constituyen un aspecto de capital importancia. El presente artículo pretende difundir lo realizado en los últimos años en el seno del Conicet y las metas programadas en la formación de recursos humanos y la Carrera del Investigador Científico.
Programa de Becas
En la época actual, el investigador científico debe comenzar su carrera por un doctorado y capacitarse posteriormente con un posdoctorado, que en ciertas circunstancias debería realizarse en el extranjero. La formación de investigadores requiere científicos activos bien formados para actuar como maestros y buenos egresados universitarios que sean alumnos. Requiere, además, que se disponga de becas, equipamientos, biblioteca (tradicional y/o electrónica) y condiciones edilicias adecuadas.
Durante la última década, quienes obtuvieron un doctorado en la Argentina no fueron más de cuatrocientos por año, a pesar de que las becas doctorales financiadas con fondos públicos para ese propósito por el Conicet, la Agencia Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas y las Universidades Nacionales fueron, hasta el 2002, entre 1.200 y 1.800 con duración y estipendio diferentes. Al mismo tiempo, la obtención de una beca del Conicet, cuyo ciclo completo tenía una duración de cinco años (dos de iniciación, dos de perfeccionamiento y uno adicional, requerido por el 90 % de los becarios), era poco probable para los recién egresados. Éstos, por lo general, procuraban obtener como paso inicial becas de universidades o de la agencia, para optar después por una beca del Conicet. Por lo tanto la duración media de los doctorados en la Argentina osciló entre seis y ocho años.
En 2003, se modificó el régimen de becas del Conicet y se establecieron dos tipos de ellas: I, por tres años y II, por dos años; la segunda pensada para permitir la finalización de los estudios doctorales. Esta modificación, acordada con la Agencia permitió que sus becarios, financiados únicamente por tres años, terminaran su formación doctoral con las Becas Tipo II del Conicet. En el 2009, el ministerio, el Conicet y la Universidad de Buenos Aires acordaron instituir un programa de becas de cinco años, los tres iniciales financiados por ésta y los siguientes por aquél con sus becas Tipo II. Esta posibilidad se encuentra abierta a otras universidades.
Hasta el 2002, el Conicet financiaba hasta 2.200 becas simultáneas, incluyendo las posdoctorales, cuya duración de dos años no fue modificada. Los poco más de cuatrocientos becarios que terminaban cada ciclo de cinco años producían las vacantes para incorporar una nueva camada anual de becarios. Desde el 2003 al 2009, se elevó las vacantes anuales de cuatrocientas a mil quinientas. En 2009 el incremento del presupuesto en este rubro fue de $ 31,3 millones, mientras que el plantel total de becarios costará $ 307 millones. Con la continuidad de la política establecida en 2003, a partir de 2012 las becas se mantendrán en el nivel de unas nueve mil, sin necesidad de nuevos incrementos presupuestarios. La figura 1 muestra las proyecciones previstas hasta el 2020.
En muchas regiones y disciplinas falta, entre otras cosas, el mencionado investigador maestro. Por eso se creó el Programa de Becas de Áreas de Vacancia Geográfica para postulantes provenientes de universidades de esas regiones. Éstas proponen los candidatos y aseguran su incorporación a sus claustros cuando se gradúen; el ministerio otorga una ayuda económica al becario para el desarrollo de su trabajo, y el Conicet, luego de una entrevista personal realizada por los miembros del directorio en cada universidad, selecciona los lugares de excelencia para el trabajo de los becarios y otorga la beca Tipo I. Este programa comenzó en 2005 y lleva otorgadas unas setenta y cinco becas en las Universidades Nacionales de Catamarca, La Rioja, Misiones, Nordeste, Jujuy, Santiago del Estero, La Pampa, Formosa, Chilecito y La Patagonia Austral.
Ingreso a la Carrera del Investigador Científico
Luego de un riguroso proceso de evaluación llevado a cabo por los órganos asesores académicos correspondientes, el Conicet se encuentra facultado para establecer cuáles son los aspirantes que han alcanzado los niveles de exigencia para incorporarse a la Carrera de Investigador. Las políticas de ingresos a la carrera han sufrido muchos cambios en el tiempo. Indudablemente, el número de investigadores que se incorporan a la carrera está relacionado a la disponibilidad de vacantes, pero el ingreso o no de un postulante en particular está ligado: II) a la relación entre el número de vacantes con la cantidad de postulantes (en estos años esta relación estuvo alrededor de 0,5), y II) a la relación entre los antecedentes científicos del postulante en particular con el resto de ellos. Se estima que, como consecuencia de las modificaciones, coordinaciones y el incremento en la financiación descripto, desde el 2011 en adelante saldrán anualmente del sistema financiado con fondos públicos alrededor de 1.500 doctores, cuyas edades estarán cerca de los 28 años. Su destino laboral debe trascender la carrera del investigador científico del Conicet y extenderse a diferentes campos, actuando en las universidades y en la aplicación del conocimiento adquirido en las industrias, agro, medios sociales, política, etcétera. En otras palabras, el ingreso en la carrera del investigador científico no es, ni ha sido, el único fin del programa de becas de la institución.
Desarrollo de la Carrera del Investigador Científico
La figura 2 presenta la distribución por categoría de los investigadores de la carrera del Conicet. Las cifras de 2003 revelan la elevada edad de los 3.677 que había entonces y el escaso número de ellos en la categoría inicial (asistente). Es evidente que, con los pocos ingresos que se verificaban en ese entonces, la carrera hubiera poco menos que desaparecido. Desde ese año, el Conicet dispuso anualmente de 500 nuevas vacantes para evitar el destino indicado. En 2009, el incremento del presupuesto para este propósito fue de $ 34 millones, monto menor que el necesario para cubrir totalmente los sueldos de los 500 cargos ($ 45,6 millones). Desde 2004, el Conicet fue habilitado a reutilizar sus propias vacantes, exceptuándolo del decreto 491/02. La figura 2 muestra en 2009 la evolución hacia una pirámide de crecimiento, con un aumento de 3,4 veces en la base de la misma, cuando se la compara con la del 2003. Se estima que se necesitan todavía entre diez y quince años para que se llegue a un estado de régimen, con un número igual de 500 vacantes e incorporaciones anuales que haga innecesario el incremento anual de presupuesto. En estos momentos, el número de vacantes que se producen anualmente no exceden las ciento cincuenta. La figura 1 muestra la evolución estimada del plantel de investigadores de carrera hasta alcanzar el número de entre ocho y nueve mil hacia el 2020. Es necesario tener en cuenta que por cada mil integrantes de la población económicamente activa hay en la Argentina 1,9 investigadores, mientras que en España y Canadá existen 4,9 y 6,7 respectivamente. Esto permite concluir que el máximo estimado en la figura 1 podrá modificarse de acuerdo con las necesidades y evolución del país.
En el 2003, el Conicet puso en marcha acciones para facilitar el regreso al país de investigadores argentinos residentes en el extranjero. Hasta la fecha han retornado aproximadamente 600, que recibieron dinero para sus pasajes y los de su familia y el traslado de enseres domésticos y equipo de trabajo; la mitad recibió becas de reinserción durante el período de evaluación de su ingreso a la carrera de investigador. Recientemente el Conicet incorpora investigadores provenientes del exterior de un programa financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y conducido por el ministerio. Este programa provee adicionalmente la posibilidad de financiación del plan de trabajo.
Con fin de garantizar una mayor independencia y menor endogamia en los planes de investigación, es necesario que nuestros investigadores formados en el país tengan entrenamiento y experiencia en el extranjero. Este requisito favorece la originalidad y la actualización de los programas de investigación, el desarrollo y la defensa de las fronteras científicas del país en el actual mundo globalizado. El Conicet desde el 2006 implementó para sus investigadores jóvenes, con poca y sin experiencia en el exterior, la financiación de becas externas por un período de tres meses a dos años, que incluyen el pago de pasajes y seguros (165 investigadores). En convenios con organismos internacionales también se estimula y financian los entrenamientos en el exterior de sus investigadores (67). Para los becarios posdoctorales dentro de este marco, también se dispuso la financiación de pasajes y seguro para estadías cortas fuera del país (87 becarios).
( *) Investigador Superior, vicepresidente de Asuntos Científicos 2002-2008, miembro del directorio del Conicet por elección en los períodos 2001-2005 y 2005-2009, representando el Área de Ciencias Biológicas y de la Salud.