El Personal Fest 09
Otro festival de la exageración
Con una grilla superpoblada a lo largo de cuatro escenarios, la fiesta musical de la empresa de celulares se lució con la presentación de Pet Shop Boys y Depeche Mode. Una orgía musical de dos días, para todos los gustos.
Ignacio Andrés Amarillo
Seguramente alguien en la productora Time for Fun o en Personal rió con satisfacción al ver la grilla confirmada del Personal Fest 09, con una nómina que alcanzaría para llenar unos cinco festivales normales. En dos días los cuatro escenarios del club Ciudad de Buenos Aires vivieron una explosión de géneros y artistas que sólo se detuvo cuando alguno de los headliners pisaba el espacio mayor: es que Pet Shop Boys y Depeche Mode fueron los números centrales elegidos para convocar a las masas este año.
En el principio
El primer día comenzó a las 16.20, pero de alguna manera el inicio lo marcó la actuación de Estelares en el escenario mayor, a quienes siguió Leo García. Pero mucha gente se trasladó al segundo espacio, el escenario Nokia XpressMusic, donde se presentó una de las bandas que se rumoreaban como interesantes: los franceses de Tahití “80, con un indie rock matizado con voces agudas con algún matiz funk. En ese lugar se presentó la multiclimática banda americana Zero 7, pero muchos eligieron ya instalarse en l tablado principal, porque una leyenda estaba a punto de pisarlo.
C’est Chic
Una de las sorpresas (si cabe la expresión) fue la actuación de Nile Rodgers & Chic, un clásico del funk de los 70, liderados por uno de los máximos productores de los últimos años. Escoltado por las voces y las figuras de Kimberly Davies y Melissa Jiménez, el veterano paseó por clásicos como “Everybody dance” o “Le Freak” (verdadera lección de guitarra rítmica funk) e hizo gala de su currículum como productor y compositor para otros artistas, como Sister Sledge (“We Are Family”), Madonna (“Like a Virgin”, a cargo de Giménez) y David Bowie (“Let’s dance”, interpretada por su baterista). Explicó que es un gusto para él poder tocarlas de nuevo, con la banda completa, e hizo alguna referencia a aquellos que samplean partes de sus temas. En relación a esto terminó su show con su histórico “Good Times”, cuya base fuera usada por SugarHill Gang en el famoso tema “Rapper’s Delight”, al cual parodió cuando rapeó una letra algo diferente.
Tecnocubismo
Finalmente llegó el turno de Pet Shop Boys y una lección de puesta en escena. Los inocentes cubos que poblaban el escenario se convirtieron en una escenografía siempre cambiante, a cargo de unos “ingenieros” que las acomodaban según las canciones, y sobre las cuales se proyectaban diversas imágenes. Cuatro bailarines (dos rubias gemelas, una ensortijada morena y un negro de patillas sanmartinianas) se sumaron para acompañar a Neil Tennant (con su voz única y generalmente de bombín, con numerosos cambios de vestuario) y Chris Lowe (a frente de su maquinaria, llamó la atención su buzo con capucha espejado).
“Heart”, “Love Etc.”, la celebrada “Go West” y “2 Dividad By Zero” anticiparon explosiones del público como “Always in my mind” (sólo ellos podían convertir al clásico de Elvis en algo bailable), “New York City Boys”, “Left to my own devices”, “The way it used to be”. Llegaría un primer cierre con “It’s a sin”, para luego volver y despedirse con “Being Boring” y “West End Girls”.
La segunda jornada
El sábado empezó también temprano, cuando algunos optaron por ver a las niñas mimadas de los festivales, No lo Soporto, que incluyeron en su set una versión instrumental de “Billie Jean” de Michael Jackson, a manera de homenaje. Terminaron a tiempo para que muchos se vayan a ver a Rosal en su formación más numerosa. Bicicletas, Volador G, Banda de Turistas, La Portuaria y Adicta fueron las bandas nacionales que se sucedieron en los distintos espacios, mientras que Spanish Bombs reunió a varias figuras del rock latino (como Amparo Sánches de Amparanoia, o Rubén Albarrán de Café Tacuba) para homenajear a The Clash.
El escenario Personal Nokia ofreció un par de shows refrescantes, como el de la juvenil mexicana Ximena Sariñana o el veterano brasileño Tom Zé (inescuchable por el volumen de los otros shows).
Centenares de espectadores inundaron el segundo espacio, para estar presentes en esa fiesta mezcla de punk, corridos y energía que propone Café Tacuba: sólo ellos pueden pasar directamente de la romántica “Eres” a la desamorada “Ingrata”, y luego tocar “Amor divino” de Leo Dan.
Vivos y en forma
El cierre estaría a cargo del grupo integrado por David Gahan (sobreviviente, sin edad, quien despertó alaridos de chicas y muchachos con su voz angulosa y sus meneos), Martin Lee Gore (guitarra, teclados, segunda voz ) y Andrew John Fletcher (teclados), acompañados por Christian Eigner (batería) y Peter Gordeno (teclas y coros). Delante de una pantalla de leds, los británicos desplegaron las canciones de su última placa y versiones renovadas de sus viejas canciones.
Del comienzo con “In Chains”, llegarían las sutiles “Precious” y “Jezebel”, (cantada por un Gore) vestido de plateado, “Home”, “Policy of Truth”, “In your room” y “I feel you”, con una explosión en el primer final con “Enjoy the silence” y “Never let me down again”. Como bises llegarían “Somebody”, “Stripped” y “Behind the wheel”, para dar paso al pandemoniun final con “Personal Jesus”.
Los músicos salieron del escenario tras los saludos finales, las luces se encendieron y el público se retiró, algunos con ganas de más, pero todos con la convicción de haber protagonizado una de los grandes eventos musicales del año. Sólo restaba disfrutar del silencio.






