El uruguayo Correa se metió al tatengue en el bolsillo...

“Si metés en la cancha,

afuera aparecen cosas”

“Si metés en la cancha, afuera aparecen cosas”

¿Dónde se vio un uruguayo que no tome mate? El termo, fiel e inseparable compañero de Nicolás Correa, uno de los más reconocidos en el plantel del Turco.

Foto: Mauricio Garín

 

 

Enrique Cruz (h)

El hombre llegó a “Café con Fútbol” con el termo y el mate en la mano, como un genuino uruguayo. —¿Puedo? -preguntó.

—Obvio, siempre y cuando convides -se le contestó.

Y contó un par de secretos de un mate bien servido, para que la yerba no se queme y dure más. “Son dos termos diarios, por lo menos”, dijo Nicolás Correa, un tipo que en la mirada se lo observa tan noble y entregado a la lucha como se lo analiza en la cancha. Y familiero. “El día del partido con Aldosivi estaba emocionado hasta las lágrimas. Es que vinieron mis padres a verme, ellos son muy unidos y, en realidad, toda la familia es así. Por eso, me puse muy contento cuando ganamos y por la forma en que se festejó, porque ellos pudieron disfrutar de esto, que para mí es un regalo de Dios”.

—¿Qué hay de la garra charrúa, Nicolás?, ¿es puro mito, mito a medias o realidad?

—Uruguay es complicado. Sacando Peñarol y Nacional, el resto la tiene que pelear. Y somos un país chiquito en extensión y en población. Por eso, muchas veces la consigna es entrar a la cancha y dejar todo, porque dejando todo y metiendo en la cancha, afuera aparecen las cosas que están faltando.

—En Liverpool, ¿te pasaba?

—Es un club ordenadito, dentro de todo. Jugué mucho tiempo allí, pero entendí que había llegado el momento de cambiar. Estaba Peñarol como posibilidad, pero se adelantó Unión y no lo dudé. El nombre de Pumpido tira. Y a mí me hablaron de él y me habló él, así que hice las valijas y me vine.

—¿Éste es el Correa que veremos todo el campeonato?

—Espero que no, que pueda mejorar más todavía. El único partido que no me gustó fue el primero. Estaba un poco desacomodado, no me salieron las cosas. Fue contra Tiro Federal en Rosario. Después, encontré este buen rendimiento.

—¿Y el fútbol argentino?, ¿qué te sorprendió?

—No me cierra el tema de los arbitrajes y no lo digo por quejarme o porque sea llorón. El otro día, contra Quilmes, un jugador de ellos se tiró al piso, tocó la pelota con la mano, nos cortó un contragolpe y el árbitro no lo amonestó. Después, lo echó a Derlis Cardozo por una mano que no cometió. Y que en todo caso fue casual... No sé, no me cierran algunas cosas.

—¿Del resto?

—El fútbol argentino me encantó siempre. Nosotros, en Uruguay, vemos todo. Incluso, los partidos de la B Nacional también se pasan allá, así que sabía muy bien al club que venía. Me encontré con un club ordenado, serio, me recibieron bien, tanto desde los dirigentes, pasando por Pumpido, el Turco Alí y los compañeros. Estoy feliz y voy a dejar todo en la cancha, como siempre lo hice, para que Unión pueda ascender.

—¿Y cuando gritan: “uruguayo, uruguayo”?

—Es tan lindo como generador de compromiso. Yo sé que no le puedo fallar a la gente, que tendré que dejar todo en cada partido. Eso es lo que puedo prometer sin problemas porque así lo siento.

—En esta categoría es importante el juego aéreo. ¿Sos el mejor cabeceador de Unión?

—No sería tan contundente ni tampoco tan soberbio si lo pensara. Soy uno de los que tiene obligaciones defensivas y ofensivas en las pelotas quietas. Alí trabaja muy bien en ese aspecto, pero nosotros, los jugadores, somos los que tenemos que acertar.

—¿Por qué no se ganó o empató el sábado?

—Era para traerse algo, para no perder. Creo que en la jugada del primer gol hubo una conjunción de cosas, la pelota rebotaba, había mucho viento... ¡Lo que nos pasó el sábado es de no creer!

—¿Por qué?

—Porque jugamos los dos tiempos con viento en contra... Sí, sí, así como te lo digo. Nosotros jugamos el primer tiempo con viento en contra porque atacábamos hacia el sur. Y en el segundo tiempo cambió el viento, fue increíble. Cuando salimos y vimos que las palmeras se movían para el otro lado, no lo podíamos creer... Pero volviendo a tu pregunta, fueron dos jugadas en las que se pudo sacar la pelota y no lo conseguimos. Habíamos hecho un partido interesante, sobre todo en el primer tiempo.